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domingo, 25 de diciembre de 2016

Arturo Sosa: “El diálogo es inherente a la democracia” por @centrogumilla



Si de perseverancia de trata los 482 años de la Compañía de Jesús y su extensión por casi todos los países del globo son ejemplo innegable de resistencia. Con 16.400 miembros es en la actualidad una de las más numerosas órdenes religiosas católicas, 1.500 de esos miembros están en América Latina y más de 4.000 en territorios tan lejanos como la India, y desde el pasado 14 de octubre el venezolano Arturo Sosa SJ es el responsable de dirigir y encaminar sus acciones para proyectarla hacia el futuro.

Este jueves 22 diciembre, durante una rueda de prensa, Sosa hizo un balance de las áreas de acción de los jesuitas: están organizados en 83 provincias, distribuidas en 130 países, administran 150 universidades alrededor del mundo, 30 de ellas en América Latina y otras 30 en Estados Unidos. Pero también están presentes en diferentes campos de la investigación social y científica, así como en la creación de redes solidarias para ayudar a las personas a superar sus dificultades.

Precisamente se refirió a las dificultades que en la actualidad viven los venezolanos para satisfacer necesidades mínimas como alimentación y salud, así como seguridad personal y jurídica.

Al respecto hizo un llamado a activar la solidaridad de todos para ayudar a aliviar el sufrimiento de los que menos tienen. Pero también abogó por una profunda transformación de la economía, lo que requiere “otro nivel de consenso, discusión y de colaboración”, debido a la estrecha vinculación entre economía y política.

En este contexto el diálogo nacional, que encontró en el papa Francisco un facilitador para crear algunas condiciones para comenzar a hablar, es fundamental.

Y precisamente sobre el diálogo recordó que ninguna de las partes que se sientan a negociar pueden ni deben “poner como condición aquello que esperan obtener como resultado”. Agregó que dialogar es un ingrediente necesario en democracia.


“La política funciona dialogando, cuando tenemos aire no sentimos su falta, cuando empezamos a preocuparnos por el diálogo es porque está faltando, nos está faltando aire, nos está faltando ese instrumento importantísimo del quehacer político democrático. En la democracia no todos los procesos de diálogo son exitosos. Los diálogos tienen que ser dosificados y, a veces, confundimos expectativas con posibilidades reales”, expresó.

Agregó que en política hay que conseguir lo que se puede y a veces es poco. “No es propio de una democracia tener presos políticos,…, ojalá pudiéramos tener una Navidad sin presos políticos, sin insultarnos mutuamente, buscando el modo de entendernos y encontrar caminos comunes para solucionar los problemas… Los procesos de diálogo no se pueden dar por terminados nunca, la única manera de silenciar el diálogo es la guerra y no creo que ningún venezolano seriamente pretenda que esa sea la vía para solucionar nuestros conflictos”.

Recalcó que “hasta que los que estén negociando no se sienten a escuchar a las víctimas, a los que no tienen comida, no tienen medicinas, hasta que no se conmuevan, a lo mejor los resultados no lleguen”.

El camino a seguir

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela expresa los mínimos de la aspiración de vivir en democracia del pueblo. “Ese es nuestro punto de partida y en esa Constitución hay una cantidad de elementos que nos podrían ayudar a encontrar caminos”.

La Carta Magna pone prioridades para el Gobierno, que debería aprender cuáles son los derechos fundamentales de todos los venezolanos, explicó Sosa. “La Constitución reconoce el derecho a la alimentación, a los cuidados médicos, a la vivienda, a la educación, a la seguridad que es un elemento que está en la mente de todos. Si algo también angustia al venezolano hoy es la inseguridad, el no poder estar tranquilos ni siquiera en la propia casa, el no poder moverse con tranquilidad en la ciudad o en el pueblo”.

Sosa espera que si no es posible llegar a un acuerdo de unidad nacional, por lo menos sea posible algún acuerdo.

“Hay medidas que se pueden acordar, por ejemplo para la estabilidad monetaria que haga posible que el salario de los venezolanos valga para algo. El tema de la producción es otro, para no solamente comprar lo que se consume. Y la producción es un proceso que no se decide de un día para otro”.

Arturo Sosa expresó también que es indispensable aprender a recibir ayuda, pues la situación que estamos viviendo es tan dramática que será muy difícil salir adelante sin el apoyo de otros.

Canalizar ayudas y replicar experiencias internacionales es un aspecto en que la Compañía de Jesús tiene una amplia experiencia. Fe y Alegría, por ejemplo, es una iniciativa de educación popular nacida en Venezuela, pero que en la actualidad se adelanta en 23 países alrededor del mundo.

Otra de las experiencias replicadas internacionalmente, es el Servicio Jesuita a Refugiados. “La experiencia que se obtiene en la atención de personas migrantes es importante. Nosotros hemos sido durante muchos años receptores de inmigrantes y ahora somos migrantes. Así que necesitamos ayuda y debemos ayudar. Una de las cosas más difíciles y más hermosas es cuando se logra la acogida de los otros, la solidaridad humana básica es recibir al otro en tu casa, no solo al refugiado, sino también al necesitado”.

Sin etiquetas

Sosa rechazó la asignación de etiquetas, recordó que se le ha tildado de diversas formas: chavista, antichavista y, anteriormente, hasta de comunista. Al respecto dijo “que una de las actitudes menos democráticas que hemos vivido los venezolanos por décadas es precisamente esa de etiquetar a las personas. Y el trabajo de hacer análisis políticos se convierte en algo que no se toma en consideración, es muy difícil que la gente siga un análisis, porque lo que se está tratando es de decidir de parte de quién estás”.

Indicó que no ha tenido en los últimos años acercamientos con los líderes políticos venezolanos, porque no ha sido parte de su trabajo. “Sigo el proceso político con mucha atención pero sin contacto directo con los líderes”.

Aprovechó la oportunidad para aclarar que no tiene nada que ver su elección como general de los jesuitas con el nombramiento de Baltazar Porras como cardenal.

“Es una coincidencia en el tiempo, la gente se muestra escéptica cuando uno dice eso, pero es así. Monseñor Porras tiene una carrera eclesiástica desde hace muchos años, tiene su propio perfil y su proceso político, social y económico, tiene su propio acercamiento con el santo padre Francisco, quien decidió extender el colegio de cardenales, lo que es muy importante, pues son los cardenales los que eligen al Papa y el papa Francisco tiene ochenta años, acaba de cumplirlos. El nombramiento de nuevos cardenales marca la línea del grupo de electores de quien será el sucesor del santo padre Francisco y, bueno, tenemos dos venezolanos en ese grupo”.

La Compañía de Jesús responde a otro proceso. “Cuando me eligieron a mí la mayoría de los que estaban presentes conocen a Venezuela como puede conocer uno a la India… Éramos 220 votos en esa asamblea, los más cercanos, latinoamericanos, éramos 30, si le sumamos los Estados Unidos eran 40, de manera que no hay una relación directa entre los procesos que vivimos en Venezuela y la elección de un venezolano como superior”, sentenció.

Tras la rueda de prensa realizada en el Colegio San Ignacio, Arturo Sosa celebró la Misa por el nombramiento del padre Rafael Garrido SJ como el nuevo provincial de los jesuitas en Venezuela.

Fuente:

http://www.eluniversal.com/noticias/caracas/arturo-sosa-dialogo-inherente-democracia_632420

23-12-16