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viernes, 11 de noviembre de 2016

Necesitamos…


Por Rafael Hernández


Desde hace un tiempo. Mucho para nuestra vida. Hemos comenzado a instituir una serie de necesidades que para un pasado -no tan lejano- eran impensables.

Necesitamos comida

En un principio comenzaron a faltar alimentos. Asuntos menos necesarios. Muchos de ellos importados. Muchos de una civilización con gente o conocimiento de varias latitudes europeos, norteamericanos, asiáticos y muchos de Latinoamérica. Posteriormente comenzaron a no haber alimentos un poco más complicados ó cereales en cajas. Por último comenzó una escasez de alimentos básicos: harina pan, aceite, margarina, arroz, caraotas negras, carne, pollo. Comenzaron a crecer las colas, comenzaron a estar en largas jornadas a la espera del camión. Comenzó una nueva gestión social, los bachaqueros, que te venden muchos de estos productos pero a precios super multiplicados. No hay comida

Necesitamos medicinas

Ir a la farmacia o solicitar en el Seguro Social las medicinas recomendadas era una tarea sencilla. Al salir de la atención en el seguro, nos íbamos con una bolsita con las medicinas indicadas. Comenzó un proceso creciente. Primero comenzaron a fallar medicinas especializadas y para tratamientos un poco minoritarios. Luego comenzaron a fallar otras más ordinarias pero menos masivas. Por último, tensión, cardiológicas, endocrinológicas, asmáticas, muchas, muchas enfermedades. Ir a la farmacia es un acto de caminata larga por todas las farmacias de una zona. Muchas veces sin resultados. Muchos de nosotros regresando a tomar hierbas, viejos ungüentos de los abuelos. Muchos muertos por no tener sus tratamientos regulares. No hay medicinas


Necesitamos seguridad personal

Cada vez que necesitamos salir de las zonas que regularmente habitamos, se abre un conjunto de restricciones para ir a otros lugares: “mosca con el celular”, “no lleves mucha plata”, “esa chaqueta no la pasees es marca pum”, si llevas la moto, ubícala en un lugar visible, o métela en un estacionamiento. Con el carro, no lo pares en la calle, ponle vidrios oscuros. Muchas, muchas nuevas condiciones, con candados, trancapalancas y un sin número de aditamentos para impedir o reducir las labores de los asaltantes, secuestradores, los que hurtan. En la calle, en el metro, en las vías rápidas. Pareciera que estamos a la merced de quienes nos van a sustraer lo poco que vamos teniendo. El hampa, nos ataca, golpea, secuestra, asusta y muchas veces nos mata. 25000 muertos el año pasado. No tenemos seguridad personal

Necesitamos un ambiente de paz y reconciliación

Pero todo el ambiente mencionado anteriormente se basa en una sociedad donde la participación, las opiniones diversas, las ideas encontradas, no pueden expresarse en un ambiente de búsqueda de los mejores intereses de las comunidades u otros ambientes. Estamos divididos. Es imposible promover que la comunidad opine y tenga posiciones distintas sin ser acusados de cualquier epíteto pitiyanqui, burgués, prejuiciado, traidor, escuálido. No podemos ser un solo país con diferencias

Necesitamos ser de nuevo un solo país

Pero todo lo anteriormente comentado necesita de una visión de país que todos compartamos. No es posible echar pa’lante un lugar tan bello, con tantas posibilidades, con recursos naturales y humanos que desearían tener muchos lugares, sin una visión donde todos converjamos. Sin un modelo que todos compartamos y empujemos todos. Necesitamos ser un solo país.


11-11-16