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lunes, 21 de noviembre de 2016

¿Resbalón o avance? Por @garciasim


Por Simón García


Nunca será llover sobre mojado seguir demostrando que este gobierno es incompatible con el Estado de Derecho; que su ruta excluye a la democracia, incluso en el PSUV y que su aspiración es la prolongación totalitaria de su mandato, manteniendo algunas apariencias de libertad.

Las consecuencias de su gestión, las evidencias de que no puede sacar a la población de su sobrevivencia, su destrucción de la producción y la restricción de las libertades y la democracia, lo han convertido en la peor tragedia que ha soportado Venezuela.

En un país hecho un descontento cotidiano, una buena pregunta es por qué la oposición no ha logrado desplazar al régimen. La brecha entre el país desafecto al gobierno y la identificación con los partidos es otra interrogante que hay que abordar. Pistas más útiles para buscar soluciones, que esperar un mal turno al bate de la MUD para arrojarle toda clase de descalificaciones.

El Gobierno inventó este diálogo para ganar tiempo. Instaló una Comisión de Mediación con expresidentes comprensivos con el régimen. La participación del vaticano, solicitada por la MUD y aceptada por ambas partes, introdujo un factor de equilibrio activo y ha comunicado al diálogo un clima diferente. Puede que haya queso en la tostada.


El comunicado leído a dos veces sobre la segunda reunión fue punto a favor del Gobierno. Pero los acuerdos adoptados constituyen punto a favor de la oposición. El asunto es que ahora el gobierno le toca respetarlos o incumplirlos. No tiene más taima.

Cada una de las partes siempre difundirá una versión favorable a sus objetivos. Las versiones sobre los resultados son parte de la batalla por ganar a los seguidores y a quienes se mantienen neutrales. Pero ha ocurrido, que mientras el gobierno pasó a la ofensiva, la MUD parpadeó ante la percepción común de que había aceptado palabras y visiones propias de la narrativa del poder. Un grave resbalón.

La MUD tiene que desplegar su capacidad ofensiva, su carga de presión, la justeza de sus puntos de vista y explicar por qué se ha avanzado, aunque sea insuficiente y parcialmente, en el camino de quitarle espacios al régimen y contener su involución reaccionaria y represiva.

La MUD debería revisar su estrategia comunicacional, eludir la rutina, convencer que está unida en una causa nacional y acercarse más a la gente real. Especialmente en un diálogo complicado y que si se rompe debería dejarnos con un territorio mayor al de la situación inicial.

Acompaño las críticas a la MUD que apuntalan un debate y una acción para estar a la altura de los compromisos que debe asumir. Rechazo aquellos reclamos de quienes piden a otros lo que ellos no hacen o las posiciones que siguen la ola de la opinión para ganarse unos puntos de popularidad. Pero, porque somos unitarios, hay que debatir, especialmente con quienes creen que el grito “a Miraflores” es una política.

20-11-16