Freddy Paz 11 de abril de 2016
@freddyspaz
El
toque de diana es un sonido o toque militar que se da al amanecer para hacer
que los soldados se levanten de la cama. En estos últimos años, el partido de
gobierno en ese afán irracional por militarizar la conducta de una sociedad con
profundas raíces civilistas y de una inquebrantable vocación democrática, ha
convertido ese sonido marcial en la marca de inicio de cualquier evento que es
tratado de hacerlo ver como si de una campaña guerrerista se tratara.
Ya se
nos ha hecho costumbre que el inicio de jornada electoral, a los simpatizantes
del oficialismo se le avise al rayar el alba, con dicho toque que es hora de
“tomar posiciones” y de salir a librar la “batalla” de turno.
Sin
embargo para la mayoría de los venezolanos, ese levantarse con los primeros
rayos del sol, se nos ha convertido en un sacrificado e insonoro toque de
diana, que nos recuerda dolorosa y cotidianamente las necesidades y penurias
por las que estamos atravesando.
Es un
imperceptible pero estridente recordatorio de que hay que madrugar para llegar
de primeros a las colas de supermercados, mercales y abastos para intentar
conseguir los escasos alimentos a los que hay acceso en los mismos. Doloroso
porque ese levantarse muy temprano, aparte de someternos a la humillación de
casi andar mendicantes y en peregrinación para conseguir los productos básicos
para la subsistencia de nuestras familias, nos recuerda indefectiblemente que
debemos gastarnos lo que nos ganamos en seis meses y medio de trabajo para
hacer el mercado de un mes y lo más tenebroso, que nos exponemos al otro
flagelo que abate diariamente a muchos venezolanos de bien y que ha sido
imposible de reducir para este gobierno, el hampa sin freno.
Lo cierto
es que la crisis se ha convertido en un toque de diana, que un gobierno al que
dejo de preocuparle el bienestar de su pueblo y solo dedica sus esfuerzos a
mantenerse en el poder a cualquier costo, hace retumbar a diario en la mente y
los corazones de todos los ciudadanos de la generosa pero maltratada Venezuela,
que no consiguen comida, ni medicamentos, ni salud, ni educación, ni seguridad,
ni calidad de vida.
Es
difícil de digerir para una inmensa mayoría que el 6 de diciembre pasado
expreso a través de su voto la voluntad de cambiar los derroteros del país
hacia el camino del progreso, como se trata de torcer su voluntad, desde el
poder a través de la amenaza y la coacción usando los mecanismos más perversos
ejercidos desde unos poderes carentes de autonomía.
Que
bueno sería para todos los venezolanos que un día escuchásemos muy temprano el
toque de diana pero para convocarnos al dialogo nacional, a poner fin a la
confrontación y al discurso altisonante, insultante y gavillero, a permitir que
los presos políticos puedan regresar al seno de sus familias, a sentarnos, sin
necesidad de abandonar posturas o colores políticos a buscar los puntos de
encuentro que pongan inicio al fin de esta crisis que nos está matando a unos
de mengua y a otros por la violencia sin sentido, porque a la final todos somos
venezolanos y de nosotros depende que nuestras generaciones por venir vivan en
una patria de progreso y bienestar o una tierra yerma y arrasada.
@freddyspaz


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