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sábado, 1 de febrero de 2014

Reinaldo Agustin Santos, otro estudiante de Medicina en Santiago de Cuba expulsado por motivos de conciencia



Reinaldo Agustin Santos, estudiante de medicina expulsado de la Universidad por ser opositor al régimen de los Castro, nos narra su odisea y acerca de cómo la educación en Cuba está íntimamente ligada a las ideas políticas.
Resumen:
Reinaldo Agustín Santos es ex-estudiante de Medicina de la Universidad de Mella y joven activista de la UNPACU, comenta cómo fue expulsado en Abril de la Universidad, según le dijeron sus profesores, por sus “principios”. El día 31 de enero del presente año, viernes, fue a recoger la baja que explicaba por qué le expulsaban de la Universidad. En ella se puede leer la causa de la expulsión, como se muestra a continuación.
El certificado de expulsión/baja

«El estudiante se manifestó… en contra de los principios de nuestra revolución, conducta inconsecuente con los principios éticos y morales de nuestra sociedad»
La consecuencia fue una baja por «pérdida de requisitos»:
El segundo caso hecho público en tan sólo una facultad en 3 meses

El firmante de tal innominiosa declaración de expulsión es el Dr. Alberto García Vidal, que también expulsara de la facultad de medicina a otro estudiante que salió en los periódicos de medio mundo, San Miguel Molina Cobas, un brillante estudiante, como dice la propia carta de expulsión, y que en la actualidad cursa sus estudios de medicina en una de las mejores universidades de los Estados Unidos, gracias a fondos particulares de benefactores que quisieron poner remedio a dicha injusticia al leerla en la prensa. El Dr. Alberto García Vidal, auténtico Dr. Muerte de la Educación, deberá ser tenido en cuenta por la Revolución y escalar peldaños en ésta, pues se ha ganado con creces el seguimiento de la doctrina de represión del régimen. Pero también deberán recordarse sus acciones para ser tenidas en cuenta por parte de cualquier corte judicial democrática de una futura Cuba. Aldáteres como éste del régimen, más que apoyar la represión del sistema impuesto en Cuba, representan los cimientos de dicha represión en el seno de los órganos que deberían prestar educación a la juventud cubana.
¿Requisitos para estudiar medicina en Cuba?
El primero y más importante, antes que los estudios, antes que la indisciplina, antes que la ausencia de las clases, antes que nada, el régimen no tiene reparo en manifestar por escrito que es declararse ferviente seguidor de los principios de la revolución. Para estudiar, hay por tanto que tener una determinada ideología.
Cuando un país se vanagloria de tener un sistema educativo, lo primero que tiene que ser ese sistema es educativo, y no adoctrinante y alienante. En caso contrario, el fin de la educación no es otro que el sectarismo, el adoctrinamiento, la influencia forzada sobre los más jóvenes de una sociedad, y el sistema no debiera ser juzgado como un beneficio para los jóvenes cubanos, sino una letal arma contra el principio esencial de la educación: la cultura como mecanismo de la amplitud y libertad de pensamiento. El sistema cubano no es educativo, es adoctrinante.
Cuba no presta labores educativas en la isla para dotar de cultura a la población, sino para manipular la sociedad desde los más jóvenes. Por ello a la disidencia se les incautaron regalos de navidad de cientos de niños en Cuba, porque atenta contra un plan premeditado, medido, articulado para orientar a los más jóvenes hacia unos principios políticos concretos aislacionistas y dependientes del Estado, y en contra de todo aquel que pueda poner en duda que éste debe transicionar hacia una democracia participativa, o un sistema de derechos diferente.
Los países miembros de la Celac que visitaron Cuba
Hace pocos días estuvieron en La Habana miembros de multitud de países democráticos, cuyos líderes obviaron (salvo las delegaciones de Chile y Costa Rica, lo cual honra a dichos países) que Cuba es una cárcel ideológica, donde los seres humanos no tienen posibilidad de disentir, expresarse o tener un activismo pacífico por una causa tan noble como la que les otorgó a ellos el liderazgo en sus países: la democracia.
Un cubano no puede expresar su disentir con el sistema político cubano y a favor de la democracia, y por ello es expulsado de la Universidad o, en miles de casos, conducido a prisión, aislamiento y negación de los bienes de la sociedad cubana.
Los mismos principios que los líderes latinoamericanos dicen defender: la pluralidad, los derechos humanos y el estado de derecho, el Gobierno Cubano los pisotea. Les ha dado igual. No han hecho, salvo dos honrosas delegaciones, gesto alguno a favor de los principios que supuestamente defienden.
La diplomacia es importante, pero cuando ésta atenta con los principios que se busca con ella, actuar en la diplomacia obviando los principios es obviar los principios en sí, buscando fines que difieren claramente de éstos.

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