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martes, 29 de noviembre de 2016

¡Basta de chusmidades! ¡Lorenzo Mendoza, presidente! Por @ClaudioNazoa


Por Claudio Nazoa


Me incluyo en esto de ser chusma. Me di cuenta cuando por un paquete de cuatro rollos de papel tualé me peleé con una señora en el mercado de San Martín.

Hice una cola como de media hora. Cuando me tocó mi turno, una señora se me coleó. Armé un escándalo. Me quedé sin el papel y me di cuenta en lo chusma que me ha convertido este mugroso gobierno. Nunca fui fino. No. Era normal. Llegué a pelear a puños por el amor de una mujer que me montaba cachos, pero de ahí a hacerlo por un rollo de papel tualé, ¡nunca!

Otro día, en mi edificio, se fue el agua. Al igual que mis vecinos, hice mi cola. Tuve que caminar hasta un chorrito que estaba a una cuadra. Cargué un balde con agua. Como pude, lavé mis partes. Entonces, pensé: ¿en qué se ha convertido mi vida por culpa de este gobierno insalubre?: ¡en la de un chusma que casi no se baña!

Otro día me tocó viajar en ferry desde Margarita hasta Puerto La Cruz. Eso enerva. Da pena. Provoca rabia la pocilga inmunda en la que los pasajeros deben esperar el ferry. ¡Qué vergüenza! Allí me sentí el ser más chusma del mundo. Un sobreviviente de una guerra tercermundista. Un pobre rechusma abordando una patera en África.


Gran parte del grave problema, maléfico, inhumano, insoportable, injusto, destructor, irresponsable, patético, atrasado y, por supuesto, socialista-comunista que padecemos es la proliferación de la chusmidad.

Estamos en manos de un gobierno chusma que nos chusmea a todos. Es una situación de supervivencia en la que ricos y pobres son chusmerizados.

¡Dejemos de hablar y de escribir pendejadas contra los héroes de la MUD! Mientras nosotros estamos en nuestras casas o trabajos, ellos los enfrentan. Se juegan el pellejo contra estos bichos malos. Arriesgan todo. Tienen que ser bien ingratos quienes intentan destruir a los únicos que les han echado cuerpo y alma para restituir la democracia. Solo la unión puede sacarnos de este hueco chusma en el que los venezolanos estamos atrapados.

Cuando se busca libertad, todo se vale. Cuando a nuestros niños enfermos hay que darles, porque no hay, remedios neurálgicos utilizados para los perros, tal y como ocurrió con mi hija, nada importa. Es hora de hablar sin tapujos. No me interesan los vilipendios que pueda sufrir por mi opinión sincera. ¡Anótenlo!: el próximo presidente de Venezuela va a ser Lorenzo Mendoza. Un hombre fino para un pueblo fino.

¡Quién iba a pensar que un oso polar podría ser nuestra salvación!

27-11-16