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jueves, 3 de noviembre de 2016

El envilecimiento del régimen, @ffacchinb





Por Fernando Facchin B., 1/11/2016

El artículo 328 de la CRBV determina, con meridiana claridad, nos señala que las Fuerzas Armadas son una institución armada al servicio de la defensa de la República, su independencia y soberanía, no es un cuerpo armado para el cuidado y servicio del régimen y mucho menos de quien usurpa la presidencia.

Los principios constitucionales y aquellos que inspiraban a las Fuerzas Armadas son hoy una fantasía, una utopía, pues los han envilecido hasta llegar a la traición  de su mandato patriótico.

Todo suena a delirante fantasía cuando se confronta con lo que ocurre en la práctica. Es evidente que las Fuerzas Armadas han traicionado su mandato patriótico y desarrollan una falsa guerra contra el narcotráfico, atacan con armas de fuego las pacíficas manifestaciones opositoras, constituyéndose en una extensión represora del régimen criminal y corrupto de NM, quedando reducidas a extensión represora del régimen criminal de NM, donde se destaca  un odio encarnizado contra el pueblo y una descarada consigna de liquidar la soberanía nacional, la libertad y los derechos humanos en aras de mantener el régimen, ya no cumplen su misión histórica de defender la integridad, independencia de la nación,  sólo están al servicio de quienes usurpan el poder, como lo han demostrado con la actuación pasiva asumida ante la pervertida arremetida contra el revocatorio.

Cuando sea depuesto el régimen se conocerá la historia del vandalismo político de NM y su caterva de delincuentes, de los cuales no escapan los envilecidos altos jefes militares, comprenderemos hasta qué punto el odio de NM es capaz de corromper y envilecer las instituciones de la república, hasta qué punto la fuerza al servicio del mal es capaz de llegar a extremos de criminalidad y barbarie; hasta qué punto los soldados de una dictadura han sido colocados al servicios de viles intereses personalistas.

Es que los militares cuando no defienden a su patria, sino la atacan, cuando, cuando no defienden a su pueblo, sino que lo esclavizan, dejan de ser institución para convertirse en pandilla armada, dejan de ser militares para ser malhechores, y dejan de merecer ser “Ejército de Libertadores” y en quienes el honor no se divisa,   todo es deshonor,  cobardía y corrupción.

Es evidente que el régimen de NM desde el primer día de su mandato dejó claro que despreciaba la política como medio de solucionar los problemas y optaba por el uso de la violencia verbal y física, sin importar los costos. En la capital de la República no han vacilado en recurrir al uso de la fuerza militar para reprimir las protestas sociales, todo ha dejado un saldo negativo con pérdida de vidas humanas, torturados   y encarcelamiento de varios líderes lo que exacerba el encono social contra el régimen.

Con la misma vil estrategia de la desmoralización de las instituciones civiles y militares, ahora han asumido la estrategia del diálogo que les ha sido de cierta utilidad, han logrado ganar tiempo con la falacia del diálogo, otro envilecimiento político para engañar a los ilusos que todavía les siguen en procura de sus falsas promesas.

La perversión política del régimen no tiene límites. El envilecimiento político y militar cada día cobra nuevas expresiones, con tal de mantener el poder, apelan a lo que sea.  Por tales razones es procedente el “Juicio Político” contra Nicolás Maduro.