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lunes, 1 de abril de 2013

¿Socialismo sin Chávez?




Por Econ. Jesús Alexis González, 31/03/2013

En procura del Desarrollo se han instrumentado en el campo económico distintos modelos, tales como el “austriaco” el “keynesiano” el “marxismo-comunismo” y más recientemente modelo de impresión de dinero inorgánico. En lo específico del caso venezolano la historia nos muestra un primer modelo que podemos denominar “Estado-Providencia” el cual prácticamente se desintegra a finales del 70 para dar paso al “Rentista-Consensual” que muestra su ineficiencia a partir del 80; lo cual indujo a partir de 1998 (momento en el cual ocupábamos la cuarta posición entre los países ricos de América Latina) una “ilusión de cambio” que fue adquiriendo una orientación estatista-socialista (el Estado interviene directamente en el terreno económico) que profundizó el capitalismo de Estado (propiedad estatal de los medios de producción) en aras de instaurar un Modelo Socialista de Producción sustentado en la impresión de dinero inorgánico para estimular el crecimiento económico, en complicidad con las reiteradas devaluaciones fiscalistas a los efectos de apuntalar un gasto público marcadamente populista. Es de resaltar, que en cualquier modelo que se pretenda ha de armonizarse la economía política (estudio y análisis del comportamiento real de la economía) con la política económica (empleo de estrategias y herramientas relacionadas con política fiscal, cambiaria, monetaria, entre otras).

La construcción constitucional de un Estado Socialista (ya rechazado en nuestro país en el Referendo de 2007), es ideológicamente distinta a un gobierno socialista donde el aparato estatal no tiene que  obligatoria y necesariamente transitar hacia ese tipo de Estado, donde rige una economía capitalista planificada y altamente regulada. Sirva de referencia que durante el lapso comprendido entre 1989 a 1992 ventidos (22) países revirtieron esa forma de Estado, y para 2012 de los 193 países que existían según la ONU, sólo cinco (5) de ellos (2,6%!!) fueron calificados como Estados Socialistas; mientras que otros cinco (5) países (2,6%) aspiraban alcanzar tal condición: Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Nepal.

La pretensión de instaurar en Venezuela un modelo socialista (u otro) requiere de un liderazgo político, es decir la presencia de una persona que tenga la capacidad de movilizar e inspirar a la gente hacia un cambio de pensamiento que les permita alcanzar ciertos objetivos en función del bienestar de la población, afianzado en una economía política que sustente una clara  política económica. Tal acción ya de por sí dificultosa e imposible de dirigir por Tele-prompters de dudosos contenidos muy alejados de la economía como ciencia, se agrava habida cuenta de considerar el actual gabinete económico al gremio de economistas (al cual con pleno orgullo pertenecemos) como “fantoches” (petulante, presuntuoso) y “mercachifle” (mercader de poca importancia), a la par de incentivar una “guerra mundial económica y monetaria” contra nuestro país (¿?).

La polarización política imperante en Venezuela  obliga a la instrumentación de un diálogo inteligente para abordar la realidad económica más allá de los dogmatismos, en aras de generar una visión política integrada a la economía política y que en apego a la Constitución le devuelva la economía a la sociedad.



Jesús Alexis Gonzáles



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