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domingo, 21 de julio de 2013

“Rusia no es una república presidencial, sino una autocracia”

PILAR BONET Moscú 15 ABR 2013

El activista comparecerá el miércoles ante un tribunal de Kírov. Se le acusa de robar más de 400.000 euros en 2009

Los procesos políticos y la represión van a ser el “principal recurso” deVladímir Putin para mantenerse en el poder con un rumbo que se asemeja cada vez más al de Bielorrusia, según afirma Alexéi Navalni, el aguerrido luchador contra la corrupción en Rusia, que el miércoles comparecerá ante un tribunal de Kírov (a 900 kilómetros al este de Moscú). A Navalni, de 36 años, le acusan de organizar en 2009 el robo de 16.165 millones de rublos (algo más de 404.000 euros al cambio actual) resultantes de la venta de 10.084,2 metros cúbicos de madera y productos forestales en aquella provincia gobernada por Nikita Belykh, un liberal cooptado por el Kremlin, del que Navalni fue asesor.

Navalni es un “bloguero” y abogado que ha denunciado numerosos escándalos de malversación de fondos públicos. El proceso contra él fue incoado por orden del jefe del comité de investigación, Alexandr Bastrykin (hombre próximo a Putin), cuando la fiscalía ya le había descartado como sospechoso y se había disculpado. Kírov se convierte así en la meca de la oposición a Vladímir Putin en virtud del juicio contra el hombre que puso la etiqueta de “partido de bandidos y ladrones” a la principal fuerza gubernamental (Rusia Unida). El abogado ha anunciado su deseo de ser presidente de Rusia, pero una ley que se debate esta semana en la Duma Estatal (cámara baja del parlamento) prohibirá presentarse a elecciones a las personas condenadas por delitos graves. La suma que se le imputa a Navalni basta para invalidarlo políticamente, si le declaran culpable.

“Si Putin decide por fin encerrarme, me encerrará y no importa cuál sea el asunto que emplee para ello”, dice Navalni en conversación con cuatro periodistas extranjeros, entre ellos esta corresponsal. “Si no me encierran por el caso de Kírov, será por otra cosa. Hay cuatro procesos en marcha contra mí. Han acusado a mi hermano y a mis padres. Todos los miembros de mi familia, mi suegra incluida, han sufrido registros”, afirma el fundador de “Rospil”, una página de web que analiza y denuncia irregularidades en el sistema de compras del Estado. Uno de sus métodos ha consistido en convertirse en accionista de las grandes corporaciones controladas por el Estado y en calidad de tal, reivindicar información interna de la compañía.

Navalni dice estar preparado para todo y afirma que el trabajo de la fundación que dirige continuará con o sin él. “Rospil ha recaudado 10 millones de rublos [245.000 euros] y eso le basta para un año y no me necesita. Puede que si me aíslan, le sea más difícil encontrar dinero, pero por otra parte, si me encierran de forma ilegal, la gente tendrá más simpatía por nosotros y nos apoyarán más”.

Ante las denuncias del político, las autoridades han reaccionado en casos puntuales y hace poco dos legisladores han abandonado el parlamento por no declarar su patrimonio. Pero las grandes denuncias acaban diluyéndose. El equipo de Putin está especializado en “robos en las grandes obras de infraestructura”, afirma Navalni, refiriéndose a los 3.065 millones de euros que la empresa Transneft se habría gastado de más en tender un oleoducto por Siberia Oriental, y a la partida de excavadoras chinas hinchada de precio (350 millones de euros en lugar de 230 millones de euros) comprada por el banco VTB aparentemente vía Chipre. Para estos asuntos “las autoridades no aceptan la investigación criminal porque esta socava su misma base política y afecta al mismo Putin”, señala. “El robo en las gigantescas obras de infraestructura es uno de los grandes know-how del equipo de Putin”, afirma, citando las instalaciones para la cumbre económica de países de Asia y el Pacífico en Vladivostok y para las Olimpiadas de invierno de Sochi.

Opina Navalni que detrás del proceso contra él hay una “decisión política” tomada por Putin. Después de haberse “asustado” tras las manifestaciones en 2011-2012, “Putin de forma consciente eligió la vía de Bielorrusia y Kazajistán y copia directamente los inventos políticos de Alexandr Lukashenko (el líder bielorruso)”. “Putin entiende muy bien cómo dirigir el país”. El “mecanismo económico” está dejando de funcionar debido a la recesión que se avecina y el “mecanismo de propaganda” pierde efecto tras ser empleado durante más de una década. “La represión será el principal recurso y yo creo que habrá muchos procesos políticos especialmente en provincias”, afirma. Pero “incluso dentro del sistema hay mucha insatisfacción”, ya que la idea de la “élite nacional” promovida por el Kremlin no gusta a una parte de la clase dirigente porque le causa dificultades “para llevar a los niños al extranjero” o para “pasarlo bien con el dinero robado”.”Una parte de la gente del sistema considera que Putin es una fuente de problemas y que, por su culpa, hay sanciones como la lista Magnitski”, dice refiriéndose a los 18 funcionarios rusos vetados en EE UU, en su mayoría por su relación con la muerte en prisión del abogado Serguéi Magnitski. A Occidente, Navalni le pide que ponga “una barrera” al “dinero sucio” para que “la gente que se inventan procesos y matan no puedan ir allí”. “Por el momento, sólo vemos que EE UU ha publicado la lista Magnistski, pero al Ramzán Kadírov, al que acusan de asesinatos, lo metieron en la parte secreta de la lista”, dice con ironía.

“Putin quiere ser presidente de por vida y ya ha tomado esa decisión para sí”, afirma. “Todas las especulaciones sobre quién le sustituirá en 2018 son un bulo, porque va a gobernar mientras esté vivo y entiende muy bien que cualquiera que lo sustituya, Medvedev o Rogozin incluidos (el jefe del Gobierno Dmitri Medvédev y el vice primer ministro Dmitri Rogozin), lo encarcelará y por eso quiere ser presidente de por vida y se resistirá hasta el final”, afirma. “No sé si la insatisfacción social llevará a algo o si habrá una sublevación…”. “Para resolver todo esto hay que sacar a la gente a la calle. De otro modo no se puede. Y si la gente no sale es que no supimos encontrar las palabras necesarias. En Moscú hay 2 millones de personas dispuestas a salir a la calle, y no salen porque no somos bastante convincentes, pero tarde o temprano, sucederá”. Navalni puntualiza que “el poder en Rusia no cambiará como resultado de las elecciones”. “Nuestra tarea es lograr que en Rusia haya por fin elecciones honradas y libres y, cuando las haya, participaré”.

El abogado afirma ser más optimista que en 2004, 2008 o 2010, “cuando falsificaban elecciones, pero la economía crecía, a Putin lo querían y parecía que no había futuro (para la democracia)”. Él es partidario de mantener el sistema presidencial, aunque transfiriendo más competencias y recursos financieros a los municipios. Hoy “Rusia no es una república presidencial, sino una autocracia”, afirma.


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