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domingo, 11 de noviembre de 2018

Vivir para Dios hoy y toda la eternidad, por @pacarlospadilla




Carlos Padilla Esteban 10 de noviembre de 2018

¿Ser santo es cuestión de tiempo?

No sé realmente si es cuestión de tiempo o no. No sé si depende del número de años que viva, ya sean pocos o muchos. No sé si es importante morir joven o tiene más valor llegar a viejo. Lo que si sé es que el tiempo tiene su importancia en mi camino de santidad.

Los años que viva si son muchos exigirán más fidelidad, eso lo tengo claro. El mismo san Luis Gonzaga le contaba a su madre la felicidad de morir joven y casi sin esfuerzo poder así estar con Dios para siempre.

Es verdad que la santidad se conjuga en presente. Quizás tiene menos mérito aparente llegar a santo muriendo joven. Poco esfuerzo. Reconozco la heroicidad de ser santo habiendo vivido cerca de cien años.

En cualquier caso, creo que el tiempo no es tan definitivo. Lo importante es que cada día de mi vida en la tierra tenga una luz que no es mía. Que mis actos tengan el color de ese Dios al que tanto amo. Y mi sonrisa sea la puerta abierta a un paraíso perdido.

domingo, 21 de octubre de 2018

Cómo perseguir un sueño sin frustrarse en el intento, por @pacarlospadilla




Carlos Padilla Esteban 20 de octubre de 2018

Descubre tu ideal, no cualquiera, sino el que te encienda, aquel cuya semilla ya está en tu interior

El ideal brilla muchas veces fuera de mí y me confundo. Veo ideales, talentos que no poseo. Descubro metas que parecen posibles pero me resultan inalcanzables. Vidas que no son la mía y sufro.

Y me amargo pensando que podía haber hecho más. Siempre mi culpa, me lamento. O no hice lo suficiente, o la vida no era tan sencilla. Quizás confundo ideal con realidad.

Pero no es este el ideal del que me habla el padre José Kentenich: “No la ocupación por la ciencia abstracta sino el contacto con la vida. Dicho más exactamente el desposorio entre el más acá y el más allá, entre el ideal y la realidad. Fue para mí la solución de todos los problemas y marcó el rumbo de la misión de mi vida”[1].

El Padre Kentenich vivió en su alma esa ruptura entre el ideal y la vida. Entre el sueño inalcanzable y la carne finita y limitada. Entre lo que su alma deseaba y lo que podía llegar a tocar. Todo demasiado lejos, o demasiado cerca.

domingo, 18 de febrero de 2018

Fuera máscaras, vive (en paz) según lo que eres tú, por @pacarlospadilla



Carlos Padilla Esteban 17 de febrero de 2018

Pienso que necesito adherirme a la verdad de mi vida dejando de lado las mentiras que me pesan.

Muchas veces vuelve a mi corazón esa afirmación de san Juan, cuando dice que la verdad me hará libre. La verdad sobre mí. La verdad en mi vida. La verdad que deseo y anhelo. La verdad en la que me reconozco y encuentro mi camino.

No hay nada que me haga más daño que la mentira. El engaño envenena mi alma. Enturbia la luz que ilumina mis pasos.

Tengo la opción de vivir en la verdad o vivir en la mentira.Engañar y ser engañado. Pero en ocasiones no me siento capaz de aceptar toda la verdad. No tengo fuerzas para enfrentar los hechos como son. Tengo miedo.

domingo, 5 de noviembre de 2017

¿Por qué me cuesta tanto amarme (de verdad) a mí mismo?, por @pacarlospadilla



Carlos Padilla Esteban 04 de noviembre de 2017

Sé que el amor al prójimo me exige amar según la medida de mi amor propio. Pero a veces no está tan claro si es mucho o poco. ¿Cuál debe ser la medida correcta de mi amor propio? No hay recetas.

Pero está claro que con frecuencia un sano amor a mí mismo es lo que más me cuesta. A veces soy duro e inflexible con mis caídas. No tolero mis errores. Con rapidez destaco mis faltas y me amargo sumergido en ellas. No veo un camino de mejora. Y eso que me exijo cambios que no suceden y me frustro por ello.

domingo, 22 de octubre de 2017

¿Y si Dios quiere que viva más feliz y menos estresado?, por @pacarlospadilla



Carlos Padilla Esteban 21 de octubre de 2017

Hoy algunos de los invitados deciden no ir a la boda: Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos.

No lo entiendo. ¿Tendrían algo mejor que hacer? Sin duda pensaban que no les merecía tanto la pena vivir en esa fiesta. No quisieron ir porque tenían otros asuntos que atender. En la fiesta iban a perder su tiempo tan valioso. En el trabajo, en el mundo, había muchas cosas que resolver antes de ir a una fiesta.

domingo, 30 de julio de 2017

Por qué te equivocas si te ves demasiado pequeño para hacer algo grande, por @pacarlospadilla ‏



Carlos Padilla Esteban 29 de julio de 2017

La semilla más pequeña llega a convertirse en un árbol inmenso. Me gusta pensar que el reino de Dios comienza con cosas tan pequeñas. Comienza con una palabra en el seno de María. Comienza con un sí humilde y sencillo. Comienza con mi vida que es pequeña. Porque es corta. Porque puedo hacer tan poco por facilitar que surja el reino…

Pero Jesús me da ánimos. Y me dice que mi vida puede ser esa semilla. Casi no se ve. Muere bajo la tierra. Y da vida a un árbol inmenso en el que los pájaros pueden anidar. Me gusta esa imagen de las ramas y los pájaros. Pueden descansar en mí. En mi alma. Si dejo que muera la semilla en mí.

domingo, 25 de junio de 2017

¿Sientes mucho cansancio? ¡Un paso más!, por @pacarlospadilla



Carlos Padilla Esteban 24 de junio de 2017

No quiero perder nunca la esperanza. No quiero dejarme tentar ni seducir. Es tentadora la seducción. Los hombres me pueden seducir. La misma vida. Y hacerme creer que todo está bien. Que tengo lo suficiente. Que no hay que temer. Me seducen con una vida cómoda y fácil. Una vida de los sentidos, sin trascendencia ninguna. Es seductora la vida acomodada.

San Francisco de Asís les decía a sus hermanos en su lecho de muerte: “Hay que apurarse en comenzar de nuevo, pues aún no hemos realmente comenzado”. Casi como si no hubiera hecho nada después de haber sido instrumento para una comunidad con miles de miembros.

domingo, 18 de junio de 2017

¿Te arrepientes por algo? Es tu oportunidad de crecer, por @pacarlospadilla



Carlos Padilla Esteban 17 de junio de 2017

Muchas veces pongo en mí toda la confianza. Es como si dudara del poder de Dios en mi vida. Y tal vez por eso, cuando fracaso y no llego, me siento culpable. Pienso que no estoy a la altura esperada al no lograr lo que soñaba.

El sentimiento de culpa es sano. Hoy parece que se ha perdido. Nadie se siente responsable de lo que hace. La culpa siempre es de los otros. El padre José Kentenich habla de la importancia de tener un sano sentimiento de culpa: “Estoy personalmente convencido de que el mundo de hoy está nervioso, enfermo hasta la médula. ¿Por qué? Porque carecemos de un sano sentimiento de culpa. La educación en el sentimiento de culpa es una de las cuestiones esenciales, incluso diría, casi la única forma actual de sanación.

domingo, 9 de abril de 2017

Ante el éxito y ante el fracaso, la misma actitud, por @pacarlospadilla



Carlos Padilla Esteban 08 de abril de 2017

Ambos son impostores, por tanto indiferencia

Tal vez la fama y el poder, el éxito y el reconocimiento, mueven con demasiada fuerza el corazón del hombre. No quiero que la fama y el poder sean el objeto de mis sueños.

El otro día leía una reflexión interesante de Pedro Luis Uriarte: “Dejé el banco porque de tanto respirar incienso, la persona se estaba muriendo aplastada por el personaje. El poder es la droga por excelencia, te cristaliza el corazón, te cambia como persona. Después de años de éxitos tenía que parar. Cuando estás a máxima presión tienes poder, todo te ha salido bien, tienes tal seguridad en ti mismo que te conviertes en una máquina que va anulando a la persona”.

No quiero que el personaje consuma a la persona. Ni que el poder sea la obsesión de mis pasos. No quiero que la fama y el reconocimiento sean ese poder que sostenga mi vida.

domingo, 5 de marzo de 2017

Cree mucho en Dios dentro de ti, por @pacarlospadilla



CARLOS PADILLA ESTEBAN 05 de marzo de 2017

Quiero comenzar este tiempo de Cuaresma con la esperanza dibujada en los ojos. No son días grises o tristes. Son días de alegría en los que quiero que mi fe se refuerce. Quiero creer más en Dios. Más en su poder. Y quiero creer más en mí y en todo lo que Dios puede hacer conmigo.

El otro día leía una publicidad: “La felicidad comienza por creer en ti”. El anuncio tenía que ver con el deporte. Hace falta mucha fe en mí mismo para luchar en un partido, en una carrera. Fe en mis capacidades, fe en mi fuerza interior. En la fuerza de mi alma que no me deja detenerme cuando el cansancio me abruma.

domingo, 19 de febrero de 2017

¿Sabes de dónde salen los mayores logros?, por @pacarlospadilla



CARLOS PADILLA ESTEBAN 18 de febrero de 2017

A veces me cuesta entender que lo pequeño pueda ser el origen de algo muy grande. Decía el padre José Kentenich: “¡Cuántas veces en la historia de la salvación lo pequeño, lo mínimo, ha sido el origen de lo más grande! Lo que motivó a María a sellar una alianza de amor con nosotros y hacer de esta una alianza de amor con el Padre, no fueron nuestras virtudes, sino precisamente nuestra pequeñez”[1].

Mi pequeñez causa de algo grande. Origen de una gran misión. En ocasiones miro mi vida en menos. Dejo de valorar mi misión concreta. Veo que los demás tienen más talentos y virtudes. Misiones más valiosas. Veo que a otros Dios se lo ha puesto más fácil. Me cuesta aceptarlo.

domingo, 12 de febrero de 2017

Fuego o agua, ¿qué eliges?, por @pacarlospadilla



CARLOS PADILLA ESTEBAN 11 de febrero de 2017

Dios me habla de mi libertad para elegir: “Si quieres, guardarás los mandatos del Señor, porque es prudencia cumplir su voluntad; ante ti están puestos fuego y agua: echa mano a lo que quieras; delante del hombre están muerte y vida”. Y me invita a optar entre la vida o la muerte. Entre el fuego y el agua.

Elijo. Escojo. La libertad siempre toca cuerdas de mi alma. Son deseos muy hondos. Creo que está inscrita profundamente en mí. Dios me regaló esa libertad que me hace feliz. Aunque a veces me juegue malas pasadas.

domingo, 11 de diciembre de 2016

El mejor momento para ser feliz es éste, por @pacarlospadilla



CARLOS PADILLA ESTEBAN 10 de diciembre de 2016

Me gustaría reír más, sonreír más, hacer reír. Y no ponerme serio en seguida ante los problemas y las tensiones. Me gustaría ser capaz de alegrarme sin temer mi futuro. Estar alegre y con paz cuando las cosas no salen como yo había pensado. En medio de las dificultades del camino. Cuando la cruz besa mi herida.

No sé bien cómo se hace para dejar que Dios lo cambie todo. El llanto en risa de esperanza. No sé bien cómo lograr calmar la pena y llenarla de alegría. Me fío de la oración de una persona que mira a Dios, mira a María, mira su estrella en su vida:

domingo, 4 de diciembre de 2016

Rompe las estructuras rígidas que te impiden crecer ¡Sin miedo!, por @pacarlospadilla



CARLOS PADILLA ESTEBAN 03 de diciembre de 2016

Quiero tocar a Dios en medio de mi dolor, de mi caminar por el desierto. Pero a veces le tengo miedo. Me asustan las desgracias. No quiero soltar el timón de mi vida en sus manos. No es el amor lo que domina en mí. Tengo miedo. Temo defraudarlo, herirlo, alejarlo de mí con mis actitudes. No lo sé. Yo solo quiero hacerlo todo con amor y no con temor.

Quiero tocarlo en brazos humanos, en miradas de misericordia. Palpar su predilección por mí. Creo en ese encuentro personal con Dios en medio del desierto. Como Moisés sobrecogido ante la zarza que no deja de arder. Creo en esa llamada personal que Dios me hace para caminar a su lado.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Por qué necesitas paciencia y esperanza para preparar la Navidad, por @pacarlospadilla



CARLOS PADILLA ESTEBAN 26 de noviembre de 2016

Tiene el Adviento mucho de espera y anhelo. Mucho de paz y sosiego. Mucho de alegría y sueños. Mucho de nostalgia y deseo. Porque todavía no tengo lo que sueño, porque todavía no alcanzo lo que persigo. Así es mi vida, incompleta, en búsqueda. Como los caminos de María y José a Ein-karem o a Belén o a Egipto.

Trae el Adviento una corriente de aire fresco al alma para que no me estanque. Para que me ponga con prontitud en camino.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Lo robaron en su custodia, pero no lo buscan a Él hoy tantas manos, por @pacarlospadilla


CARLOS PADILLA ESTEBAN 19 de noviembre de 2016

El pasado domingo 13 de noviembre, alguien robó del Santuario de Schoenstatt de la ciudad de Madrid una custodia con el Santísimo en su interior. Esta es la reflexión que comparte uno de los sacerdotes que viven allí .

Me conmueve pensar en Jesús hecho carne entre mis manos. En la nada misma del pan que se parte. Ese pan vulnerable, frágil, indefenso. Me impresiona la impunidad ante la violencia. Ante la injusticia. Ante el escándalo. Esa impunidad ante la que me siento frágil y débil.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Muros… para guardar lo más íntimo, por @pacarlospadilla



CARLOS PADILLA ESTEBAN 12 de noviembre de 2016

María me ayuda a caminar en medio de la vida. Lo sé, lo tengo claro.

En las murallas de la villa de Madrid hace muchos siglos escondieron la imagen de María. Almudaina, ciudadela. La escondió una mujer llena de fe y dejó dos velas encendidas para que la velaran. Lo hizo en el interior de un muro. Para que nadie pudiera destruirla.

domingo, 6 de noviembre de 2016

En la vida, ¿buscas comodidad o algo mejor?, por @pacarlospadilla



CARLOS PADILLA ESTEBAN 05 de noviembre de 2016

Pienso en los que amo, en aquellos que ya estarán con Jesús para siempre. Creo en ese amor de Dios que es misericordia. En esa puerta que atraviesan los que yo quiero. En esa esperanza que me sostiene al pensar en el reencuentro un día con ellos.

Pido por los que han partido. Y recuerdo a los que viven ya para siempre esa vida eterna. Y también me pregunto: “Y yo, ¿quiero ser santo?”. Muchas veces me confronto con mis límites.

domingo, 16 de octubre de 2016

Cuidado con el enemigo mortal del respeto: el molde, por CARLOS PADILLA ESTEBAN



CARLOS PADILLA ESTEBAN 15 de octubre de 2016

Sé que Dios mira mi vida con infinito respeto. Me ve batallando en medio de la vida, en mi bosque, en mi montaña. Me ve luchando por tocar la meta. Me ve dándolo todo y respeta mis tiempos, mi camino, mis decisiones. No me juzga, no me condena.

Creo en el poder sagrado que tiene el respeto en mí, en cada persona. Lo noto. Ese respeto de Dios al crearme. Ese respeto que me pide que tenga yo mismo ante la originalidad de los otros, ante sus tiempos, ante su vida. Ese mismo respeto que Dios me tiene a mí cuando me ve cansado, o descansado. Respeta mi libertad como el don más sagrado que me ha confiado.

domingo, 9 de octubre de 2016

Cuando pedimos a Dios, nos da mucho más, por CARLOS PADILLA ESTEBAN



CARLOS PADILLA ESTEBAN 09 de octubre de 2016

Hoy escucho hablar de la lepra. Esa enfermedad que convertía a los hombres en impuros. Los aislaba en lugares cerrados. Morían solos lentamente. Y su campana los alejaban de los hombres sanos. Eran impuros, apartados del mundo. Pecadores. Pedían compasión desde lejos.

Esa era su mayor herida: vivir desde lejos. Desde donde no contaminaban a lo puros y sanos. Desde donde no incomodaban ni estorbaban. Desde donde nadie los tocaba ni los miraba.