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sábado, 9 de mayo de 2020

Excepción y oportunidad, por @Mibelis




Mibelis Acevedo D. 08 de mayo de 2020
@Mibelis 

Llevamos años escuchando a los economistas decir que “en economía, siempre se puede estar peor”.

En efecto -y justo cuando se avistaban pálidas señales de liberalización que vendrían a corregir algunas de las muchas distorsiones que ha encajado el socialismo del siglo XXI- el curso del declive venezolano confirma de la manera más brutal posible que todavía quedan sótanos por inaugurar. La tremebunda crisis de base –inseguridad alimentaria, hiperinflación, destrucción del aparato productivo, colapso de servicios públicos, entre otras muescas- agudizada por los efectos globales de la pandemia, nos recuerda que al imprevisto nunca se le puede desatender, por más arduo que sea el cálculo de su irrupción y alcance. Y que cuando interfiere con ciertos planes -como esa “niebla de la guerra” que, según Von Clausewitz, enturbia la mira de estrategas y tulle a ejércitos frente al enemigo que no logran precisar- lo justo es detenerse a trazar nuevas movidas, en especial si la vida de las personas depende enteramente de ello.

lunes, 16 de marzo de 2020

La bulla contra el “nosotros”, por @Mibelis




MIBELIS ACEVEDO DONÍS 15 de marzo de 2020
@Mibelis

A sabiendas de que sin unidad opositora (lo más ancha, inclusiva y plural posible) luce cuesta arriba enfrentar el autoritarismo imperante en Venezuela, habrá que recordar que el nervio de toda asociación estriba en blindar cierta afinidad, cierto consenso básico entre sus miembros. Hablamos de una visión compartida, una disposición a comunicarse y cooperar que, gracias a su permanencia en el tiempo, genera conexiones más acabadas: la identificación con saberes, creencias y pautas comunes de conducta. Una cultura, en fin, que funda el “nosotros” y lo distingue.

A la luz de esa certeza, es bueno mirar las movidas a las que apelaron líderes democráticos para concretar avances a favor de ese “nosotros”; ver cómo la habilidad estratégica para aterrizar expectativas, convencer a los no convencidos y moderar al exaltado, resultó aliño clave en medio del salto político. Es el caso de Sudáfrica. Tras 27 años de cárcel, Mandela -primero, un joven incurso en planes terroristas, jefe del MK; luego, un político de excepción- entendió que su mayor problema vivía embutido dentro de sus filas: ese pétreo convencimiento de que las políticas subversivas que alentaban sectores extremos eran la vía para acabar con el apartheid (eso incluía el exterminio de los afrikáners, la “supremacía blanca”; expresión de un “todo o nada” avivado por el revanchismo, esa furia unificadora tan vigorosa como tóxica).

sábado, 14 de diciembre de 2019

Recomienzo, por @Mibelis




MIBELIS ACEVEDO DONÍS 13 de diciembre de 2019
@Mibelis

¿Cómo salir de los fangos del compromiso irracional, desactivar la matriz anti-voto y organizar la rabia o el abatimiento para volverlos impulso de vida: no claudicación a priori...?

Llega diciembre y como otras veces, nos encuentra trajinando con nuevos ahogos y contradicciones. Basta detenerse en la fotografía del instante que brindan las encuestas. Según Delphos-UCAB, la decepción se posiciona como el sentimiento predominante entre venezolanos (28,8%), mientras que la esperanza cae a los mismos niveles de nov-2018 (22,7%); una espina de “pasiones tristes” que se encaja incluso en el corazón del chavismo duro. Sobre la conexión liderazgo-ciudadanos los hallazgos no son menos inquietantes. Los apoyos totales a partidos opositores apenas alcanzan 14%, reflejo de esa desafección que impele a corregir enfoques para recomponer lo que una vez dotó de real legitimidad a las fuerzas democráticas, su potencial para convocar, para convertir una mayoría social en efectivo alud electoral.

sábado, 16 de noviembre de 2019

Cuervos de la democracia, por @Mibelis




MIBELIS ACEVEDO DONÍS 15 de noviembre de 2019
@Mibelis

Saber reconocer ventajas que efectivamente se tienen cuando se lidia con la regresión instalada, podría ayudarnos a sacar el jugo a cada oportunidad que surja para rehabilitar lo perdido

Forjada a punta de sacrificios y apuestas riesgosas que no pocas veces comprometen la vida de quienes contribuyen con su advenimiento, la conquista de la democracia resulta todo un desafío. Penosamente y a despecho de quienes vieron en la tercera ola de democratización una señal decisiva de evolución blindada por la razón civilizatoria, ello no marca el fin de un camino lleno de idas y vueltas, corsi e ricorsi. “Ni lejanamente se me hubiera ocurrido pensar que Italia se dejaría quitar de las manos la democracia que le había costado tantos esfuerzos y que su generación consideraba conquistada para siempre”, admite Benedetto Croce al repasar los estragos de la deriva fascista; tal vez recordando que antes había apuntado contra esa misma democracia cuando advertía en ella alguna amenaza para la libertad individual de la que era vigoroso defensor.

jueves, 14 de noviembre de 2019

Lecciones… ¿ajenas?, por @Mibelis




Mibelis Acevedo D. 13 de noviembre de 2019
@Mibelis 

Un demos ahogado bajo el peso de un gobierno opresor. Un conflicto en apariencia irresoluble, un caminar hacia el vacío sin mayor esperanza a cuestas.

De pronto, la candela surgida en medio del socavón, la voluntad que desafía la continuidad del statu quo, que aglutina e invoca el conatus desordenado, perdido, aletargado; la proeza que apela a la encarnación simbólica de la razón, la tensa lucha agonista. Luego, tras la puja entre fuerzas opuestas, el clímax, la eventual resolución. ¡Ah! No ha faltado épica en la historia gruesa de las transiciones a la democracia. No en balde Whitehead equipara esas dinámicas con la de una representación, “una obra de teatro” en la que cada actor interpreta un papel altamente comprometido con el desarrollo del drama.

viernes, 30 de agosto de 2019

Ojeriza anti-democrática, por @Mibelis




MIBELIS ACEVEDO DONÍS 29 de agosto de 2019
@Mibelis

Partiendo de la premisa de que en el individuo la noción de Igualdad (esa consciencia de sí mismo que lleva al convencimiento de que nadie es superior a otro) y de Libertad (vista como autodeterminación, como "retorsión contra la heteronomía") responden a instintos primarios que la necesidad de cooperación social obliga a domeñar, Hans Kelsen dejó un vital legado de reflexión en torno a la democracia. Según afirmaba, el desarrollo político depende en gran medida de la agregación de voluntades que habilitan los partidos. “El individuo aislado carece por completo de existencia política positiva”; así que la democracia “sólo es posible cuando los individuos, a fin de lograr una actuación sobre la voluntad colectiva, se reúnen en organizaciones que agrupan voluntades políticas coincidentes”.

Al ver en los partidos un elemento constitutivo de la democracia real, responsables de juntar a los ideológicamente afines para garantizarles “influencia eficaz en la marcha de la vida pública”, el jurista concluía que los ataques por parte de antiguos regímenes monárquicos, por ejemplo, no eran sino “una enemistad mal disimulada contra la democracia". Ah, de esa ojeriza los venezolanos podemos dar fe. La nuestra es historia en la que no faltan autócratas resueltos a sofocar todo intento de organización que despliegue, aproveche y dé sentido a esa multiplicidad de intereses que distingue a las sociedades.

sábado, 16 de febrero de 2019

Ardides del aprendizaje, por @Mibelis




Mibelis Acevedo D. 14 de febrero de 2019
@Mibelis

Más allá del mágico barrunto que, “salga pez o salga rana”, la fe planta indefectiblemente en algunos, era difícil augurar, razón mediante, lo que hoy ocurre en Venezuela.

Nada hacía vislumbrar la vertiginosa recomposición de las fuerzas que adversan al gobierno de Maduro; de hecho, remontar la desconfianza respecto a los propios bríos, la aprensión, el estelero emocional que dejó la acumulación de errores recientes, lucía improbable. Como improbable era, además, aspirar a que una nueva cara surgiera de las filas de ese mismo liderazgo, hasta ayer desarticulado y maltrecho, para sintonizar con los ahogos de ese amplio sector que demanda cambios en paz. Todo eso está pasando, no obstante, para nuestra sorpresa y contento.

jueves, 31 de enero de 2019

Lo primero es hablar, por @Mibelis




Mibelis Acevedo D. 30 de enero de 2019
@Mibelis

Asumir la responsabilidad por el error cometido deja quizás una áspera, aunque no menos sustanciosa plusvalía.

Sí, hay sufrimiento en ese saber que llega sin haberlo deseado. Pero ser capaz de remontar el peor de los dolores, la puntual decepción, de diseccionar con curtido ojo de cirujano las causas del fallo e identificar las prácticas que en cada circunstancia llevaron a sacrificar posiciones ventajosas, es ganancia que se redimensiona cuando la ocasión abre la puerta a un nuevo comienzo político. Esa “libertad deliciosa de equivocarme” que pregonaba Charles Chaplin quizás suene estimulante cuando aplica al ámbito privado; pero la equivocación crónica torpedeando lo colectivo sólo puede verse como una odiosa anomalía.

viernes, 16 de noviembre de 2018

Ese ruido, esa furia, por @Mibelis




MIBELIS ACEVEDO DONÍS 15 de noviembre de 2018
@Mibelis

El odio atraviesa la sala con pies enfangados, deja nítido rastro de su paso. A merced del caos y la degradación, muchos reivindican su derecho a restregarlo, como si ser víctimas recurrentes los librase del sentido de responsabilidad. La ofuscación bloquea la razón, la inutiliza; pero al rabioso, al ganado por sus propios demonios, poco le importa.

"La vida es una sombra en marcha; un mal actor que en escena se arrebata y contonea y después no vuelve a saberse de él: un cuento contado por un necio, lleno de ruido y de furia, que nada significa", dice Macbeth al enterarse del aparente suicidio de la reina, arpía despedazada al final por el sonambulismo y la culpa. Ruido y furia, en ello se nos va la vida a buena parte de los venezolanos, presas de la frustración que no pudo exorcizarse, como era previsible, a fuerza de renombrar compulsivamente a la realidad.

viernes, 2 de noviembre de 2018

Devotos de la desmesura, por @Mibelis




MIBELIS ACEVEDO DONÍS 01 de noviembre de 2018
@Mibelis

Intoxicados por la angustia, víctimas del maltrato y la rabia, nariceados por la tiranía de la pulsión y el deseo, ¿cómo saber si, en efecto, nuestra visión del mundo es la correcta, la equilibrada? ¿Somos capaces de notar en qué instante la "dorada medianía" -ese término medio entre dos opuestos que, según el pensamiento de los clásicos, repele los vicios del exceso- pierde terreno frente al fogoso sex-appeal de los extremos? ¿Cuáles pistas nos indicarían que es la razón política y no otra clase de mendaz insumo lo que marca el pulso de decisiones que comprometen el bien común?

Son recelos especialmente pertinentes en el caso venezolano: si de algo hay que percatarse es que el desbarajuste del afuera no deja incólume a lo que discurre en el adentro. Hace rato que nuestra psique pasea y se ajusta a las siniestras dimensiones de una casa para lunáticos, con todo y sus estructuras colapsadas, sus guardianes impíos, sus celdas sin luz; una suerte de Bedlam tropical, movedizo, donde trajinar con el caos perenne mutó en método y rutina. Esta otra “normalidad” no podía pasar de largo sin dejar sus detritus… ¿cuánto daño ha hecho vivir en esos fondos?

viernes, 19 de octubre de 2018

Las obras de Pantagruel, por @Mibelis




MIBELIS ACEVEDO DONÍS 18 de octubre de 2018
@Mibelis

Reaparece la palabrita incómoda y la rabiosa piel se eriza. “¡Colaboracionista!”, se espeta sin rubor a sus promotores y se demonizan a priori las agendas, no importa cuán diáfanos sean los historiales involucrados. Decir “entendimiento” en Venezuela supone alistarse para la lapidación, asumir que en el paredón alzado por los impolutos habrá un lugarcito para quien ose farfullar las sílabas vedadas. A ese triste punto nos llevó el deslave del intercambio público: a negar que vivir en esta beligerante y erosionada polis exige apelar al logos que articula, realidad de por medio, las angustias y aspiraciones colectivas.

Sabiendo que las opciones menguan para una oposición atomizada que enfrenta a un disfuncional, pero todavía fornido Leviatán, la postración del país debería ser motivo suficiente para presionar por acuerdos. Sumidos en la noche de estos sótanos, atenazados por la obscena arbitrariedad del mandón y virtualmente desarmados, luce justo considerar la vía del pragmatismo político; y apostar a aquella acción que, efectivamente, produzca resultados tangibles, hic et nunc.

lunes, 15 de octubre de 2018

¿Alguien escucha?, por @Mibelis




MIBELIS ACEVEDO DONÍS 14 de octubre de 2018

Los resultados de la encuesta Ratio-UCAB sobre percepción de las medidas económicas caen como un latigazo de ásperas certezas. Junto al sorpresivo aumento de los niveles de satisfacción respecto al gobierno (36,5%, su mejor registro desde mayo-2015), hay allí avisos premiosos para un liderazgo opositor que en el cotejo aparece muy debilitado. “Un porcentaje importante de venezolanos sólo recibe, ve y oye la propaganda del gobierno. Nadie más le está hablando. Hay un solo actor en escena. El gobierno está ganando la batalla de la opinión pública”. La conclusión no podría ser más inquietante. Frente a la de un adversario que debería estar pagando los platos rotos de una debacle mantenida a punta de torpeza y cerrazón ideológica, la narrativa de la oposición se ha borrado. Menudo giro: ahora el truhán se adueña del patio, ensaya rumbosas maromas, capitaliza la escucha… ¿qué clase de pecados alentaron tal desvío?

Claro que competir contra el aparato comunicacional del gobierno no es, nunca ha sido una menudencia. Lestrigón hábil para adaptarse y crecer a merced de la restricción, la propaganda oficial no pierde ocasión de alargar sus brazos: así, en la medida en que la penuria hace más vulnerable a la gente, el control social se recompone y expande. Sabemos cuán eficaz puede ser una operación destinada a desfigurar la evidencia si se tiene la posibilidad de invisibilizar a quien ofrece contraste, de suprimir su presencia, de borrarlo real y simbólicamente del mapa. Pero también es cierto que tal aspiración no es imbatible. Atajada por la arremetida de la verdad factual, su vida se acorta. Más aún: al lidiar con un contradiscurso capaz de trascender la denuncia y dibujar una alternativa nítida, dispuesta a retar la calamidad y los arrestos de la mentira organizada, hasta la más blindada posverdad tiende a desarmarse.

martes, 2 de octubre de 2018

“Agallas” para la política, por @Mibelis




MIBELIS ACEVEDO DONÍS 01 de octubre de 2018
@Mibelis

Llevados por la manía de endosar al líder político los rasgos del héroe, es probable que una de las primeras cualidades que distingamos en ellos sea esa “fortaleza del alma” que exalta Tomás de Aquino; su brío para afrontar el peligro inminente y domeñarlo, igual que el torero con la bestia encrespada. “El futuro tiene muchos nombres”, escribe Víctor Hugo, “para los valientes, es la oportunidad”.

En efecto, ser “valiente” en un país donde hacer política es poco menos que lanzarse a un mar infestado de tiburones famélicos, no es cualidad de la que se pueda prescindir. El coraje acá no es sólo atributo deseable, también suma precioso avío al kit de supervivencia de quien, consciente del efecto de sus decisiones y acciones en la esfera de lo público, está siendo sometido por circunstancias extremas.

domingo, 30 de septiembre de 2018

“Agallas” para la política, por @Mibelis




MIBELIS ACEVEDO DONÍS 29 de septiembre de 2018
@Mibelis

Llevados por la manía de endosar al líder político los rasgos del héroe, es probable que una de las primeras cualidades que distingamos en ellos sea esa “fortaleza del alma” que exalta Tomás de Aquino; su brío para afrontar el peligro inminente y domeñarlo, igual que el torero con la bestia encrespada. “El futuro tiene muchos nombres”, escribe Víctor Hugo, “para los valientes, es la oportunidad”.

En efecto, ser “valiente” en un país donde hacer política es poco menos que lanzarse a un mar infestado de tiburones famélicos, no es cualidad de la que se pueda prescindir. El coraje acá no es sólo atributo deseable, también suma precioso avío al kit de supervivencia de quien, consciente del efecto de sus decisiones y acciones en la esfera de lo público, está siendo sometido por circunstancias extremas.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Albures del retorno, por @Mibelis




MIBELIS ACEVEDO DONÍS 20 de septiembre de 2018
@Mibelis

El derrocamiento de Gallegos, el traumático remate del primer ensayo democrático que, paradójicamente, vio luz en Venezuela tras la Revolución de Octubre, proscribía el espíritu que intentó juntar a un país históricamente hendido por la pezuña de la barbarie. No bastó inaugurar el ejercicio de la política como fruto del intercambio amplio en la polis, una praxis imbuida de “L’animo in Piazza”, diría Maquiavelo, la de la vigorosa ascendencia del verbo. Tampoco el virtuoso plan de “despersonalizar el ejercicio del poder, moralizar los negocios públicos, devolver al pueblo su soberanía usurpada”, incorporando la presencia de una sociedad plural, plena de potencialidades. Nada atajó la embestida contra un régimen “legal, pero cada día (...) menos legítimo por su ineptitud”, según argüía Vallenilla Lanz-hijo.

viernes, 14 de septiembre de 2018

El ahogo de los dignos, por @Mibelis




MIBELIS ACEVEDO DONÍS 13 de septiembre de 2018
@Mibelis

El recuerdo de una escena de la película “El pianista” (dirigida en 2002 por Roman Polanski y basada en las memorias del músico polaco de origen judío, Wladyslaw Szpilman) fustiga en estos días con inusitado vigor. Oculto hasta mediados de enero de 1945 entre las ruinas del gueto de Varsovia, Szpilman de pronto se percató de la presencia de unidades de la tropa polaca en la zona. El barrunto de que, en efecto, los alemanes se retiraban, despabiló su cuerpo reducido al puro hueso, lo hizo salir a la calle con sonrisa y brazos abiertos, olvidando que llevaba la chaqueta del ejército nazi que el capitán Hosenfeld –germano, sí, y aliado sui-generis- le cedió semanas antes para que pudiese aguantar los rigores del invierno.

-¡Un alemán!- alertó una mujer, soltando el fardo que cargaba.

El pianista corrió a su refugio, picado por la descarga de la ametralladora y el apretado paso de los soldados. Al verse acorralado, gritó a un oficial: “¡No dispare! ¡Soy polaco!”. El oficial replicó: “¿Y por qué el abrigo?”. La respuesta no pudo llegar más demoledora y llana: “tengo frío”.

viernes, 24 de agosto de 2018

Ni apostátas, ni paraíso, por @Mibelis




MIBELIS ACEVEDO DONÍS 23 de agosto de 2018
@Mibelis

Llegar al infierno, aturdido por borracheras utópicas y creyendo que Caronte no es Caronte, que se navega en inefable “mar de la felicidad”; en la puerta, tener que abandonar toda esperanza -como cuenta Dante- para luego retornar, hirsuto, desengañado y al tanto del yerro, no debe ser travesía simple. La apostasía política -en tanto desafío al statu quo y la autoridad; en tanto rebelión y pública renuncia a la fe profesada hasta ese instante- implica no sólo agudeza sino instinto de conservación, talento para rectificar, para sobreponerse al orgullo y la indiferencia, soltar la traílla de la heteronomía y asumir responsabilidades. Penosamente, no todos cuentan con avíos para desandar sus propios abismos, más cuando el señuelo del poder hinca su uña en la conciencia.

La realidad es terca, no obstante; ni credos ni voluntarismos alcanzan para desbancar “condiciones objetivas” como las que impone el mercado, ni aplican como medida de verdad individual. El desplome de la URSS y su proyecto de dirección centralizada, por ejemplo, marcó un hito que no pudieron soslayar sus devotos, y que llevó al economista marxista John Roemer a admitir que “el mayor problema de la izquierda es la ausencia de una teoría”, un modelo ideal que dé respuestas en lo económico.

lunes, 13 de agosto de 2018

¿Caos a la medida?, por @Mibelis




MIBELIS ACEVEDO DONÍS 12 de agosto de 2018
@Mibelis

El caos como sustento. La barahúnda, la disrupción, y en medio de todo, la borradura del lugar preciso de la verdad, un río revuelto en el cual pescadores de toda traza -extremistas, exaltados, moralistas ávidos de ordalías; pero también pícaros- pretenden agenciar una cosecha rápida y copiosa. No nos es ajeno el hecho de que el desorden y sus avernos suelen prestar caldo perfecto a los autoritarismos, sin embargo. Contar con que “lo impredecible conduce a lo nuevo”, como prometen Briggs y Peat, no es garantía infalible en nuestro caso. No. El caos venezolano parece llevarnos una y otra vez a la estabilización de la anomalía; respingos y espasmos rabiosos, “tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos”, como escribiría Lampedusa, más afines a la conseja gatopardiana: "si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie".

viernes, 10 de agosto de 2018

¿Caos a la medida?, por @Mibelis




Mibelis Acevedo 09 de agosto de 2018
@Mibelis

El caos como sustento. La barahúnda, la disrupción, y en medio de todo, la borradura del lugar preciso de la verdad, un río revuelto en el cual pescadores de toda traza -extremistas, exaltados, moralistas ávidos de ordalías; pero también pícaros- pretenden agenciar una cosecha rápida y copiosa. No nos es ajeno el hecho de que el desorden y sus avernos suelen prestar caldo perfecto a los autoritarismos, sin embargo. Contar con que “lo impredecible conduce a lo nuevo”, como prometen Briggs y Peat, no es garantía infalible en nuestro caso. No. El caos venezolano parece llevarnos una y otra vez a la estabilización de la anomalía; respingos y espasmos rabiosos, “tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos”, como escribiría Lampedusa, más afines a la conseja gatopardiana: "si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie".

 Apostar a la tesis de la profundización de la crisis como elemento impulsor de transformaciones -ese “caos constructivo” que preconizaba Zbigniew Brzezinski- en un país devastado, consumido, disgregado por el hambre y el maltrato recurrente, no parece muy realista, por tanto. Peor aún: resulta mezquino contar con que un eventual quiebre del bloque de poder, su implosión -opción que asalta ante la ausencia de política- se sostendrá sobre el ilimitado sacrificio de ese vasto sector de la población que a duras penas hinca sus uñas en la boca del barranco para no caer, no sucumbir inexorablemente.

jueves, 2 de agosto de 2018

Anemia democrática, por @Mibelis




Mibelis Acevedo D. 01 de agosto de 2018
@Mibelis 

Tras 20 años de una “revolución” redondamente fracasada, excepto cuando se trata de exhibir su señero talento para la destrucción -lo cual da cuenta de otro fiasco, el de esas utopías que bajo la saya de “progresistas” no logran disimular el pelaje del lobo populista que aúlla, muerde y desgarra hasta el hueso si sospecha que puede perder el poder- abisma ver cómo el afán por suprimir el pasado, la sombra del “Estado burgués”, y atornillar la visión de la élite dominante, ha dejado una muesca que va mucho más allá de lo reconocible. Tras la epidermis, rajada también por los cuerazos recurrentes, el carácter de una sociedad no escapa a las secuelas del maltrato, la coacción, el miedo.