Pablo Pérez 14 de abril de 2016
@PabloPerezOf
El
Gobierno adelanta su juego con el apoyo del TSJ y del CNE ¿Qué hacemos ante esa
realidad? Creo que aprovecharnos de su estrategia y prepararnos para
derrotarlos en cualquiera de sus jugadas: revocatorio, enmienda o elecciones
regionales. Algunos son caminos más largos que otros, pero igual son útiles
para despojar de poder al régimen.
El
proceso de cambio en Venezuela nunca ha sido una labor fácil. Es un camino
lleno de obstáculos porque no enfrentamos a un modelo político normal en una
democracia, sino uno que se basa en el objetivo de mantenerse en el poder por
siempre, sin importar el costo que eso traiga consigo.
Por
eso no es hora de profundizar las normales diferencias políticas que existen no
sólo en la Mesa de la Unidad, sino también en la relación entre ciudadanos y
dirigentes políticos. Como no hay salidas mágicas en este supremo interés por
generar un cambio en Venezuela, no podemos descalificar ninguna de las
opciones. Para avanzar con el cambio se requiere de esa misma coalición
ciudadana que permitió coronar con éxito la victoria del 6D.
El
revocatorio es una de las opciones a las que debemos dedicar esfuerzo e
interés, pero también sabemos que el Gobierno jugará a retrasarlo lo más
posible con el fin de evitar que el modelo caiga por completo. Recordemos que
si el referendo se hace el año que viene, saldrá Maduro, pero quedará el
Vicepresidente Ejecutivo hasta que termine el período presidencial ¿Cómo
evitamos eso? Sólo con presión de calle podemos obligar al CNE a que active el
proceso.
La
enmienda es otra real posibilidad. Ahora el Gobierno quiere impulsar una
enmienda para acortar el período de los nuevos parlamentarios, pero apoyo la
iniciativa de Henry Ramos Allup de tomarle la palabra al régimen y que se hagan
tres enmiendas al mismo tiempo y que el pueblo en consulta popular decida.
Pero
¿Y si el Gobierno le pone fecha a las elecciones regionales? Esa decisión no
puede tomarnos por sorpresa. Debemos prepararnos para ese escenario y hacer
valer la fórmula de las primarias para la escogencia de los candidatos. Nada de
consenso, pues se debe consultar al soberano por cuál de las opciones en sus
estados se decantan.
Las
elecciones regionales permitirían vencer al Gobierno en la casi totalidad de
los estados. Pudiéramos quitarles entre 17-18 de sus actuales Gobernaciones y
así disminuir su poder. Esa es una vía efectiva para ir reduciendo al régimen a
una minoría más pequeña que la actual. No podemos descalificar a priori la
elección de los nuevos Gobernadores.
El
fragor de la batalla política y los efectos de la crisis no pueden nublar la
madurez política alcanzada. Usemos las mismas decisiones del Gobierno para
derrotarlos. No caigamos en la desesperación y el sentido de urgencia.
Preparémonos para cualquier escenario. El cambio va.
@PabloPerezOf


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