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viernes, 30 de diciembre de 2016

El billetazo por @DiarioTalCual




Existen toda una serie de teorías sobre el origen del billetazo, la maniobra mediante la cual todo un pueblo se quedó sin efectivo. Y, a su vez, los horrores que se sucedieron en Ciudad Bolívar, dicen, fueron consecuencia del billetazo ya que en esa población la mayor parte de las operaciones se llevaban a cabo con efectivo, no siendo la mayoría de las personas bancarizadas.

Las teorías son muchas pero cuando se llega al hueso del asunto no se tiene seguridad de nada. ¿Fue falta de previsión? ¿Ineficiencia? ¿Pura maldad? Según Aura Palermo, en unas declaraciones publicadas en La Patilla, según ella, decimos, éste no es un mal gobierno sino el gobierno del mal.

¿O se tratará más bien de un asunto de dobles? El primer escritor que trató de la idea de los dobles, los sosías, los Doppelgänger, fue Plauto (Tito Maccio), dramaturgo latino que nació alrededor del 250 ac.  Tuvo mucho éxito con sus comedias y se pueden hasta leer por internet. Ha pasado mucho tiempo para que nadie pueda ser acusado de infringir las leyes de derechos de autor.

Además estas son leyes que pocos toman en serio. Los escritores se enriquecen luego que sus editores, libreros y afines ya son millonarios.

Vamos, entonces, a explicar el billetazo a través de la teoría de los dobles. 


Alguien, que pudiera ser el Presidente del País o el del Banco Central, no decimos que lo sean, decide mandar a retirar el billete de cien y da solo 72 horas para hacerlo. La gente entra en pánico, al igual que los negocios, los bancos,  los pranes, los colectivos, los que resguardan nuestras fronteras y todos aquellos que por a o por z, reciben, almacenan o guardan el vil billete.

En vista del desastre ocasionado por esta decisión, hay que escurrir el bulto y pasa a tomar decisiones el doble. En el caso de los dirigentes arriba mencionados el doble pudiera ser el cuádruple por los volúmenes en cuestión. El doble decide que esa fue una mala idea y aumenta el plazo para devolver el billete.

Ipso facto, los cajeros, los bancos y demás entidades implicadas en el canje empiezan a devolver los mismos billetes porque desde un comienzo nadie entendió cuál sería su destino final.

Pero esa devolución no podía ser eterna porque entonces quedaría mal el primer emisor de la orden. El doble no quedaría mal porque su decisión fue realmente subalterna a la primera. Sin embargo, es el primero que pudiera llegar a ser el doble del doble, no es mala la idea, y así nadie sería realmente responsable, que deberá decidir qué hacer si en un futuro cercano, todavía no llega el dinero nuevo.

Cierto es que Ciudad Bolívar quedó al borde de una guerra civil, no sabemos qué tan al borde, si se tranquilizará o no, aunque se habla que si siguen matando a chinos se movilizará Beijing, el Imperio Amarillo, para intervenir en el país y rescatarlos y quizás hasta vengarse de la afrenta. Y esa afrenta es algo que no tiene perdón de Dios, si se piensa que son justamente los chinos los que fueron más diligentes en el aprovisionamiento de la comida.

Dicen que todo lo desataron dos pranes rivales,  y que después de acabar con el 90% de los comercios, plantas, fábricas, destruyendo todo a su paso, incluso voltearon camiones y gandolas, y, no contentos, se lanzaron hacia las urbanizaciones para saquear, oportunidad en que los residentes se armaron con pistolas, machetes y otros implementos y rechazaron los ataques.

Sin embargo, lo verdaderamente deleznable fue el ataque a nuestra moneda. Es algo que CAP, con toda razón, hubiera llamado un autosuicidio.


29-12-16