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jueves, 17 de noviembre de 2016

Sobre la crisis del diálogo por @amoleiro


Por Alonso Moleiro


Las condiciones sobre las cuales obra el tablero de negociaciones de la MUD están impuestas por las circunstancias. Son, como en un secuestro, una obligación perentoria y desagradable. El resultado de un cuadro que configura, por eso mismo, una emergencia nacional. La MUD no se lo trajo todo para la casa en la primera sentada. No sabemos si eso será posible.

Con el acompañamiento internacional, la MUD podría andar camino para lograr citas electorales en el mediano plazo, ya más corto que mediano. Los acuerdos políticos que acá se consoliden, si se consolidan, configuran una especie de cuenta de ahorros para encarar los escenarios electorales, pero sobre todo, los restos políticos que se avecinen.

Los señalamientos en torno a las deficiencias de la MUD en estos días han tenido mucho fundamento. No siempre la MUD da la talla. Al no tener mecanismos para establecer sanciones, la MUD no se sabe proteger de las maniobras individuales y los tableros pequeños. No es sencillo, a veces, preservar el interés general en la MUD. Así las cosas, nadie pudo impedir, por ejemplo, que un vocero tan escencialmente polémico, en virtud de lo que ha declarado, como Timoteo Zambrano, sea colocado en la mesa de conversaciones en un momento tan complejo como el actual.

Las deficiencias y las licencias retóricas para hacer el diagnóstico de la crisis, para graficar la gravedad del problema y su verdadera causa, cedidas por la MUD al PSUV en el comunicado emitido, son protuberantes, pero sobre todo, innecesarias. Es normal que a todos les resulte inaceptable. 


No deberíamos seguir empeñados en oponer las tesis sobre el escenario de protesta en las calles y la existencia de una mesa de conversaciones. Esto parece que no lo tuviera claro la propia MUD, que podría asumir tranquilamente la existencia de las dos políticas, y expresarlo de alguna forma, si se reuniera con frecuencia y acordara estrategias más hondas. La MUD es un espacio “yugoslavizado”: atenido a normas burocráticas que garantizan su carácter rotatorio en virtud de su diversidad. Necesita un jefe político. Y si van a existir varios, necesita un equipo político. 

El gasto más grave que comporta la negociación es que, por el momento, el horizonte refrendario inmediato se disuelve. La MUD intenta consolidar acuerdos estables con la presencia internacional, que deberán ser verificables, a lo mínimo, en unos meses. La elección de Gobernadores podría ser otro haber. Algunos, que dicen tener claro dónde vivimos, esto les luce obvio. No es obvio. Si tenemos claro el momento que vivimos, debemos saber que no lo es. Conquistar la democracia es, de alguna forma, conquistar lo que a todos nos ha lucido obvio.

Durante todo este tiempo, la eventualidad de repetir las elecciones en el estado Amazonas ha sido una hipótesis asumida como posible en los mandos opositores. Todos los voceros autorizados han declarado hasta el momento que, de celebrarse, la MUD las ganaría de nuevo. Una victoria electoral podría fortalecer las posiciones de la MUD en esta crisis. Sería la palanca para reasumir de forma inobjetable el quórum de la Asamblea. La Oposición lleva cerca de ocho años ganando las elecciones en esa entidad.

Ha labrado la MUD, con todo, algunos haberes importantes. Es insensato y mezquino menospreciarlos Con la presencia de la mediación internacional sigue estando viva la posibilidad de hacer política en Venezuela. En torno a ella pudieran salir más resoluciones, insuficientes pero importantes. 

No es verdad que Maduro ha tomado aliento en esta coyuntura. Todo lo contrario. Las citas constitucionales, que lo obligan, lo esperan. Frustrar un referendo no es frustrar una cita presidencial. Para poder protegerlo, la MUD necesita operar en este escenario, frente a sus adversarios, y con la mediación internacional. El camino al cambio democrático se presentará por alguna parte. Precipitarlo por la vía refrendaria demanda un compromiso participativo multitudinario y continuo. Ese vigor se puede presentar. Pero puede que no se presente. El tablero de los acuerdos hay que tenerlo listo. Al almanaque apura el paso.

17-11-16