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jueves, 24 de noviembre de 2016

La Frustación ante el No Revocatorio, nos obliga a aliarnos en las soluciones, por @OmarVillalbaG




Omar Villalba 23 de noviembre de 2016

Ajados de la diatriba del tuiter, en los sectores populares la preocupación es comer y mantenerse vivos, ante la inseguridad y la carencia en los sistemas de salud.

El trabajo con propósito es un gran alentador, particularmente, esta semana ya cerca de la Navidad, he recorrido casa por casa, de las latitudes mas lejanas de nuestra Baruta, recorriendo la realidad del país que no está en “diálogo”, pero que los resultados de los acuerdos, podrían traer un halo de esperanza a sus hogares, si y solo si, el gobierno central permite que el aparato productivo del país se reorganice y reactive, que las medicinas fluyan hacia los sistemas de abastecimiento regulares y que la comida sea accesible a cada hogar de cada localidad por mas remota que ella se encuentre de las urbes.

Cuando estamos insertados en realidades tan crudas y crueles como el hambre, la marginalidad, entendida como aquellos sectores marginados de los sistemas sociales del país, donde no llegan los servicios básicos, ni agua, ni electricidad, ni transporte público, y aun así los venezolanos, los baruteños se levantan dia a dia a insistir en un porvenir para cada cual y sus familias, es allí, cuando este trabajo diario, tiene sentido, es cuando escuchar, acompañar y ser parte de soluciones cobra vigencia.

No quiero descansar en persistir, en que las soluciones están en la gente común, en llevarles conocimiento, herramientas de vida que le permitan proyectar y ser asertivos en sus decisiones, cuando no hay que comer es difícil pensar por quien votar en unas elecciones, cuando un padre o madre no tiene solución a los problemas de salud, y mucho menos medicinas para solventar el momento, no podemos llegar como un Mesías a ofrecer lo que no podemos dar. La frustración ante el arrebato de nuestro derecho a revocar un mandato de elección popular, y mas aún la percepción de haber perdido la batalla que nos acercaba a un cambio en la conducción del país. Aunado a esto, parte de la población en una guerra ficticia de redes sociales, haciendo juicios sobre en lo que la mayoría de los venezolanos aun no estamos claros, en este momento, lo único que pareciera alejar a los ciudadanos de la frustración del “no revocatorio” es la preocupación de cómo sobrevivir a la estranguladora crisis económica y de inseguridad que padecemos todos por igual. La convivencia diaria con los baruteños de todos los sectores, de diferentes religiones, clases sociales, con pensamientos políticos heterogéneos, me enseñan a diario que el liderazgo político tiene el deber de vincularse con los ciudadanos de a pie, de aprender y llevar nota continua de la realidad en la que la sociedad está sumergida. Si bien es cierto, que tenemos 17 años de atraso social, económico, educativo, de salud, y sobre todo un retroceso enorme moralmente, también hay que reconocer los esfuerzos que los ciudadanos hacemos continuamente por mantener nuestros valores morales y sociales a flote.

La agenda de noviembre, me ha permitido sonreir y ver logros en materia de educación, de integración y disminución de la violencia en las escuelas municipales, porque allí se hace un trabajo de hormiga, de grandes esfuerzos pero con inmensos logros en materia de integración y respeto.

He dedicado parte del tiempo en los recorridos por sectores como Hoyo de la Puerta, Las Minas, La Palomera, Ojo de Agua, Santa Cruz del Este, llevando un mensaje de fe y esperanza a través compartir conocimiento, de compartir y rescatar el valor político, de hablar con la gente sobre el liderazgo en acción, de hacernos responsables de las consecuencias de nuestros actos, y de cambiar la visión de un liderazgo alejado de la realidad, un liderazgo mediático, es hora del liderazgo presente, que nace desde las comunidades y de la visión de la gente, aprendiendo en acción, todos juntos.

Por eso, soy un convencido de que para liderar hay que escuchar, conectarse y ser humilde para aprender de quienes lo hacen diferente, pero que al final del camino al unir el compromiso para el logro, siempre los resultados serán positivos y en beneficio de la gente.

Me gusta vivir y avanzar junto a mi Baruta, porque la mejor forma de dar es con la experiencia de lo vivido y lo sentido.

Aquí seguimos, esta semana insistir, persistir y lograr es un objetivo claro en la agenda social y política que nos convoca a hacer de Venezuela el país que nos merecemos.

Omar Villalba