Por Fernando Peña Herrera,
25/01/2017
En América Latina, con 80% de la
población viviendo en zonas urbanas, uno de los principales retos en el sector
hídrico es el tratamiento de aguas residuales, ya que más del 70% de
éstas son devueltas a la naturaleza sin tratamiento, impactando potencialmente
en la salud pública, en la degradación de los recursos naturales y del medio
ambiente, y en el sector productivo.
Esta situación puede ser el origen de enfermedades
e influye negativamente en la calidad de vida de las personas, así como aumenta
de manera considerable el gasto de los Estados en materia de salud y
medioambiente. En concreto, el costo asociado a cuidados médicos y
pérdidas de productividad supera por mucho la inversión necesaria para depuración. Adicionalmente, las
fuentes de agua contaminadas requieren de procesos muy costosos de tratamiento
para los distintos usos como riego, industria e incluso consumo humano.









