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lunes, 28 de noviembre de 2016

Diplomacia enchufada por @hcapriles


Por Henrique Capriles


La forma en que los Estados manejan sus relaciones internacionales se conoce como diplomacia, siempre buscando actuar de manera prudente con otros Estados. Pero en los últimos años, la diplomacia venezolana se ha convertido en una real imprudencia y ha dejado muy mal parado a nuestro país en el mundo.

A eso llegamos porque el servicio exterior actual venezolano tiene por características la desprofesionalización, ideologización y nepotismo. Al inicio de la mal llamada revolución se intentó mantener la diplomacia basada en formación y méritos profesionales, pero con los años eso fue cambiando, se eliminó por ley el límite de jefes de misión nombrados por el presidente, dejaron de convocarse oposiciones para ingresar en el cuerpo y los que ya habían probado su concurso no fueron enviados a misiones, además se jubiló a un buen número de funcionarios de carrera.

Es así como hijos o hermanos de altos funcionarios, dirigentes partidarios, generales, almirantes o ex ministros, se convirtieron en los nuevos diplomáticos venezolanos. Lejos de tener estudios para la función que debían desempeñar, la asignación a estos cargos se hizo por su nivel de lealtad con el régimen psuvista.

La actual canciller, por ejemplo, ha sido noticia en el mundo por varias declaraciones fuera de tono o de lugar, como la que hizo acerca del abastecimiento de alimentos en Venezuela. Esa señora fue la que dijo que podíamos alimentar a tres naciones, y que aún niega ante las instituciones y organismos internacionales la crisis de alimentos y medicinas que se vive en Venezuela. Es la misma que busca imponerse en el Mercosur como si fuera el Rey sentado en un trono. Y ella misma es la que desmiente que los dos venezolanos detenidos y condenados en Estados Unidos, condenados por el delito de narcotráfico, llegaron a tener pasaportes diplomáticos.


Obviamente, es la famosa forma del gobierno de huir hacia adelante para intentar silenciar un caso de narcotráfico que involucra directamente a un número importante de enchufados.

Pongamos los hechos a la vista: La Fiscalía estadounidense mostró pruebas incriminatorias, como transcripciones de audios y mensajes de texto de teléfonos celulares en las que Efraín Campos Flores y Franqui Francisco Flores, revelaron su participación directa en la operación que pretendía el traslado de 800 kilogramos de cocaína desde Venezuela a Honduras, y que tendría como destino final Estados Unidos. Según se desprende del juicio, la droga que traficaban provenía de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y la sacaban por el aeropuerto de Maiquetía a través del hangar presidencial. La aeronave era piloteada por Pedro Miguel Rodríguez, efectivo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

Para quien no lo sabe, la seguridad de todos los aeropuertos venezolanos es manejada por la Guardia Nacional venezolana y es un grupo de élite quien maneja específicamente la seguridad en la rampa presidencial.

Yo entiendo que voceros del gobierno hayan querido ser prudentes dada la relación de los dos venezolanos con quien ocupa el palacio de Miraflores, pero el silencio no es opción. Las acusaciones son graves y el gobierno debe dar una explicación de que esto pase en sus narices.

Este es un caso que debe llevarse hasta las últimas consecuencias. En cualquier lugar del mundo ya se hubiese abierto una investigación, pero claro, en Venezuela, mientras los enchufados impiden el ingreso de ayuda humanitaria al país para que entren los alimentos y las medicinas que tanta falta hacen en este momento, permiten la salida de aeronaves con droga desde Venezuela hasta el exterior, el colmo es que ahora el problema son los pasaportes y no la droga ¡El mundo al revés!

Pero los venezolanos no podemos perder nuestra capacidad de asombro y reacción con las acciones de un gobierno que permanece a espaldas de lo que el pueblo requiere con urgencia.

No es posible que por culpa de un modelo fracasado que ha desatendido sus competencias, violando de esa manera los derechos humanos de todos los venezolanos, la mortalidad por cáncer en nuestro país vaya aumentar 11% en 2016. La Sociedad Anticancerosa de Venezuela pronostica que habrá entre 25.594 y 25.754 muertes por dicha causa. Nuestro pueblo se está muriendo de mengua y el gobierno sigue negándose a que se abra el canal humanitario para que ingresen medicinas. Peor aún, se apropian de los medicamentos de Cáritas declarando un supuesto “abandono legal” para hacerse de ellos aprovechándose de la buena voluntad de los que intentan ayudar a nuestro país.

Tenemos muchos problemas y no se está haciendo nada para resolverlos. Dejamos de ser el país de las maravillas para convertirnos en el país de las dificultades. La Canasta Alimentaria en el mes de octubre se ubicó en 429.000 bolívares, mientras que la Básica se situó en 575.000 bolívares.

¿Qué bolsillo puede aguantar la subida continua de precios? Por mucho que el gobierno decrete ajustes salariales, mientras no se tomen correctivos que hagan que nuestra economía se reactive los aumentos serán un simple saludo a la bandera.

En el mes de octubre, para cubrir la Canasta Básica Familiar se requerían 14.300 bolívares diarios, es decir, se necesitaron 19 salarios mínimos. La diferencia entre los precios controlados y los precios de la calle es de 3.913%, mientras que el 40% de los productos básicos no se consiguen. Altos costos y escasez, eso es lo que padecen los venezolanos en su día a día, la inseguridad, que era el principal problema de los venezolanos, pasó a un segundo plano tras la angustia de no saber si vas a poder llevar alimento a tu familia cada día.

Vamos de mal en peor, pues a la caída en la producción nacional se suma el declive en las importaciones que cada vez es mayor, aunque intenten mostrar lo contrario con una supuesta navidad adelantada, porque decretaron navidad el 1 de Noviembre, pretendiendo hacer una nueva especie de Dakazo, y eso tampoco han podido aparentarlo. Así de grave es la situación.

Históricamente la mercancía para vender en diciembre llegaba en septiembre, pero en ese mes solo 12 buques atracaron en el puerto de La Guaira, 75,51% menos que los que llegaron en septiembre de 2013.

Si buscamos la causa de esta baja en el ingreso de productos importados, podemos concluir que el gobierno no está asignando divisas. Esto agrava aún más la parálisis económica que se vive en el país, incluso ante la contracción de la actividad en los puertos, muchas empresas que prestan servicios en las aduanas están adelantando las vacaciones colectivas. Lo mismo está pasando con el parque industrial, ya que debido a la reducción en el trabajo se están adelantando vacaciones a los trabajadores.

Seguimos rumbo al colapso total. Urge un cambio en el modelo económico que permita la reactivación del sector industrial, que recupere el poder de compra de los venezolanos y que permita llenar los anaqueles del país, eso es lo que oculta la diplomacia psuvista, es la negación de todo.

La única forma de conseguir esa transformación es cambiando al gobierno, y el camino es el electoral, porque es lo que nos va a permitir construir un cambio duradero. Tenemos que recuperar nuestro derecho al voto, secuestrado por el gobierno. Por eso insistimos en que si el diálogo no lleva a un proceso electoral, es completamente inútil.

El pueblo debe estar organizado y movilizado para que con la presión de calle se libere el Revocatorio. Si no defendemos el Revocatorio y todos nuestros derechos, no hay garantía de que volvamos a tener elecciones. Mantengamos claro el norte y no abandonemos nuestros objetivos. ¡Venezuela quiere cambio! ¡Qué Dios bendiga a nuestra Venezuela!

27-11-16