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domingo, 13 de noviembre de 2016

La oración del humilde es una debilidad para Dios, por @Pontifex_es



Papa Francisco 12 de noviembre de 2016

Santo Evangelio según San Lucas 18,1-8

La parábola de la viuda y el juez injusto: En aquel tiempo, Jesús enseñó a sus discípulos con una parábola,que era necesario orar siempre sin desanimarse: "En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres; y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: "Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario". Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: "Yo no temo a Dios ni me importan los hombres, pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme”. Y el Señor dijo: "Oigan lo que dijo este juez injusto. Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, aunque los haga esperar? Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?. Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco
 
Jesús invita a orar sin cesar, relatando la parábola de la viuda que pide con insistencia a un juez inicuo que se le haga justicia. De este modo, Dios hace y hará justicia a sus elegidos, que gritan día y noche hacia Él, como sucedió con Israel guiado por Moisés fuera de Egipto.

Cuando Moisés clama le dice: "He sentido el llanto, el lamento de mi pueblo". El Señor escucha. Y allí hemos escuchado lo que hizo el Señor, esa Palabra omnipotente: "Del Cielo viene como un guerrero implacable".

Cuando el Señor toma la defensa de su pueblo es así: es un guerrero implacable y salva a su pueblo. Salva, renueva todo: Toda la creación fue modelada de nuevo en la propia naturaleza como antes. El Mar Rojo se convierte en un camino sin obstáculos… y aquellos a los que tu mano protegía, pasaron con todo el pueblo.

La fuerza del hombre es la oración y también la oración del hombre humilde es la debilidad de Dios. El Señor es débil sólo en esto: es débil con respecto a la oración de su pueblo

El culmen de la fuerza de Dios, de la salvación de Dios está en la Encarnación del Verbo. El trabajo de todos los sacerdotes es precisamente llamar al corazón de Dios, rezar, rezar al Señor por el pueblo de Dios. Y los canónigos de San Petro, precisamente en la Basílica más cercana al Papa, a donde llegan todas las oraciones del mundo, recogen estas oraciones y las presentan al Señor: este es un servicio universal, un servicio de la Iglesia.

Ustedes, Obispos, Cardenales, Sacerdotes y religiosos consagrados, son como la viuda: rezar, pedir, llamar al corazón de Dios, cada día. Y la viuda no se adormecía jamás cuando hacía esto, era valerosa. Y el Señor escucha la oración de su pueblo.

Ustedes son representantes privilegiados del pueblo de Dios en esta tarea de rezar al Señor, por tantas necesidades de las Iglesia, de la humanidad, de todos. Les agradezco este trabajo.

Recordemos siempre que Dios tiene fuerza, cuando él quiere que cambie todo. "Todo fue modelado de nuevo", dice. Él es capaz de modelar todo de nuevo, pero también tiene una debilidad: nuestra oración... (Homilía en Santa Marta, 16 de noviembre de 2015)

Oración de Sanación

Mi Señor, hoy me postro ante tu presencia para suplicarte que me regales la capacidad de sobreponerme con fuerza en los momentos difíciles y a no doblegarme hasta ver realizadas tus acciones en mi vida.

Muchas veces me levanto pensando: "¿por qué no me dirijo con más frecuencia a Ti? ¿Por qué no te rezo más?, ¿por qué no te dedico un buen momento de mi tiempo para profundizar en mi relación contigo?". Y es que, en la oración, nada pierdo y mucho gano, pero mi pereza y mis ocupaciones cotidianas, me hacen olvidar que tengo que tener este encuentro contigo diariamente si quiero que tu luz brille a través de mí.

Debo asimilar cuánto antes la importancia de la oración, de saber que tengo que ser insistente en ella, porque como Padre, siempre estás dispuesto a conceder el bienestar a tus hijos. ¿Qué de mí sin ella?

Oh mi Dios, ¿cómo puedo olvidarme de entablar este diálogo Contigo si has demostrado, a través de tu Palabra, que Tú tienes sed de mi oración? Ayúdame a orar sin desfallecer sin que me falten las fuerzas y sin desanimarme nunca. Sé que Tú no dudas en inclinar tu cabeza hacia mí, tu oído está siempre presto a escuchar a los que te aman y claman por paz y justicia. Que no se fatiguen mis labios, Padre amado, en la insistente súplica de mi alma.

Quiero regalarte una oración sincera, una oración guiada por tu Espíritu Santo para alcanzar todo aquello agradable a tus ojos y que acrecienta mi alma. Tengo la certeza de que Tú me escuchas, atiendes la llamada de auxilio en mis peticiones y pones fin a todos mis problemas y angustias ¡Así lo creo! Amén

Propósito para hoy

Reunirse en familia y rezar un padrenuestro, pidiendo la restauración y sanación de aquellos matrimonios rotos o heridos por los vicios e infidelidades

Reflexionemos juntos esta frase:

"Señor, tómanos a nosotros con tu poder y tu luz, para proteger toda vida, para preparar un futuro mejor" (Papa Francisco)