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viernes, 20 de septiembre de 2024

“La conversación digital" prevalece en Venezuela a pesar del bloqueo de X ordenado, por VOA


VOA 19 de septiembre de 2024

Los ciudadanos dominan las tendencias sociopolíticas de Venezuela en la red social X, desplazando a bots y al aparato comunicacional del chavismo, aseguran especialistas. Parte del chavismo no ha acatado el silencio en esa red social, de acuerdo con la ONG venezolana ProBox.

La sociedad civil venezolana ha permanecido activa en la red social X e incluso lidera la “conversación sociopolítica” en esa red ante la ausencia de cuentas del chavismo en ella, un mes y medio después de que el gobierno de Nicolás Maduro ordenara su bloqueo, afirman expertos consultados por la Voz de América.

martes, 29 de marzo de 2022

ProBox denuncia intentos del gobierno de regular las redes sociales y el contenido digital, por @RunRunesWeb


Runrunes.es 28 de marzo de 2022

@RunRunesWeb

De acuerdo con la organización, la AN oficialista define que este proyecto de ley de redes sociales se argumenta en la “defensa de la soberanía dentro de las nuevas plataformas de comunicación e información del país”.

El observatorio digital ProBox denunció el 23 de marzo que la Asamblea Nacional oficialista desarrolla un proyecto para regular las redes sociales y el contenido digital.

A través de la red social Twitter, ProBox también resaltó la inauguración de la Universidad Internacional de las Comunicaciones.

jueves, 19 de diciembre de 2019

‘HATERS’ VS. ‘LOVERS’: CÓMO LAS REDES HAN MATADO AL TÉRMINO MEDIO, por @upebecares




Guadalupe Bécares 18 de diciembre de 2019

La brecha infranqueable entre los que aplauden algo hasta el extremo y los que lo ridiculizan hasta ese mismo punto ha encontrado su máxima expresión en el mundo virtual. Películas, series, política… ¿Estamos condenados a la polarización y el ‘hooliganismo’?

«El #Joker lo tiene todo. Solo vean este inicio, con este instante sabes que la película será una obra maestra. No es la mejor película de superhéroes, es la mejor película y punto, funciona con o sin Batman». «#Joker me pareció muy mala, no por no basarse en los cómics, sino porque no explica nada. Es una película vacía que pretende dar cuenta de la locura inexplicable de un personaje. No funciona». «¡Buenos días! ¿Ya le agradecieron a Joaquín Phoenix y a DC el habernos regalado tan hermosa obra maestra? #Joker». «#Joker es la película más sobrevalorada de 2019. Es horrible».

A algunos de estos tuits los separan horas. A otros, minutos. El estreno de la esperada cinta protagonizada por Joaquin Phoenix ha levantado polvareda entre la crítica y también entre los usuarios de las redes sociales, divididos una vez más entre los que elevan la cinta a la categoría de obra maestra y los que la critican al máximo o, tímidamente, dicen que no era para tanto. Exactamente igual que sucedía no hace tantas semanas con Érase una vez en Hollywood de Tarantino. Interpretaciones, teorías psicológicas y acusaciones paralelas aparte –la red también se ha llenado de cuentas escandalizadas porque una de las canciones de la cinta es obra de un artista condenado por pederastia que se va a llevar una suma cuantiosa en concepto de derechos de autor–, el Joker ha vuelto a poner de relieve algo cada vez más patente en la esfera virtual: donde todo es blanco o negro, el gris brilla por su ausencia.

viernes, 25 de octubre de 2019

Cuba y Venezuela mantienen una ‘tropa cibernética’ para manipular las redes sociales, revela estudio, por @mariojose_cuba




MARIO J. PENTÓN 24 de octubre de 2019
@mariojose_cuba

Cuba, Venezuela y Guatemala son los únicos tres países del hemisferio occidental que tienen “tropas cibernéticas” permanentes entrenada para manipular y desinformar a través de las redes sociales, revela un reciente estudio de Oxford Internet Institute, un departamento de la Universidad de Oxford, en Inglaterra.

“En muchos regímenes autoritarios la propaganda computacional se ha convertido en una herramienta de control de información estratégicamente usado en combinación con vigilancia, censura y amenazas de violencia”, dice el informe.

La investigación arrojó además que este año existen evidencias de manipulación en las redes sociales orquestadas desde partidos políticos y Estados en 70 países, unas 22 naciones más que el año anterior. En América también destacan en el estudio México, Argentina, Colombia y Ecuador, entre otros países, pero a diferencia de Cuba, Venezuela y Guatemala, en estos países las “tropas cibernéticas” son desplegadas de manera temporal, fundamentalmente en época de elecciones.

domingo, 29 de septiembre de 2019

Estudio: Hay intentos organizados de desinformar al menos en 70 países incluida Venezuela, por @AFPespanol




AFP 27 de septiembre de 2019
@AFPespanol

Esfuerzos organizados para manipular las redes sociales y la opinión pública se están realizando en al menos 70 países por agencias gubernamentales y partidos políticos, dijeron el jueves investigadores.

Un informe del Oxford Internet Institute sostiene que los intentos de manipulación se han duplicado en los últimos dos años y están siendo utilizados por gobiernos tanto democráticos como autoritarios.

De acuerdo con este estudio, Facebook sigue siendo «la plataforma preferida» para la manipulación de las redes sociales, tras hallar evidencia de ello en 56 países.

Los investigadores dijeron que «actores estatales sofisticados» de al menos siete países están trabajando fuera de sus fronteras en operaciones de influencia extranjera global, utilizando Facebook y Twitter.

viernes, 14 de junio de 2019

Twitter borra cuentas vinculadas a Irán y Venezuela, por @ReutersVzla




Arjun Panchadar 13 de junio de 2019

Twitter dijo el jueves que removió miles de cuentas vinculadas a actividades coordinadas que según cree se derivan del Gobierno iraní y decenas de otros perfiles ligados a actividades en Venezuela, las cuales archivó en su base de datos pública lanzada el año pasado.

En la más reciente purga, la compañía estadounidense dijo que cree que 4.779 cuentas estaban asociadas o respaldadas por Irán.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Guía básica para identificar noticias falsas (antes de mandarlas a tus grupos de WhatsApp), por @bbcmundo




Juliana Gragnani 18 de septiembre de 2018

Abres el celular y recibes una noticia que te mandó un amigo o un familiar. ¿Confirma completamente tus convicciones, te sorprende o te genera repulsión?

Según los especialistas, esa apelación a las emociones más inmediatas es una de las principales características del contenido falso.

Y la diseminación de noticias falsas con el objetivo de manipular la opinión pública es un asunto que cada vez preocupa más en todo el mundo.

Es un poco trabajoso comprobar la veracidad de un texto que te enviaron, pero vale la pena seguir algunos pasos en tu día a día para no convertirte, casi sin darte cuenta, en un vector de noticias falsas.

A continuación, te presentamos una guía para identificar noticias falsas y te damos algunas respuestas sobre este fenómeno cada vez más habitual.

Cinco consejos...

viernes, 9 de febrero de 2018

CHUSMA TUITERA, por @FernandoMiresOl



Fernando Mires 08 de febrero de 2018

Cuando el año 1996 escribí mi libro “La Revolución que nadie soñó” intenté demostrar como los grandes cambios históricos que tienen lugar en los espacios socioeconómicos y políticos suelen anunciarse en crisis de paradigmas o “modos de pensamiento”. Persiguiendo a esa tesis proyecté algunas opiniones aún vigentes de Thomas S. Kuhn hacia el campo de la reflexión política. Así pude percibir que entre las innovaciones tecnológicas (me refería específicamente al “modo de producción digital”), manifestaciones de género, luchas ambientales y procesos de democratización política, hay lazos de equivalencia que permiten detectar el surgimiento de nuevos paradigmas.

Noté, asimismo, que todas esas innovaciones paradigmáticas se expresaban en movimientos sociales y políticos de indudable contenido libertario. En fin, se trataba de una revolución no prevista: “La revolución que nadie soñó”

jueves, 1 de febrero de 2018

Ingenuidad y redes sociales, por @owl15



Rufus Auctor 31 de enero de 2018
@owl15

En mi ciudad de origen (hay quien la llama pueblo), los vehículos se averían en plena vía como en cualquier otro sitio. Algo que sí es muy particular de allá es que al instante aparece un gentío en el que todos, absolutamente todos, vocean opiniones de cuál fue la causa de la avería y  cómo proceder. Con o sin conocimiento. Generalmente, lo segundo.

Traigo el cuento a colación  porque la manera como estamos usando las redes sociales va como que más o menos por la misma ruta: de repente todos nos volvimos periodistas, y todos opinadores y la inmediatez de Twitter y Whatsapp, tan tremendamente útil para muchísimas otras cosas, se termina volviendo contra nosotros y nuestras ideas, en especial si de política se trata. Y es que, ahora que  la comunicación fue  liberada por la tecnología, no parece que lo estemos aprovechando.

sábado, 20 de enero de 2018

Por qué las redes sociales podrían estar dañando la democracia

By Gordon Hull
Las recientes revelaciones según las cuales unos agentes rusos insertaron anuncios en Facebook que intentaban influir en las elecciones estadounidenses de 2016 plantean una cuestión inquietante: ¿es Facebook malo para la democracia?
Como experto en las repercusiones sociales y políticas de la tecnología, pienso que el problema no es exclusivamente de Facebook, sino que es mucho más amplio: las redes sociales están debilitando algunas de las condiciones sociales que históricamente han posibilitado la existencia de Estados nacionales democráticos.
Comprendo que es una afirmación drástica, y no espero que nadie la crea de inmediato. Pero, considerando que casi la mitad de todos los posibles votantes recibió noticias falsas promovidas por los rusos en Facebook, es un argumento que debe debatirse.

Cómo creamos una realidad compartida

Empecemos con dos conceptos: la “comunidad imaginada” y el “filtro burbuja”.
El fallecido politólogo Benedict Anderson sostenía, como es bien sabido, que el Estado nacional moderno se entiende mejor como una “comunidad imaginada”, posibilitada en parte por el auge de medios de comunicación de masas como los periódicos. Anderson se refería a que el sentimiento de cohesión que los ciudadanos de las naciones modernas sentían entre sí –el grado en el que podían considerarse parte de una comunidad nacional– era artificial y estaba al mismo tiempo facilitado por los medios de comunicación de masas.
Sin duda hay muchas cosas que permiten que Estados nacionales como Estados Unidos se mantengan juntos. Todos aprendemos (más o menos) la misma historia nacional en el colegio, por ejemplo. Aun así, el típico pescador de langostas de Maine, por ejemplo, no tiene de hecho mucho en común con el típico maestro de Dakota del Sur. Pero los medios de comunicación de masas contribuyen a ayudarles a verse a sí mismos como parte de algo más grande, es decir, la “nación”.
Los sistemas de gobierno democráticos dependen de este sentimiento compartido de comunidad. Posibilita lo que denominamos la política “nacional”, la idea de que los ciudadanos consideran que sus intereses coinciden en algunas cuestiones. El experto jurista Cass Sunstein explica esta idea devolviéndonos a los tiempos en los que solo se emitían tres informativos y todos decían más o menos lo mismo. Como afirma Sunstein, históricamente hemos dependido de estos “intermediarios de los intereses generales” para enmarcar y articular nuestro sentimiento de realidad compartida.

Los filtros burbuja

El término “filtro burbuja” apareció en un libro publicado en 2010 por el activista Eli Pariser y sirve para caracterizar un fenómeno de Internet.
El jurista Lawrence Lessig había detectado, al igual que Sunstein, este fenómeno de aislamiento grupal en Internet a finales de la década de 1990. Dentro de un filtro burbuja, los individuos solo reciben básicamente el tipo de información que ellos mismos han seleccionado previamente o, y esto es más peligroso, que terceras partes han decidido que les interesa conocer.
La publicidad específica utilizada en las noticias de Facebook ayuda a crear estos filtros burbuja. La publicidad en Facebook funciona determinando los intereses de los usuarios a partir de los datos que recopila de sus búsquedas, sus clics de me gusta, etcétera. Es una operación muy compleja.
Facebook no revela sus algoritmos. Sin embargo, los estudios que ha llevado a cabo Michael Kosinski, psicólogo y experto en datos que trabaja en la Universidad de Stanford, han demostrado que el análisis automatizado de los “me gusta” que las personas emiten en Facebook era capaz de determinar la información demográfica y las creencias políticas básicas de esas personas. Dicha segmentación puede ser también, en apariencia, extremadamente precisa. Hay indicios, por ejemplo, de que los anuncios contra Clinton emitidos desde Rusia consiguieron llegar específicamente a votantes individualizados de Míchigan.
Lo malo es que dentro de un filtro burbuja la persona nunca recibe noticias con las que no esté de acuerdo. Esto plantea dos problemas: en primer lugar, nunca se produce una verificación independiente de esa noticia. Quien desee una confirmación independiente deberá buscarla activamente.
Segundo, los psicólogos conocen desde hace mucho el “sesgo de confirmación”, la tendencia de las personas a buscar solo información con la que están de acuerdo. El sesgo de confirmación también limita la capacidad de cada uno para cuestionar una información que confirma o respalda sus propias creencias.
Y no solo eso, la investigación efectuada en el Proyecto de Cognición Cultural de la Universidad de Yale indica que las personas se inclinan a interpretar las nuevas pruebas a la luz de las creencias asociadas con sus grupos sociales. Esto puede tender a polarizar dichos grupos.
Todo ello significa que si estamos inclinados a sentir aversión por el presidente Donald Trump, es probable que cualquier información negativa sobre él refuerce nuestra creencia, y viceversa, seguramente no daremos crédito a las informaciones favorables a Trump, o las pasaremos por alto.
Estas dos características de los filtros burbuja –la selección previa y el sesgo de confirmación– son las que las noticias falsas aprovechan con precisión.

¿Se están creando grupos polarizados?

Todas estas características están también integradas en el modelo empresarial de redes sociales como Facebook, que se basa precisamente en la idea de que permite crear un grupo de “amigos” con los que compartir información. Este grupo es en gran medida insular, separado de otros grupos.
El programa selecciona muy cuidadosamente la transferencia de información a través de estas redes sociales y se esfuerza al máximo por convertirse en el portal principal a través del cual sus usuarios –unos dos mil millones– acceden a Internet.
Los ingresos de Facebook dependen de la publicidad, y esa publicidad es fácil de aprovechar: una investigación reciente de ProPublica muestra lo fácil que es insertar en Facebook anuncios individualizados dirigidos a antisemitas. Más en general, el sitio también quiere mantener a los usuarios conectados, y sabe que es capaz de manipular las emociones de estos usuarios, que están más satisfechos cuando ven cosas con las que están de acuerdo.
Como documenta The Washington Post, son precisamente estas características las que aprovechan los anuncios rusos. Como observaba un redactor de Wired en un comentario inquietantemente clarividente, él nunca había visto un post favorable a Trump que hubiese sido compartido 1,5 millones de veces, y sus amigos progresistas, tampoco. En las noticias de sus redes sociales solo veían noticias de tendencia progresista.
En este entorno no debería sorprender un sondeo reciente llevado a cabo por Pew Research Center. Este sondeo muestra que el electorado estadounidense está profundamente dividido por razones partidistas, incluso en cuestiones políticas fundamentales, y se está dividiendo aún más.
Todo esto se combina para significar que el mundo de las redes sociales tiende a crear grupos pequeños y profundamente polarizados que tenderán a creer todo lo que oigan, por muy alejado que esté de la realidad. El filtro burbuja sin duda nos hará vulnerables a las falsas noticias polarizadas y nos aislará más.

¿El fin de la comunidad imaginada?

En este momento, dos tercios de los estadounidenses reciben al menos parte de su información de algoritmos desconocidos, altamente depurados y personalizados.
Facebook sigue siendo, por un significativo margen, la fuente más destacada de noticias falsas. No muy distintas de las confesiones de brujería forzadas y falsas de la Edad Media, estas historias se repiten con suficiente frecuencia como para parecer legítimas.
Lo que estamos viendo, en otras palabras, es el posible hundimiento de una parte significativa de la comunidad imaginada que es la entidad política estadounidense. A pesar de que Estados Unidos está también dividido demográficamente y hay fuertes diferencias demográficas entre regiones dentro del país, las diferencias partidistas están eclipsando otras divisiones que se dan en la sociedad.
Se trata de una tendencia reciente: a mediados de la década de 1990, las divisiones partidistas tenían un tamaño similar al de las divisiones demográficas. Por ejemplo, tanto entonces como ahora, mujeres y hombres mantenían la misma distancia moderada en algunas cuestiones políticas, como, por ejemplo, si las autoridades públicas deberían ayudar más a los pobres. En la década de 1990, esto era también válido para demócratas y republicanos. En otras palabras, las divisiones partidistas no eran mejores que los factores demográficos para predecir las opiniones políticas de las personas. Actualmente, si queremos saber las opiniones políticas de alguien lo mejor es que nos enteremos antes de su afiliación política.

La realidad de las redes sociales

Sin duda, sería muy simplista acusar exclusivamente de todo esto a las redes. Ciertamente, la estructura del sistema político estadounidense, que tiende a polarizar a los partidos políticos en las primarias, influye mucho. Y es cierto que seguimos siendo muchos los que recibimos información de otras fuentes, fuera de nuestros filtros burbuja de Facebook.
Pero yo diría que Facebook y las redes sociales ofrecen una capa adicional: no solo tienden a crear filtros burbuja propios, sino que también ofrecen un medio abonado a quienes desean aumentar la polarización.
Las comunidades comparten y crean realidades sociales. En su función actual, las redes sociales corren el riesgo de inducir una realidad social en la que los diferentes grupos no solo disientan acerca de qué hacer, sino acerca de cuál es la realidad.
Gordon Hull es profesor asociado de filosofía, director del Centro de Ética Profesional y Aplicada de la Universidad de Carolina del Norte en Charlotte.
Cláusula de divulgación: Gordon Hull no trabaja, ni asesora, posee acciones o recibe financiación de ninguna empresa u organización que pudiera beneficiarse de este artículo, y no ha declarado ninguna afiliación aparte de su cargo académico.

https://futuroyaven.blogspot.com/2018/01/por-que-las-redes-sociales-podrian.html

https://www.weforum.org/es/agenda/2017/12/por-que-las-redes-sociales-podrian-estar-danando-la-democracia

jueves, 16 de marzo de 2017

DOCUMENTO, VERDAD Y LEYENDA, por Fernando Yurman



Fernando Yurman 15 de marzo de 2017

La información actual aumentó la velocidad, los detalles, la cercanía de los datos, pero disminuyo la posibilidad de pensarlos.

Un tema candente de nuestro tiempo es la credibilidad, no solo del vocero como referencia ética, también de la información que emite. Atrapada en una veloz multiplicidad, la noticia acompaña e incluso gesta el acontecimiento, y su rapidez acaba por ahogar todo concepto o reflexión que pueda suscitar. El pensamiento respira a un ritmo que requiere, cuando es riguroso, marchas y contramarchas, cambios de ángulo, perspectivas en escorzo, panorama, meditación, pero la noticia actual circula en un carrusel que se alimenta de su `propio vértigo. Basado en el carácter efímero de estas construcciones, Baudrillard había dicho irónicamente hace tiempo  “La guerra de Irak nunca existió”. Lo cierto es que la distancia entre los acontecimientos y sus versiones fue enrarecida de manera notoria, y afecta el observador tradicional del presente que acostumbraba descifrar el mundo. Ni el desciframiento, ni la esfera de rumores que llamamos mundo, es igual,  y parece que tampoco la textura de la materia tratada es la misma.

miércoles, 11 de enero de 2017

Estrategia digital y redes sociales contra la dictadura, @JesusAlexisgo10





Por Jesús Alexis González, 09/01/2017

La selección de este tema, fue parcialmente inducido por un cortés comentario que sobre nuestro último artículo: Venezuela 2017 ¿más tiranía socialista y menos Sociedad Civil? (02/01/17) nos formuló una prestigiosa colega miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas: “Comparto contigo que la presencia activa de la sociedad civil es indispensable en estos momentos en el país. El punto entonces es como darle direccionamiento a lo que de por sí es amorfo y difícil de asir. La sociedad es muchas cosas menos un conglomerado dirigible. Es la comprensión y convicción de todos sus actores lo que en algún momento podría hacerlos confluir”. A tenor de ello, construimos esta reflexión más vinculada a lo posible que a lo deseado.

sábado, 24 de agosto de 2013

Realidad a la medida


Por Vladimiro Mujica, 22/08/2013

El Gobierno venezolano ha elevado el oscurantismo y la manipulación de la información a la condición de doctrina de Estado. Ya no es solamente que las estadísticas oficiales son rutinariamente manipuladas para ofrecer la visión de un país que no existe, sino que ahora se trata de imponer a los escasos medios de comunicación independientes que es lo que pueden y no pueden imprimir o transmitir acerca de lo que ocurre en Venezuela.

La última víctima de la guillotina de la verdad que maneja con destreza el gobierno es, paradójicamente, la muerte de miles de compatriotas, alrededor de 20.000 al año, que perecen en la ola de violencia homicida que sacude a Venezuela. Bajo el peregrino y estúpido argumento de que informar sobre la violencia genera más violencia, se intenta impedir que los venezolanos sepan de primera mano lo que está ocurriendo en esta guerra no declarada. Entrar a la morgue de Bello Monte, intentar fotografiar lo que allí ocurre o simplemente entrevistar a los deudos de los fallecidos es una aventura que puede ser sancionada severamente.

La hegemonía comunicacional que alguna vez anunció al ministro Andrés Izarra ha avanzado hasta el punto de que para enterarse de lo que ocurre en otras partes del país hay que tener conocidos, emplear el teléfono o, hasta nuevo aviso, comunicarse por las redes sociales. El control de la información es uno de los más perniciosos rasgos de los regímenes autoritarios y el mismo ha alcanzado alturas patológicas en Corea del Norte o Cuba. Pero las cosas no se limitan a controlar la información sino a fabricar realidades, sean ellas sobre instituciones o individuos. Es así como la reciente campaña anticorrupción anunciada por el Presidente Maduro tiene en verdad como objetivo no la identificación y castigo de los corruptos sino su ocultamiento a través de la nueva realidad donde los corruptos se convierten en gente honesta y viceversa.

Uno de las consecuencias más importantes de la hegemonía comunicacional que ha venido lentamente avanzando el chavismo/madurismo es que impone limitaciones severas al ejercicio de la acción opositora por la simple razón de que es difícil compartir y discutir ideas y acciones utilizando los medios de comunicación, que se encuentran autocensurados o en manos oficialistas. La búsqueda de mecanismos creativos y prácticos para superar estas limitaciones es un problema mayor porque implica modificar profundamente nuestra manera de actuar en las sociedades modernas.

Es evidente que la última campaña presidencial de Capriles involucró mecanismos de comunicación para la acción política que son relativamente inéditos en nuestra historia reciente. No fue solamente el uso intensivo de las redes sociales y celulares sino que muchas manifestaciones eran convocadas boca a boca y la participación inusitada de la gente en una ciudad tras otra indicaba que había un grado de convencimiento individual que sobrepasaba con creces la capacidad de convocatoria de las organizaciones políticas o de la sociedad civil.

En un sentido muy profundo, la gente se involucró de manera directa y sin mediación alguna en la campaña.

A medida que avance aún más el cerco comunicacional del gobierno, probablemente se hará indispensable contar con redes ciudadanas como las que en su tiempo planteó la Gente del Petróleo y que involucraban grupos pequeños de individuos, identificados sólo entre ellos, que funcionaban como un correaje de transmisión de información.

Por supuesto que todavía estamos muy lejos de tener que recurrir a esquemas clandestinos, pero es vitalmente importante independizarse, en la medida de lo posible, de la dependencia en los medios de comunicación para ejercer acciones políticas y mantenerse al día con la realidad “real” si cabe el término. Que estas redes ciudadanas pueden ser enormemente efectivas ha sido probado en muchos países cuyas sociedades estaban sometidas a cercos informativos.

La formación de redes ciudadanas puede tener un efecto adicional importante: aumentar la participación de la gente de una manera estructurada que va mucho más allá de los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad civil. A ello hay que unirle el sentido de pertenencia y la cultura ciudadana y de defensa de la democracia que puede articularse a partir de estas estructuras. Cuando se escribe en chino la palabra “crisis” consiste de dos caracteres: uno corresponde a la palabra “peligro” y el otro a “oportunidad”. La crisis del gobierno es terminal y nos amenaza a todos, pero no debemos dejar pasar la oportunidad de que esta se resuelva a través de mecanismos de rebelión ciudadana no violenta.


jueves, 15 de marzo de 2012

PODER INOCENTE


Escrito por Colette Capriles  en opiniónynoticias.com  Jueves, 15 de Marzo de 2012

En abril de 2010 Chávez, atendiendo al atolondrado Evo Morales entonces de visita en un "centro ganadero socialista" de algún recóndito llano barinense, declaró (aparentemente en respuesta a unos alterados estalinistas suyos) que Twitter no era capitalista ("no es capitalista ni socialista, depende del uso") aunque luego recordó vagamente alguna lección althusseriana y añadió, incongruentemente, que la "tecnología no es neutra" (queriendo seguramente significar que hay que usarla con fines políticos). No estaba tan lejos el momento en que Twitter tendría el inesperado valor de ser la ventana de una fe de vida, o relato minimalista de una presencia dudosa.

La gramática de los nuevos "medios" (si es que llamarlos así no es en realidad fingir una continuidad donde no la hay) es mucho menos transparente que la de los antiguos, y el mundo cultural en el que florecen es también demasiado distinto. Pero su valoración es lo más extraño: los "medios masivos de difusión", como gustaban llamar los críticos a los viejos medios, se presumían tóxicos de antemano; los de hoy se presumen libertarios por nacimiento. Una nueva moralidad (radicalmente antinietzscheana) le otorga a la opinión masiva (o a lo que pasa por tal) una especie de "poder inocente": un fondo infinito de buenas intenciones y dosis blindadas de "verdad" pura y dura. Malas son la TV, la radio, la vieja prensa (que son medios difusores, supuestamente, y difusores de ilusiones), mientras que los nuevos medios, en virtud de su capacidad agregadora, serían exactamente lo contrario: funcionarían como filtros de lo bueno.

Este ha sido un régimen imaginario, que ha llevado a un paroxismo la necesidad de sustituir la experiencia por el relato y que ha recurrido a todos los medios y todas las tácticas posibles; con ello, paradójicamente, no hace sino trasladar las más viejas formas de dominio a una gramática moderna, porque si hay algo característico de las autocracias desde la más remota antigüedad, es precisamente su estrategia espectacular. Desde el sátrapa persa hasta la divinización del inca, la pompa versallesca y los actos de masas en Nüremberg, el dispositivo es el mismo y los medios diversos.

Pero los medios masivos tradicionales ya han probado los límites de su eficacia en este caso, porque la famosa política de la hegemonía no alcanza a ocupar todo el espacio comunicacional requerido. Es interesante ver la evolución transcurrida: la propaganda oficial comenzó, en aquellos tiempos iniciales de la "política de calle", hasta 2002, por concentrarse en el movimiento de masas, en la forma primitiva de la representación de la fuerza que es la sumatoria de cuerpos.

Era la época de las marchas y tarimas. Luego comenzó la Edad Media comunicacional: la puesta en obra de una inmensa red de repetidoras de la Voz Oficial, tonante, dominical y luego omnipresente, pero con la debilidad intrínseca de haber generado un star-system unipersonal y, por lo tanto, la saturación debida a una oralidad desenfrenada; ahora, "fané y descangayada" la estrella, Twitter viene a servir a la desmaterialización y a una ficción de poder ubicuo e inocente.

Mientras escribo esto se ventila un escándalo 2.0 en el encuentro South X Southwest, en Austin, Texas, una especie de feria para intercambio de innovaciones en la que la empresa BBH Labs contrató a indigentes como "puntos de Internet" (es decir, como portadores de un punto de conexión 4G, y siguiendo el modelo de los periódicos gratis que muchos venden a boca de metro) para servir a los asistentes, conservando las propinas que estos quisieran dejar.

Hay escándalo, dije, pero aún no se sabe bien qué es lo que resulta escandaloso. Supongo que se trata de que en el mundo digital es de mal gusto la indigencia. Como es de mal gusto la dictadura. Pero ahí están...