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sábado, 31 de diciembre de 2016

2016 un año de trece meses por @silvamichelena


Por Héctor Silva Michelena


Hace más de una centuria, escribía Rubén Darío en Lo Fatal: “Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo, y más la piedra dura porque esa ya no siente, pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente. Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto, y el temor de haber sido y un futuro terror... Y el espanto seguro de estar mañana muerto, y sufrir por la vida y por la sombra y por lo que no conocemos y apenas sospechamos, y la carne que tienta con sus frescos racimos, y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos, ¡y no saber adónde vamos, ni de dónde venimos!...”

Está en Cantos de Vida y Esperanza (1905). Habla de la muerte. Habla de la vida. Las contrapone. Es el grito del deseo de la muerte y el miedo a morir. El yo poético toma como dichosa la piedra por no sentir, pues no hay más martirio, más pesadumbre, que ser conscientes de la vida, del sentimiento de vivir. Podría tomarse como un poema existencialista, pero entendido dentro de las características del movimiento literario: El asco a la vida y una inmensa tristeza, acompañada de angustia y de melancolía.

Es también el sufrimiento de la vida y el mal que hace pensar en la muerte. La preocupación de que pronto todo va acabar, y ojalá acabe, pero ojalá no porque da miedo. Sufrir por lo desconocido. El miedo viene de ahí: de lo desconocido, de donde también viene el sufrimiento. Y la proximidad de la muerte, y el no querer morir por miedo, y el querer morir por hastío. Y por último la oposición más clara: la incertidumbre de no saber a dónde vamos y lo inexplicable de saber de dónde vinimos. No se pide permiso para nacer o morir, ni se explica para qué está el hombre en este mundo. El poema se sitúa en la época poca anterior a la Guerra Mundial, enlazado con una profunda crisis espiritual que afectaba a todas las clases sociales, crisis que también afectó a Darío.


Estas preguntas ante la existencia son universales, hombres y mujeres de todos los tiempos se han planteado en alguna ocasión estas cuestiones. En la actualidad la sociedad está aterrada ante su futuro, pero no tanto a causa de una crisis personal sino debido a una crisis que afecta a la economía y la sociedad en general y hace carecer de trabajo, alimento, salud y seguridad a un gran porcentaje de personas. Debido a la precariedad de la vida y la anomia que vivimos, y la falta de una luz en el horizonte, la población, pero más concretamente la juventud y la vejez, vive atemorizada por su futuro y por la forma en que obtendrán lo necesario para sobrevivir.

A su vez los jóvenes actuales que consiguen trabajar no pueden disfrutar de un estilo de vida despreocupado ya que deben dedicarse casi exclusivamente al trabajo hasta una edad avanzada, viviendo agónicamente para producir y temiendo quedarse sin la fuente de su sustento en cualquier momento. Cuando ya no son productivos la sociedad les excluye y sólo “les aguarda la tumba con sus fúnebres ramos”. Tampoco saben de dónde ha surgido la crisis que les afecta pero sufren sus consecuencias y sin rumbo cierto ni trabajo fijo temen tanto por la mala situación laboral que les están haciendo sufrir unas malas condiciones de vida como por el futuro económico que parece estar empeorando y en el cual no hay lugar para ellos ni sus familiares.

Con estos versos clarividentes podemos describir la crisis humanitaria y la dictadura en Venezuela, donde el gobierno ha demolido a la República democrática y abolido la soberanía popular; en Siria donde el ISIS masacra al pueblo en Alepo con el silencio de Venezuela, Cuba, Nicaragua y otros cómplices de pasividad. Insisto que en Venezuela las 6.000 protestas habidas durante este (Observatorio Venezolano de Conflictividad Social) año no se han convertido en una fuerte corriente política orientada a cambiar un mal gobierno, que nos golpea y angustia a todos, incluidos los que, sin ser dogmáticos, simpatizan con el régimen. Prueba de ello es el enorme rechazo (en torno al 80 por ciento) a la gestión de Maduro y su circulillo milico-civil, quienes se han apoderado del poder para su uso y abuso exclusivo.

Son, pues, perros de presa, terribles sabuesos como el de los Baskerville, la terrorífica novela de Sir Arthur Conan Doyle, escrita en 1902. “Todo el páramo estaba cubierto de un velo de melancolía”. Terreno yermo, raso y desamparado. Hugo y sus cómplices habían secuestrado a una hermosa doncella. Hugo se adelantó. Al encontrar al perro vieron que estaba parado frete al estrecho valle que tenían delante. Fue entonces cuando a la luz de la luna vieron en un claro a la joven doncella tirada en el suelo, cansada. Pero lo que les horrorizó fue el cadáver de Hugo, sobre el que estaba encima, desgarrándole el cuello, un sabueso infernal, ojos de azufre, grande y negro.

El distinguido profesor Roberto Casanova, en un artículo escrito en este diciembre en Prodavinci, nos dice con claridad: “La Mesa de la Unidad Democrática es, por diseño, una instancia político-electoral y, como tal, ha tenido importantes logros. El más reciente fue la resonante victoria parlamentaria del 6D y lo ocurrido luego no debe desmerecerlo. A pesar de ello está claro que la MUD –como instancia político-electoral, insisto– no ha estado a la altura de otros dos desafíos: articular la protesta social y diseñar un plan de desarrollo nacional. La razón de este hecho es tan sencilla como contundente: la Mesa no ha logrado cumplir con ese cometido porque no puede hacerlo. La Mesa tiene una lógica determinante: dar forma y ejecutar acuerdos político-electorales. Nada más y nada menos”.

Una apreciación certera, a mi juicio. Luego nos propone:” La MUD debe dar paso al MUD. La Mesa debe convertirse en parte de un Movimiento de Unidad Democrática. No siempre evolucionar consiste en destruir para crear. En ocasiones evolucionar supone incluir para trascender. Nuestro reto como oposición (o, mejor dicho, como resistencia ante la dictadura) no es acabar con la Mesa sino diseñar otras instancias, otros sistemas funcionales que atiendan a procesos que la Mesa, dada su naturaleza, no puede liderar. La acción opositora debería contar pues con tres instancias, cada una con un ámbito de acción propio: 1) Procesos político-electorales (la Mesa), 2) Protesta social y, 3) Plan de desarrollo. Estas tres instancias conformarían el Movimiento de Unidad Democrática (MUD). La Mesa se trascendería a sí misma al incluirse en un sistema más complejo y con mayor capacidad para responder a nuestros principales desafíos colectivos. No ahondaré aquí en los cambios internos que la Mesa debería experimentar pues pienso, con toda honestidad, que quienes la integran lo saben bien. Me parece más pertinente ofrecer algunas ideas en relación con las otras dos instancias que, junto a la Mesa, constituirían al MUD”. Esas ideas, muy bien pensadas, pueden leerse en el enlace: http://prodavinci.com/blogs/oposicion-reinventada-por-roberto-casanova/.

¿Por qué digo que 2016 es, o fue un año de trece meses? Porque en diciembre de 2015 ocurrieron dos hitos importantes: uno, el 6-D, que marca con oro la abrumadora victoria de la Oposición en las elecciones a la AN; otro, que marca los negros designios del régimen, encabezada el 23 de diciembre por Diosdado Cabello y “su asamblea sumisa”, al nombrar contra la Carta Magna a  13 Magistrados principales y 21 suplentes del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Con coraje, El diputado Andrés Velásquez, rechazó la designación de los magistrados y afirmó que “sin duda alguna creo que estamos en presencia de un asalto, de un desesperado asalto, de un acto más de desmantelamiento de la institucionalidad del país y esta sesión podríamos definirla como la sesión del miedo”.

El cielo está encapotado y anuncia tempestad. Mas recordemos aquel proverbio hindú: “Detrás de una nube negra brillan mil soles”. Y al sabio Hawking: “Mientras hay vida hay esperanza”. Y agregó en Tenerife, durante el festival científico Stramus: “Merry Christmas. En cierto modo mi discapacidad ha sido una ayuda. Me ha liberado de dar clases o participar en aburridos comités y me ha dado más tiempo para pensar e investigar"

¡Feliz Año pues, a pesar de los pesares!

30-12-16