Joaquín Manso y Daniel Lozano 19 de mayo de 2024
El
escenario en Venezuela ha cambiado de forma radical ante las elecciones del 28
de julio: el liderazgo de Machado y la empatía sin precedentes del pueblo dan
el 60% a la oposición y el 20% a Nicolás Maduro. Ella es la esperanza del
cambio
Los
ojos del mundo observan con asombro el fenómeno político que encabeza María
Corina Machado, sólo comparable con el vivido cuando Hugo Chávez enamoró al
pueblo venezolano en 1998. Para historiadores y politólogos, la líder opositora
(Caracas, 56 años), inhabilitada por Nicolás Maduro para las elecciones del 28
de julio, encabeza hoy un movimiento de liberación nacional como en su día
sucedió con Lech Walesa en Polonia o Nelson Mandela en Sudáfrica. Palabras
mayores: ella es la esperanza auténtica de que el 28 de julio se produzca el
cambio democrático en Venezuela.
Enfrente,
la todopoderosa revolución chavista que, tras un cuarto de siglo en el Palacio
de Miraflores, cuenta con el respaldo incondicional de los generales revolucionarios,
de los temidos servicios de inteligencia, de los colectivos paramilitares y de
la guerrilla colombiana, además de sus estrechos aliados de Rusia, China, Irán
y Cuba. Hasta el Grupo de Puebla (foro que agrupa a izquierdistas, populistas y
revolucionarios) abrió sus puertas al chavismo y a la revolución cubana el día
que Pedro Sánchez saludaba a sus integrantes durante la última cumbre.
Pero a
la vez, el chavismo vive su peor momento histórico, sin apoyo popular,
detestado por su fracaso económico y social y en medio de tensiones internas,
con una escandalosa purga en su seno tras el desfalco de 23.000 millones de
dólares de la industria petrolera.
La
represión se estrecha en torno a Cori, como la llama su equipo más cercano.
Tiene a siete dirigentes de Vente Venezuela (VV) encarcelados, incluidos Henry
Alviarez, coordinador del partido a nivel nacional, y la ex diputada Dignora
Hernández, de gran influencia. También hay que sumar a los seis refugiados en
la Embajada de Argentina en Caracas, bajo asedio revolucionario. Se trata de
distintos jefes de área y de Magalli Meda, la directora de una campaña tan
exitosa.
Desde
hace 10 años la propia Machado no es entrevistada en las televisiones
nacionales ni puede viajar al extranjero. Desde hace cinco tampoco puede coger
un avión. Y si duerme en un hotel, lo cierran. Una represión que se ha
convertido en un bumerán para el régimen bolivariano: obligada a viajar por
carretera, Machado es agasajada en cada municipio o pequeño núcleo hasta
convertir las concentraciones en jornadas multitudinarias en antiguos bastiones
de la revolución.
La
situación ha cambiado de forma radical a falta de 70 días para las elecciones:
la unidad opositora, el liderazgo de María Corina Machado y la empatía sin
precedentes del pueblo venezolano, junto a una estrategia política que siempre
juega adelantada, se ha concretado con un candidato que, según las encuestas,
sigue en la carrera con el 60% de apoyo frente al 20% de Maduro. Se trata de
Edmundo González Urrutia, que sustituye a Machado y que ayer celebró con ella
el primer acto público juntos. Ni los más optimistas esperaban un escenario
así.
Machado
es trasladada hasta el escenario en un acto de campaña junto a Edmundo González
Urrutia, ayer, en La Victoria.
Pregunta. María
Corina Machado encarna hoy la esperanza de un pueblo golpeado, el mismo que la
ha aupado en su liderazgo. ¿Es posible llegar "hasta el final", tal y
como dice su lema de campaña?