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viernes, 1 de noviembre de 2024

Irrepetible: Caracas en el 2000 / Marianella Herrera Cuenca @mherreradef

 


Siempre me ha gustado la música y la disfruto. Es más, considero que la música es salud, y tiene muchos ángulos esta perspectiva: desde la música como mejoría para el foco de atención, ya hemos visto los estudios sobre música barroca y aprendizaje, la música como relajante y anti estrés, y la música como expresión de los sentimientos emociones y mensajes, además de muchos otros aspectos que esta vez no mencionaré. La música puede ser terapéutica en muchas dimensiones hoy comentare sobre mi experiencia terapéutica para cerrar ciclos.

Con la diáspora venezolana y más de 8 millones de venezolanos alrededor del mundo, cuando escuchamos nuestra música esa que lo lleva a uno al sentimiento nacional como bien dice por cierto la canción de Guaco, se le pone a uno el corazón chiquitico. Gaitas, joropos, polos margariteños hacen que recordemos la geografía nacional y su gente. Una hermosura pues. Pero, además, hay canciones, o géneros más modernos y de nuevas generaciones que bien le hacen poner a uno el corazón igualmente chiquitico y la nostalgia entra.

Una de estas piezas la descubrí verdaderamente en junio, cuando mi hermano Adolfo, baterista, arreglista, compositor, y ahora cantante, presentó su disco #irrepetible (@adolherrera en IG), un original compendio de música con referencias audiovisuales donde expuso temas claves y complejos para el ser humano: la luz, la belleza, humanum, la muerte, pero también habló de Caracas, nuestra ciudad natal.

A partir del concierto de Irrepetible, vengo «trabajando» conmigo misma el hecho de que mi ciudad, mi país cambió. En el futuro, quizás tengamos una versión de la ciudad mejorada, pero siempre será diferente.

sábado, 19 de octubre de 2024

Experta Marianella Herrera insiste en que se debe privilegiar atención nutricional para embarazadas, niños y adolescentes / Contrapunto @contrapuntovzla

 


Privilegiar la atención nutricional para embarazadas, niños y adolescentes propuso este miércoles la nutricionista Marianella Herrera.

El programa CLAP tiene fallas enormes, y una de ellas es lo poco balanceado de lo que se entrega, la irregularidad en las fechas y la falta de control sobre los usuarios y sus necesidades, indicó.

A esto se suman los problemas económicos para poder adquirir los alimentos, detalló Herrera. «Madres que dejan de comer ellas para dar de comer a sus hijos», adultos comen menos, niños duermen más, detalló en entrevista con Unión Radio.

Otras estrategias son el consumo de alimentos menos preferidos, pedir prestado, fiar alimentos, entre otras, citó la investigadora. Igualmente, la venta de bienes para comprar alimentos.

La entrega de bolsas es una parte de la gestión humanitaria, pero hay que organizarla bien, hay que garantizar la inocuidad de los alimentos «y abordar las necesidades de la población».

A su juicio, el Estado venezolano debe balancear la dieta, abordar las necesidades reales y hacer seguimiento a los programas. «Hay que empoderar a las comunidades para que hagan sus evaluaciones» y que puedan darse cuenta de lo que pasa con niñas y niños. «Tenemos que enseñar a las comunidades a reconocer cuando hay un problema mayor» y evitar el daño a futuro.

https://contrapunto.com/salud-5/salud-publica/experta-marianella-herrera-insiste-en-que-se-debe-privilegiar-atencion-nutricional-para-embarazadas-ninos-y-adolescentes/

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miércoles, 7 de junio de 2023

Madre y Padre solo hay uno/a y puede estar lejos / Marianella Herrera Cuenca @mherreradef

 


Con retraso escribo sobre el día de las madres y con adelanto al día del padre. Quizás porque es un tema que duele. Las madres tenemos un rol complejo, profundo, intenso con nuestros hijos. Primero el apego durante el inicio de la vida de nuestros hijos, luego pasar a otras etapas donde poco a poco se van transformando las necesidades, y los vemos crecer y convertirse en seres autónomos, independientes con sus gustos y preferencias, sus identidades marcadas distintas de nosotras y a la vez con rasgos que muestran la influencia innegable del vínculo materno. Al padre, le entregamos a los hijos al momento del desapego para que se forme la identidad, el padre tiene un rol fundamental en el desarrollo de los hijos.

Pero a las madres venezolanas nos ha tocado un reto, sobre todo a las generaciones «ya mayorcitas» de mamás que hemos tenido que ver a nuestros hijos partir hacia otras latitudes. Una reunión familiar que hace algunos años podría haber sido muy sencilla de planificar, ahora requiere de un tiempo, esfuerzo, dinero y logística que puede ser complicada.

Crecí con los «días de la y del padre » que se celebraban en casa de mis abuelas y donde estaba presente toda la familia, los tíos, los primos, los abuelos, amigos, en fin, todas las personas importantes y allegadas que estaban disponibles y estaban a la distancia de una llamada telefónica, para invitarlas al icónico segundo domingo de mayo o del tercer domingo de junio. Pero ahora, celebrar ese día, quizás implica estar con unos sí y con otros no, dependiendo del lugar del mundo en el cual uno como madre (o padre) se encuentre y los hijos se encuentren. Familias fragmentadas o celebraciones «por pedacitos» pareciera ser la nueva normalidad. También se han normalizado las celebraciones virtuales por las plataformas que permiten la comunicación a distancia con cámara para visualizar a la gente, aun cuando el sentido del tacto quede a un lado: los abrazos se sustituyen por cámaras.

Para mí, ha sido difícil coordinar la reunión familiar, todos estamos en lugares diferentes, las logísticas y los costos no siempre ayudan, el trabajo tampoco. Los viajes son agotadores y cuando se cubren distancias grandes en poco tiempo los son aún más. En días pasados le comentaba a una amiga lo que debía hacer para ver a todos mis hijos, cumplir con las tareas del trabajo y seguir adelante lo mejor posible y me decía: nada más de oírte ya me cansé.

Claro, si tienes solo unos días, llegas a un lugar quieres compartir con los hijos (digo hijos, pero cualquier familiar o amigo que tienes tiempo que no ves) y tienes que seguir trabajando, porque ahora uno no se detiene, uno sigue trabajando desde donde quiera que se encuentre, y luego sigues el periplo para poderlos ver a todos, si es que la vida y las circunstancias te permiten.

miércoles, 22 de marzo de 2023

Soñar y actuar en pro del desarrollo mientras se salvan vidas / Marianella Herrera C. @mherreradef

 




Desde distintas perspectivas se habla y se discute sobre la influencia de los pensamientos y de las acciones sobre los hechos, y ciertamente lo que se piensa, lo que se sueña podría convertirse en realidad, pues todo comienza con un pensamiento, si eso no existe, ¿Cuál es entonces el plan?

Venezuela y otros países cuya población experimenta un crecimiento importante de la pobreza, inseguridad alimentaria y hambre, parecen entrampados en un circulo vicioso de ayudas humanitarias insuficientes, que, aunque logran salvar vidas y mitigar el dolor de algunos, desafortunadamente no de todos, no consiguen dar un paso adelante en pro de la construcción de un futuro mejor que sea sostenible en el tiempo.

Las estructuras de asistencia humanitaria solo llegan con la intención de brindar alimentos, o en todo caso una promoción de salud de aspectos básicos, que son fundamentales es verdad, pero como se le explica a una persona que la ayuda es por tres, seis, doce meses y luego se vuelve a una realidad incomprensible.

Por otro lado, los programas de desarrollo promueven educación, empoderamiento, incorporación de construcción de programas comunitarios, sin pensar en el desgaste de la población. ¿Cómo decirles a las madres de una comunidad ven a aprender a cocinar, con lo que no tienes? Te vamos a enseñar como comer saludable, pero no te vamos a brindar los ingredientes, asiste al taller de construcción del huerto comunitario, sin haber desayunado y veamos como lo construimos para que en unas semanas tengamos una cosecha que nos permita tener algunos ingredientes, pero el desayuno y el almuerzo corren por tu cuenta por ahora y si te desmayas en el camino que te lleven al hospital donde no hay insumos.

Y es que una cosa es entender que hay que focalizar la atención de acuerdo a las necesidades de la gente y otra muy distinta pretender que las soluciones a problemas tan complejos como el hambre y la pobreza se resuelvan solo con la mera distribución de alimentos. Es la trampa de creer que mientras educas, la población se va a morir de hambre, mientras lo que va a suceder es que la recuperación nutricional no tendrá un resultado a largo plazo mientras el niño recuperado regrese a un entorno sin agua y saneamiento, sin una madre que comprenda la importancia de la nutrición adecuada, sin entender la importancia de que el niño asista a una escuela, sin el apoyo de una comunidad donde hay establecimientos amigables para la compra de insumos, sin el acceso a los servicios de salud de calidad que merecemos todos.

miércoles, 7 de diciembre de 2022

La tragedia venezolana. Migrar para sobrevivir / Marianella Herrera-Cuenca @mherreradef

 



Mucha gente se pregunta por qué la gente migra, asume riesgos impensables y por qué los venezolanos continuamos en un éxodo que parece no tener fin. Veamos algunas cifras, además de la terrible que ha reportado la Organización de Naciones Unidas al hacer pública la cifra de 7 millones de venezolanos fuera del país: según el Servicio de Migración de Panamá, en la primera mitad de 2022 han entrado al país unas 48,430 personas por la riesgosa vía de la selva del Darién, y de ellos el 15% son niños y adolescentes, pero además se reporta que el 58% de este número son venezolanos, a pesar de que se han registrado unas 50 nacionalidades.

En días pasados, tuve la oportunidad de conversar muy de cerca con personas que, desesperadas en la búsqueda de oportunidades y en circunstancias, tomaron la decisión de salir de Venezuela para atravesar quizás aún más penurias que las que enfrentaban en su tierra natal. Personas diversas: hombres, mujeres, niños, personas LGTBIQ, incluso adultos mayores, que atravesaron selvas, ríos, montañas, se encontraron con la muerte cara a cara al ver una cantidad importante de cadáveres en el camino, sortearon las dificultades al caer en manos de bandas de tráfico de personas, quienes aprovechándose de la vulnerabilidad de estos migrantes desprotegidos, hacen de las suyas y en total abuso de poder roban, violan, despojan de su dignidad a quienes en un acto quizás de gran ingenuidad y con la valentía del que no sabe lo que viene, han decidido dejarlo todo con tal de salir del lugar que los vio nacer, pero que los agobia en sus necesidades insatisfechas y los acorrala sin poder avanzar, frustrando la esperanza de un futuro mejor.

Las historias conmueven: madres que refieren pasos por peligrosos parajes selváticos en medio de ríos crecidos, con pérdida total de sus escasas pertenencias llegando a cuasi perder a sus niños por hipotermia. Mujeres que son violadas por gente inescrupulosa en la cadena de países que deben atravesar, refieren que no pueden pensar en otra cosa, sino que “si hubiesen sabido lo que les iba a pasar” no hubiesen salido del país. Gente que perdió a un familiar en el camino y tuvo que dejar el cadáver por miedo a morir también. Adolescentes que atraviesan el paso hacia la madurez en un túnel de varios meses, donde el que entra no es el mismo que sale. Es la inocencia perdida en la selva, en el tránsito a lo que no necesariamente será mejor, pero que una vez alcanzado indica las responsabilidades por asumir en el nuevo contexto.

jueves, 15 de septiembre de 2016

De la evolución de las tradiciones culinarias a la “Dieta de Maduro”, por @mherreradef



Marianella Herrera Cuenca 14 de septiembre de 2016
@mherreradef

“Para que una tradición culinaria permanezca en el tiempo, debe adaptarse a los cambios de su entorno, solo así, persistirá …..”  Magnus Nilsson (Chef Restaurante Fäviken, Jämtland, Suecia)

En la historia culinaria venezolana, muy bien reflejada en los libros de Miro Popic, en particular en “El Pastel que Somos” queda evidenciado que somos un país cuya cocina resulta de la “negociación” entre los ingredientes autóctonos y los aportados por los conquistadores, es decir desde el principio fue una cocina que hoy se llamaría elegantemente una cocina fusión.