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martes, 8 de noviembre de 2016

El sector de electrodomésticos tiene tres años arrinconado por @ShayC_ y @mayearmas


Por Shaylim Castro y Mayela Armas


A tres años del “Dakazo”, el sector de electromésticos sigue contra las cuerdas. El recorte en la entrega de dólares para importar equipos y materia prima ha sido severo, por lo cual muchas fábricas operan al mínimo y los negocios tienen poco que ofrecer.

Aquellos que subsisten han usado sus propias divisas para traer aparatos, pero igual la oferta es restringida. A lo que se suma una clientela escasa. Los que van, lo que hacen es echar un ojo y comparar precios, sin llegar a comprar.

Este sector ya venía con dificultades por la menor asignación de billetes verdes, pero el 8 de noviembre de 2013 tuvo una estocada: ese día, el presidente Nicolás Maduro inició la denominada “ofensiva económica” y bajo el argumento de atacar la especulación, ordenó rebajar en más de 70 %  los precios de todos los artículos que estuviesen en las tiendas Daka.

“He ordenado la ocupación de esa red de tiendas y sacar los productos a la venta a precio justo, que no quede nada en los anaqueles, que no quede nada en los almacenes”, dijo. Medida que luego se extendió al resto de los locales de ventas de electrodomésticos y establecimientos de ropa y calzados.




Cuando las tiendas quedaron sin casi nada, el Gobierno —a principios de 2014— se comprometió a autorizarle dólares para su recuperación, pero lo aprobado fue poco y desde 2015 el sector está paralizado.

Edgar Berríos, presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes y Distribuidores de Electrodomésticos (Anafade), señaló que “hay una parálisis. Entre 2015 y 2016 no habido acceso a los dólares. De nuestros afiliados unos pocos recibieron divisas y el monto no llega a los 200.000 dólares, lo que es insuficiente para pagar las obligaciones”.

La deuda de los fabricantes e importadores con los proveedores se encuentra en 270 millones de dólares. Y aunque los empresarios sostuvieron reuniones en compañía del Ejecutivo con el objeto de buscar vías para saldar esos compromisos, al final no hubo humo blanco.

La radiografía es que muchos trabajan a una baja capacidad y el desabastecimiento de electrodomésticos es de 70 %, según las cifras de la organización. “Todo se ha visto afectado”, comentó Berríos.

Daka: un mundo paralelo

En un recorrido realizado por Crónica.Uno se evidenció que en tiendas como Pablo Electrónica, Nasri, JVG y aquellas ubicadas a lo largo de la avenida San Martín, el centro de Caracas y el oeste de la ciudad, la variedad de marcas y modelos es limitada. Algunos establecimientos a duras penas tienen cocinas y lavadoras.

Pero en otras la realidad es diferente: Samsung, Panasonic, LG, Frigilux, son algunas de las marcas que dan la bienvenida a los clientes en las tiendas Daka ubicadas en la avenida Rómulo Gallegos y la principal de Bello Monte.


Daka es la que tiene más variedad de electrodomésticos

La red que el Gobierno calificó de especuladora hace tres años, ahora es la que más cuenta con artículos. Eso se debe a que el Estado le asigna divisas preferenciales para importar productos, reveló una investigación del portal Armando.info.

Durante los recorridos se intentó consultar a los encargados de las tiendas, pero indicaron que no tienen permitido hablar con los medios. Sin embargo, una empleada de una de las sucursales contó que esperan más mercancía para este año “aunque no sabemos cuándo llegará”.

Los altos precios 

Los comercios que todavía ofrecen aparatos es porque han tenido que usar sus propias divisas para adquirirlos, por ello, los altos precios de neveras, lavadoras, cocinas, aires acondicionados, microondas y equipos de sonido.

Josefina Vásquez y su esposo, Alexis Maldonado, querían cambiar artículos de su casa y decidieron visitar las tiendas de electrodomésticos que están en la avenida San Martín. Tras haber pasado por varios establecimientos, no lograron conseguir precios que se acomodaran a sus bolsillos, pues los costos varían de un día para otro.

“Hace dos semanas, por ejemplo, vimos un fregadero y costaba 52.000 bolívares, luego fuimos a la semana siguiente y ya estaba en 62.000 bolívares. El año pasado con 350.000 bolívares adquirimos varias cosas para la casa, pero este año con eso solo alcanza para un aire acondicionado”, contó Josefina.

Por la elevada inflación, el ingreso del venezolano ha caído 42 %, según las estimaciones de Datanálisis. De manera que lo que perciben las familias se reduce. Edgar Berríos indicó que “se requieren unos 40 salarios mínimos para adquirir una nevera. No todos pueden comprar y ello afecta el mercado”.

En las tiendas, un aire acondicionado como el que busca la pareja antes mencionada oscila entre 229.000 bolívares y 480.000 bolívares, dependiendo de la marca. Hace un año se conseguía en 18.000 bolívares, de manera que el costo se ha elevado en más de 1.000 %.

Una nevera de dos puertas hoy día puede valer 1,1 millones de bolívares, mientras que hace 12 meses se podía encontrar en 600.000 bolívares. Las lavadoras también se han encarecido y en los negocios se ofrecen desde los 358.500 bolívares hasta los 728.900 bolívares. En 2015 se vendían en máximo 280.000 bolívares, con lo cual su precio se duplicó.

Las cocinas están entre 212.000 y 449.000 bolívares, el pasado año el costo más alto era de 65.000. Los televisores también son inalcanzables y algunos modelos se encuentran en 1 millón de bolívares.

El encargado de una tienda en el oeste —que pidió mantener su nombre en reserva— relató que los precios para la adquisición de la mercancía varían velozmente. Sostuvo que a partir del 15 de noviembre los precios volverán a aumentar por la inflación que se vive en el país —que diferentes firmas estiman en 800 %—, y por el comportamiento del dólar paralelo, que se ha disparado en parte por el gasto público.

Frente a los altos precios y la poca variedad, las ventas caen. Trabajadores consultados en las tiendas indicaron preocupados que no esperan que la situación mejore para finales de año.


En tiendas del oeste de la ciudad apenas se consiguen lavadoras y cocinas

“No tenemos expectativas de mejoras. En un día pueden venir solo 10 personas, cuando hace dos o tres años hasta 150 clientes terminaban comprando en la tienda. Todos los precios se han disparado y eso ahuyenta a mucha gente. La venta seguirá lenta y no hay variedad en la mercancía”, relató un empleado.

El presidente de Anafade apunta que la crisis se extiende hasta los servicios: “Antes se tenían 950 empresas que prestaban servicio técnico, hoy no llegan ni a 300”.

Fotos: Mariana Mendoza

02-11-16