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miércoles, 16 de noviembre de 2016

Los Managers de Tribuna


Por Paulina Gamus


En mi remota adolescencia -hago hincapié en lo de remota porque algunos tuiteros creen que me insultan llamándome vieja, aparte de adeca- era adicta al beisbol y fanática del Magallanes. Como tal solía asistir a los juegos de pelota primero en el Estadio de San Agustín que quizá la mayoría de los lectores no conoció, y luego en el Universitario.  Una de las situaciones más comunes y a la vez fascinantes eran los managers de tribuna, es decir aquellos conocedores a fondo del deporte que criticaban cada jugada atribuyéndole errores garrafales al manager de su equipo, por lo cual éste perdía. La política venezolana, especialmente desde la aparición del Twitter,  se  ha transformado en una especie de campo de béisbol virtual (frecuentemente campo de batalla) en el que infinidad de tuiteros saben  que es lo que se debe hacer para salir del régimen de Nicolás Maduro y le imputan traiciones, componendas, debilidades, marramuncias y toda suerte de maldades y errores a los dirigentes que han asumido la conducción de la Venezuela opositora desde la llamada Mesa de la Unidad Democrática mejor conocida como MUD.

La cuestión sería risible si no fuera trágica. Antes del 6 de diciembre de 2015, la MUD no  se cansaba de cometer errores y algunos de sus dirigentes recibían dinero del gobierno. El 7 de diciembre la MUD era lo máximo, ¡Viva la MUD!  Se instaló la Asamblea Nacional con mayoría opositora y allí si es verdad que los managers de tribuna, tanto del Twitter como de algunas columnas de prensa,  se desataron en consejos, recomendaciones y hasta órdenes, Que si sacar a Maduro por colombiano, o pedirle la renuncia o destituirlo por incapaz. Como la AN no siguió esas instrucciones,  comenzó a perder apoyo. ¿Para que elegimos a  esos tipos lerdos y sin aquello que los hombres deben tener bien puestas? ¿Para qué sirvió  el 6 de diciembre?


Los ataques a la MUD fueron in crescendo, había perdido poder de convocatoria, a sus concentraciones no iba nadie. Los managers de tribuna y especialmente algunos y muy señalados columnistas, parecían tener un orgasmo con cada fracaso de la MUD. Hasta el 26 de octubre cuando hubo la gran toma de Venezuela, entonces la Mesa de la Unidad paso a ser estupenda, justo lo que necesitamos, con excepción de Henrique Capriles que se negó a  seguir a los managers de tribuna presentes en la concentración que le gritaban ¡ A Miraflores!,  como en el trágico 11 de abril 2002.

Surgió entonces el tema del diálogo y se formó el aquelarre: sentarse con esos asesinos, canallas, corruptos, dictadores, narcos, mentirosos (por cierto, puras verdades) que vergüenza o desvergüenza. Los insultos,  descalificaciones, sospechas y acusaciones proliferaron.  Que por qué se suspendió la marcha a Miraflores, que como es qué se olvidaron del referéndum revocatorio,  que qué riñones abandonar la calle,  que si acaso el hambre y la falta de medicinas y los presos políticos podían esperar por un diálogo de resultados inciertos. ¡Ahh y que el Papa es comunista por lo que su enviado a la Mesa de Diálogo no es de fiar! Era como si al levantarse la MUD de la Mesa de Diálogo, saldrían en libertad todos los presos políticos, iban a aparecer por arte de magia alimentos y medicinas  y el CNE fijaría la fecha de la recolección de firmas para el RR.

Salieron los primeros acuerdos del Diálogo en la fecha fijada por la MUD y los managers de tribuna se transformaron en jauría con los colmillos dispuestos para devorar a esos traidores, vendidos y mentirosos de la MUD. Apareció un comunicado de 15 partidos con críticas al diálogo  y fue tomado como una gran cosa cuando todos juntos no tendrían suficientes militantes para llenar un autobús. Aparecieron las críticas de Leopoldo López desde su  encierro y es obligante preguntarse si su libertad estaría asegurada al suspenderse o  si se aborta el Diálogo. 

El día que Leopoldo se entregó, todos pensamos que decenas de miles de seguidores saldrían a la calle a exigir su libertad. No salió nadie.  ¿Cree entonces Leopoldo que hay otra vía que no sea negociar su libertad y la de otros presos políticos con un gobierno que tiene la sartén por el mango y es el dueño de todos los poderes y las armas?

Muchos no entienden o se niegan a entender  que el solo hecho de sentar al gobierno frente a frente con los “oligarcas” “golpistas” y “vendepatria” ha sido un logro, y hacerlo en presencia del representante de un Estado como es el Vaticano, tiene su enjundia. Tampoco entienden o quieren entienden que  la oposición tiene una mayoría pasiva, registrada en votos y encuestas. Pero el régimen es una minoría que controla todos los poderes incluido el de las armas.

Vale la pena retrotraerse al llamado Paro de  fines de 2002 y principios de 2003. Carlos Ortega por la CTV y Carlos Fernández por Fedecámaras,  habían acordado un paro de tres días. Pero los managers de tribuna de entonces,  la llamada sociedad civil los empujó a un paro indefinido que jamás fue paro y menos nacional, y que dio como resultado el despido de 20.000 trabajadores de PDVSA. Quizá nunca se llegue a contabilizar cuántos suicidios, cuántas muertes por cáncer, cuántas familias destruidas causó esa  insensatez. El estado deplorable y ruinoso de Petróleos de Venezuela, como consecuencia de la pérdida de sus gerentes y personal especializado,  si se puede contabilizar.

No soy parte de la MUD, no sé ni donde se reúne, jamás he asistido a una sola de sus reuniones, de manera que al defenderla no me mueve ningún deseo de arrimar brasas a mi sardina. Lo único que sé es que sin unidad, sin estrategia y sin acuerdos jamás saldremos de esta pesadilla. En mi carácter de manager de tribuna les sugiero a los integrantes de la MUD que no se dejen amedrentar por los rabiosos y radicales que critican pero no aportan una sola idea, que  jamás los van a acompañar a Miraflores  y que no van a hacer nunca otra cosa que seguir frente a sus computadoras o celulares  segregando bilis para que nada cambie.


Paulina Gamus/ Noviembre 2016