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viernes, 4 de noviembre de 2016

Destete con pepinillos agrios



Hace poco alguien me envió un artículo con el siguiente título: Batalla final por Venezuela: de la dictadura de Maduro a la dictadura de la MUD. Busqué el nombre del autor de semejante propuesta apocalíptica porque, por un momento, pensé podía tratarse de las profecías semanales de Mister Popo Celestial. No era exactamente su lenguaje, ni tan siquiera mencionaba al tarot, pero en cuanto a contenido había cierta semejanza.

Pero no, se trataba del intelectual ma non troppo, como dicen las partituras musicales, Heinz Dieterich, quien creó el nombre del Socialismo del Siglo XXI, nombre que ha tenido un marketing tan extenso y asfixiante como la propaganda de la enseñanza de inglés por internet.

No creemos necesario enumerar aquí los desmadres cometidos por Chávez and Company, de cómo pidieron prestado con las mejores entradas de dinero por renta petrolera que jamás tuvo el país ni antes ni después de este socialismo criollo. Es más, pensamos porque queremos pensar bien, es siempre mejor que pensar mal, que lo despilfarrado no fue por el placer del robo en sí que hace que uno sienta que es más listo que el prójimo.


No nada de eso, fue más bien para dejar bien provistos y acomodados a hijos, nietos, sobrinos, sobrinos nietos, resobrinos, hasta la quinta generación, en fin toda una caterva de parásitos, asunto que por ende, podríamos llamar más bien un despadre. No puede ser que siempre seamos las madres las que tengamos la culpa de malcriar a toda posible descendencia.

Palabras más, palabras menos, este profeta del desastre nos informa que, si bien Chávez se equivocó al escoger a Maduro, ya que él no era la persona más indicada para llevar a cabo el maravilloso proyecto que habían considerado ambos, pero que si hubiesen hecho caso de sus recomendaciones, éste (proyecto) hubiera sido un éxito total.

Una vez que este señor vertió toda la amargura que guardaba en su pecho sobre el fallido intento de fundar un socialismo del siglo XXI, advierte a la Oposición que aunque la MUD gane este pulseo, Lasciateognisperanzavoich’entrate! Dice el Dante, el infierno está prácticamente a la vuelta de la esquina, la MUD se volverá una dictadura burguesa tan feroz o más que la de Maduro. Y si no le creemos, no tenemos sino que mirar a Brasil o a la Argentina para ver que tiene razón.

En cuanto a la Argentina, debo admitir cierta parcialidad, ya que la otra noche tomé un vino tinto del Valle de Uco, Mendoza, confeccionado con una uva que llaman Malbec (¿mal pico?). Ese nombre viene de un viticultor húngaro llamado Malbeck que llegó a Francia en el siglo XIX y plantó esa vid.

Pero por razones del destino, quizás no tuvo tanto arraigo allí como en Argentina donde ahora producen uno vino tinto, rojo oscuro, con sabor a frutas del bosque, con cuerpo, maravilloso, para ahogar tantas profecías inícuas como aquellas con las cuales siempre nos quieren sorprender.

En cuanto al señor sociólogo alemán y sus destellos de amargura, ¡eso es lo que le sucede a las personas cuando las destetan con pepinillos agrios!

aglaya3@gmail.com

03-11-16