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sábado, 24 de octubre de 2015

Gracias, Manuel, por @LuisMedeirosUNT



Luis Medeiros  octubre de 2015
@LuisMedeirosUNT

Una vez escuché que la vida es un transitar que tenemos por esta tierra, cuya relevancia o provecho que saquemos de la misma se mide por las decisiones que tomemos a lo largo de nuestra estancia. Podemos deducir que nuestra vida será definida por la historia por las decisiones que tomemos, ya sean erradas o con aciertos.


Hace poco, Manuel Rosales tomó una decisión que sin lugar a dudas, es histórica. Después de 6 años de exilio, regresa a Venezuela a ponerse en la primera línea de fuego contra el régimen de Maduro y sus aliados más poderosos, la anti política y el radicalismo en la oposición. No hay que indagar mucho en el gentilicio zuliano para entender qué significa Manuel Rosales y el impacto que su nombre causa en este pueblo.

No hay rincón del estado que no tenga una estampa de Manuel. Su gestión ha sido valorada a través de los años como la responsable de la llegada del futuro a Maracaibo y el fortalecimiento del Zulia como bastión de la descentralización y del buen gobierno. Rosales rompió los esquemas centralistas y le demostró a Venezuela que las regiones pueden desarrollarse de manera integral resolviendo con soluciones propias sus desafíos sin necesidad de un aval caraqueño.

Esta lucha y entrega por su pueblo, le costó desde el primer momento una enemistad con el régimen, defensor y propulsor acérrimo del centralismo. Sin embargo, Manuel siendo un demócrata a tiempo completo, entendió que para poder cambiar la situación que vivimos, la oposición debía retomar la vía del voto, expresión genuina de la voluntad del pueblo. Contra viento y marea se enfrentó al Intergaláctico a sabiendas de su inminente derrota, pero con esa base logró fundar los cimientos que a corto plazo empezó a dar camino a la recuperación de la democracia. Desde el 2006, la oposición empezó a formarse como una alternativa viable para el venezolano de a pie y su origen deriva de la decisión que tomó Manuel en ese momento.

La decisión de salir al exilio no fue una personal de Manuel. En su contra se desató una persecución nunca antes vista, al extremo de colocar tanquetas y sobrevolar helicópteros militares a los alrededores de su residencia. Fueron muchos los que en ese entonces entendieron que no existía otra opción para Manuel que no fuera resguardarse en la soledad del exilio y separarse de su tierra para proteger su vida.

Sin embargo, el exilio de Manuel nunca estuvo separado de las dolencias y anhelos del pueblo venezolano, en especial del pueblo zuliano. La tecnología quebraba las barreras geográficas y permitía un acercamiento con su gente. Una vez, durante una visita que le hiciera en su destierro, me narró como su estadía en Perú era como el poema de Julio Numhauser Navarro, antiguo exiliado chileno de la dictadura de Pinochet, “Cambia todo cambia, (…) pero no cambia mi amor por más lejos que me encuentre, ni el recuerdo, ni el dolor de mi pueblo y de mi gente y lo que cambió ayer, tendrá que cambiar mañana, así como cambio yo en esta tierra lejana.”

Ciertamente Manuel cambió durante el exilio. El destierro de la Patria profundizó su pasión por la lectura, por el aprendizaje de la historia política venezolana y latinoamericana. Comprendió que los problemas de nuestra América derivan de la debilidad de nuestras instituciones y sólo a través del fortalecimiento de las mismas, los países avanzan con visión de futuro. Su estancia en el exterior no estuvo confinada a cuatro paredes, recorrió el mundo llevando propuestas de gobierno y programas sociales destinados a la superación de la pobreza y sobre todas las cosas, denunciando a viva voz la tenaz situación que padecen los venezolanos.

En días pasados, Manuel concretó una de las más difíciles decisiones de su vida política, el regresar a la Patria contra todos los obstáculos internos y externos pero con el claro propósito de contribuir a la recuperación de la Patria. Es un sacrificio que algunos al no poder entenderlo, prefieren unirse a la anti política, dividiendo y excluyendo sin conocer que al único que benefician es al gobierno. La llegada de Manuel nos debe llenar de esperanza, es un vuelvan caras a la Patria. Nos dice que no todo está perdido y un cambio político en nuestro país es inevitable. La convicción democrática de Manuel está intacta, como también intacta está su vocación al servicio del pueblo venezolano.

No es fácil renunciar a una prisión cuyos barrotes son fronteras geográficas como lo es el exilio, para estar confinado a una diminuta celda en El Helicoide. Habrá quienes decidan continuar aliándose a Nicolás, inventando conspiraciones y teorías absurdas sobre pactos, negociaciones y acuerdos. Habrá quienes decidan dar un paso adelante y agradecer este sacrificio que está realizando contra todo pronóstico pero con la clara esperanza que por Venezuela vale la pena seguir luchando. En lo personal, entiendo y agradezco a plenitud esta quijotada que al igual que Leopoldo, Antonio, Daniel y tantos estudiantes están haciendo por el futuro de todos nosotros. El sacrificio de nuestros presos políticos y nuestra indignación ante los abusos del régimen, debe motivarnos a trabajar sin descanso rumbo al 6 de diciembre, fecha en la que inicia el cambio que tanto necesita Venezuela. Gracias, Manuel.

Luis Medeiros Avila
@LuisMedeirosUNT

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