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martes, 22 de noviembre de 2016

Puntos de encuentro en diálogo nacional abren espacio para la superación de la crisis


Por  Jhoalys Siverio


Los resultados de las primeras reuniones entre el gobierno y la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) mantienen reacciones encontradas en la opinión pública. La pregunta gira en torno de quién perdió y quién ganó. El gobierno cedió, al menos en materia de acuerdo, en muchos puntos en los que mantenía su negativa; la oposición lo hizo con el discurso, lo que le costó severas críticas, más por el hecho de no tener respuesta sobre lo que todavía promueven: referendo revocatorio o elecciones generales.

Las lecturas políticas sugieren que es muy pronto para hablar de ganador o perdedor, aunque observan los avances de cada sector, haciendo hincapié en la evaluación de resultados, según lo propuesto, y la visión a futuro de cómo podría beneficiar o perjudicar los acuerdos ya dados y los que estarían por darse.

“No se puede hablar de ganadores y perdedores tan fácilmente, porque pienso que lo más importante es evaluar lo que la oposición se propuso llevar a la mesa y lo que consiguió. Observo que hay una crítica muy visceral al comportamiento de los representantes de la MUD en el diálogo y creo que se está exagerando y distorsionando lo que pasó allí”, comenta Luis Salamanca, profesor de la Universidad Central de Venezuela y experto en Ciencias Políticas.

Para Henryk Domiter, politólogo y profesor del programa de Gobernabilidad de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), el simple hecho de haber sentado en la mesa de diálogo al gobierno es una ganancia para la oposición.
“Pienso que las cinco áreas es las que se pusieron de acuerdo para trabajar son un éxito para la oposición, en términos de que los objetivos que se plantearon fueron alcanzados en casi un 90%”, plantea Domiter, quien explica cómo el gobierno ha ganado también en esta mesa de diálogo.


“¿Por qué teniendo éxito la oposición, el ganador es el gobierno? Porque se sentó en términos de total debilitamiento y sale fortalecido de estas reuniones, tiene la cara lavada, una mejor imagen a nivel externo, incluyendo al Vaticano, aun cuando existan referencias tan violentas y en el lenguaje se percibe y lo han dicho los propios integrantes del Vaticano”, argumenta.

Sin embargo, esto no significa una derrota para la oposición, aunque tampoco una victoria. “La MUD no perdió pero tampoco ganó, porque ellos se sentaron bajo una consolidación de poder y la siguen manteniendo, a diferencia del gobierno, pero esa fortaleza no es acosta de un debilitamiento de la oposición”.


“La MUD no perdió pero tampoco ganó, porque ellos se sentaron bajo una consolidación de poder y la siguen manteniendo, a diferencia del gobierno, pero esa fortaleza no es a costa de un debilitamiento de la oposición”. Henryk Domiter


¿Qué contemplan los acuerdos?

Salamanca destaca que en cuanto a la exigencia de elecciones generales en 2017 no hubo logro, principalmente “porque el gobierno no se quiere medir en una elección donde pueda perder. Ha evadido dos elecciones este año, el revocatorio y las regionales. En términos lógicos no va a querer aceptar una propuesta en la que se supone salen todos, no solo el presidente, sino gobernadores, diputados, y puede haber un barrido completo”.

Añade que la propuesta tampoco tiene sustento constitucional, puesto que requeriría una reforma constitucional o la renuncia de todos los que gobiernan por voto popular.


                        Henryk Domiter

“Recomendaría a la oposición que los próximos logros sean más específicos, tanto en el contenido como en el tiempo en que se van a implementar”.

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                  Luis Salamanca

“Repetir las elecciones en Amazonas significa quitarle al gobierno el discurso del desacato, y recuperar mayoría calificada, en el entendido que esas elecciones se ganen”.


El tema de los presos políticos fue, quizás, lo que desató el malestar entre los simpatizantes de oposición, más por un asunto del término usado, en vista de la expresión personas detenidas.

No obstante, Salamanca recuerda que al ir a una mesa de diálogo se busca el acuerdo entre las partes, lo que implica que ninguno de los dos sectores puede exigir colocar su lenguaje en el texto, presos políticos (MUD) o políticos presos (gobierno). En este caso, “usaron una expresión bastante gris, pero no se puede esperar que el lenguaje de una de las partes se cuele”.

Igual sucedió con el término boicot, por su semejanza con el discurso del gobierno y la guerra económica. “Me imagino que lo que decidió la MUD fue aceptar el término para avanzar. El tema es si van a salir o no los presos políticos. Hay gente que cree que se perdió todo porque usaron el término personas detenidas, me parece que están exagerando”, plantea Salamanca.

El caso de los diputados de Amazonas parecía no tener otra salida. El politólogo y profesor de la UCV destaca que si bien no se demostró el presunto fraude en los resultados electorales, la estrategia usada por el gobierno mantenía trancada el Asamblea Nacional. Repetir las elecciones,

“lleva a quitarle al gobierno el discurso del desacato, y recuperar mayoría calificada, en el entendido de que esas elecciones las puede ganar”.

Aun así, observa también el incumplimiento del gobierno con el acuerdo de la restitución de las competencias de la AN, por cuanto recomienda a la oposición revisar su situación en la mesa de diálogo y dar un ultimátum.

Elecciones: ¿única alternativa? 

La interrogante queda aún en la posibilidad de un cambio de gobierno por vía electoral. Para Salamanca, es el único camino para superar la crisis, mientras que el diálogo y la calle son ingredientes.

“El camino electoral está establecido en la Constitución. El referendo revocatorio el gobierno lo liquidó. ¿Qué sigue? Elecciones de gobernadores y alcaldes. ¿Cuál debe ser la estrategia de la oposición? Obligar al gobierno a que haga las elecciones. Se debe aprovechar la mesa de diálogo para que salga claro que las elecciones del año que viene deben realizarse, no se aceptan excusas de ningún tipo para volver a suspenderlas”, puntualiza.

Domiter, por su parte, considera que el camino no está completamente cerrado ante la negativa del gobierno a unas elecciones, al menos presidenciales. Alega que el hecho que la Asamblea Nacional recupere su autonomía, podría significar avances de fondo.

“Al darle sus verdaderas funciones a la asamblea, la crisis en Venezuela va a atenuar. No necesariamente tiene que haber un cambio de gobierno en lo inmediato; no necesariamente el cambio de gobierno es el único factor que va a determinar una estabilidad en Venezuela, un mejoramiento de la situación, de la calidad de vida. Con darle pleno funcionamiento a la asamblea, las condiciones en el país deberían cambiar”, expone Domiter.


“Lo más importante es evaluar lo que la oposición se propuso llevar a la mesa y lo que consiguió. Observo que hay una crítica muy visceral al comportamiento de los representantes de la MUD en el diálogo y creo que se está exagerando”. Luis Salamanca


Correctivos necesarios

De aquí al próximo encuentro entre el gobierno y la MUD es mucho o poco lo que se espera en resultados, según la óptica de quien evalúa el proceso hasta ahora.

Una de las críticas que Domiter hace a la oposición es precisar los acuerdos, considerando que a excepción de lo que respecta a la renovación del CNE y solventar el caso de Amazonas en el Parlamento, el resto de los puntos acordados han sido ambiguos.

“No tienen forma, no sabemos cómo será la liberación de los detenidos, quiénes son, si se refieren a presos políticos u otra cosa, no hay una estructura clara de esas áreas. Recomendaría que los próximos logros que se tengan sean más específicos, tanto en el contenido como en el tiempo en que se van a implementar”, destaca el politólogo y profesor de la UCAB.

En lo que respecta al gobierno, perfila como un beneficio para este sector sería tener una mayor disposición al diálogo y los acuerdos. “Hasta ahora lo ha habido, pero ha sido como a regañadientes, obligado (…) posiciones radicales del PSUV confabulan en contra del propio movimiento político chavista”.

Salamanca coincide en que “los acuerdos son importantes, pero no suficientes, le falta un cronograma de aplicabilidad, porque son muy genéricos”. Sus recomendaciones se centran en revisar la conducta del gobierno con respecto a la Asamblea Nacional; consensuar los temas que llevarán o, incluso, si irán o no a la próxima reunión.

“Una de las cosas que está en juego es que quien se levante de la mesa pierde, porque allí hay un mensaje político internacional que hay que cuidarse de ver cómo se da. Levantarse ahorita debería tener una justificación muy grande… hay que esperar que responda el gobierno”, puntualiza Salamanca.

19-11-16