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sábado, 24 de diciembre de 2016

Del 2016 al 2017, por @leomoralesP



LEONARDO MORALES P. 23 de diciembre de 2016

Cercanos a terminar el año habría que decir que las cosas no se hicieron bien. Pocos venezolanos deben estar contentos por los logros obtenidos este año, si acaso los hubo.

Mucho que reclamar a quienes tenían y tienen la responsabilidad de ejercer funciones de gobierno. A la hora de hacer cualquier comparación contra otra administración se llegaría a la conclusión de que esta es una revolución que siempre está en algo: enfrentando guerras que pierde y golpes de estado que nunca ocurren; instrumentando medidas en materia económica que no se adelantan y, por supuesto, no ofrecen resultados; pulverizando el dólar y fortaleciendo el bolívar, suelen afirmar, para inmediatamente confrontarse con lo contrario.

El gobierno de Maduro pasará a la historia como aquel que nada hizo por el bien común y que mucho debe a sus habitantes. Se deberá recordar como aquel que fue destruyendo la institucionalidad democrática para derivar en una dictadura, neo-dictadura lo llaman algunos, que no ha podido llegar a más por las convicciones democráticas de la mayoría de los que en Venezuela habitan.

Sí, el 2016 no fue un año bueno y el que viene, en razón de lo hasta ahora realizado, tampoco lo será. El recorte de la producción petrolera acordada por la OPEP seguramente produzca un aumento de los ingresos por ese concepto, pero nunca será suficiente para superar la crisis de abastecimiento. No habrá recuperación económica y la crisis no dejará de tocar los bolsillos de la gente que no podrán adquirir bienes esenciales cuando estos esporádicamente aparezcan en algún anaquel.

La oposición democrática tampoco hizo el papel que le correspondía. Se equivocó y mucho.

Este año correspondía realizarse las elecciones regionales y poco o nada se hizo para obligar al gobierno a cumplir con lo establecido en la Constitución. Se empeñó en una enmienda que no logró. Pretendió hacer renunciar al presidente y corrió la misma suerte que la anterior y finalmente pretendió la vía del referendo revocatorio que el gobierno saboteo y lo llevó por el camino de las dos anteriores iniciativas. En términos de eficacia política la calificación es bastante deficiente.

A todo ello habrá que incluir de nuevo los radicalismos que, si bien no forman parte de las expectativas de la mayoría, crearon serias dificultades dentro de la MUD e incluso en el seno de las organizaciones que la componen, dotando a la política opositora de grandes dosis de incoherencia.

Imaginarse o pronosticar un escenario claro en el 2017 no es fácil. La política y su desarrollo estará marcado por una crisis que el gobierno no podrá corregir. No hay nada que indique un viraje, por el contrario, mantendrán la fracasada receta que nos ha traído a este colapso. Por otra parte, de mantenerse las divisiones dentro del sector opositor las posibilidades de cambio no serán cada vez más un deseo irrealizable.

El año venidero pareciera estar enmarcado en eventos electorales. Es una oportunidad para escoger temprano a los candidatos, por primarias, y convertirlos en el eje y en líderes de una política democrática frente a la crisis. Es el tiempo para la emergencia de liderazgos regionales para enfrentar con mayor eficacia a un gobierno que desestima la democracia como el camino para la resolución de los problemas nacionales.

A pesar de todo, Feliz Navidad.

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