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lunes, 24 de octubre de 2016

Agua Contaminada II por @mabelsarmiento


Por Mabel Sarmiento


Entre el 2006 y 2008, de 10 pacientes que acudían a la Cátedra de Parasitología de la UCV, entre 5 y 8 tenían infecciones intestinales. Hoy en día todos los que se acercan a la institución tienen patologías asociadas a parásitos.

Caracas. El grueso de los caraqueños, sin necesidad de tener conocimientos previos de cómo se estudia la calidad del agua, reporta que la que consumen está contaminada.

Y eso lo saben porque del chorro les sale con olor, color y sabor, y la que tienen almacenada pierde oxigenación y es, además, caldo de cultivo de larvas.

Cuadros diarréicos e infecciones dermatológicas (básicamente por malas condiciones de higiene) se asocian informalmente al consumo del agua potable.

Vendedores de farmacias dicen que a diario tres o cinco personas preguntan por tratamientos para controlar la sarna.

“Muchas de las personas llegan sin prescripción médica, es decir, sin ni siquiera tener el diagnóstico de un especialista. Pero dicen incluso que en sus casas dos o tres personas tienen escabiosis, que es la sarna humana. Y eso puede ser por cómo están haciendo la higiene personal”, sostuvo un farmacéutico.


Agua sin filtro

La doctora Leonor Pocaterra, de la Cátedra de Parasitología de la Universidad Central de Venezuela (UCV), mencionó que en el período 2006 y 2008, de cada 10 pacientes que recibían, entre 5 a 8 presentaban enfermedades asociadas al Giardias (parásito intestinal) por el agua contaminada.


Ahora, expresó, todos los ingresos a consultas tienen algún evento parasitario, sin importar las edades o la zona de procedencia, “pues el Giardias está en cualquier parte de la ciudad, en Catia, San José, La Pastora o Baruta”.


Muchas familias tienen que almacenar por semanas el agua.

Igual el Observatorio Venezolano Ambiental tiene cálculos de que algo sucede con el tema de la calidad. Su directora, Cristina Vaamonde, indicó que entre 2012 y 2016, 12 % de los venezolanos accedía a agua potable de calidad, y que hoy en día ese porcentaje apenas alcanza 1 %.

También acotó que ¾ de las enfermedades que azotan el país, entre ellas las infecciones intestinales, están vinculadas a variables ambientales, pero también obedecen al descuido de políticas públicas.

Por su parte, Julio Castro, médico cirujano con postgrado en Medicina Interna e Infectología, al referirse a las consecuencias en la salud por el consumo de agua potable, manifestó la falta de registros oficiales que apunten a que los casos de enfermedades intestinales aumentaran o no por las condiciones del servicio.

“Los boletines epidemiológicos son la única forma existente en términos de políticas públicas y para aplicar las medidas necesarias. Pero sucede que en el país no se están publicando, así que sería una especulación decir que hay en estos momentos más casos de diarreas”, detalló el infectólogo y profesor de la UCV.

Luis Echezuría, pediatra y epdiemiólogo, jefe del Departamento de Medicina Preventiva Social de la escuela Luis Razetti, marcó igual postura en relación con las enfermedades asociadas al agua; pero añadió que sí hay una observación clara de la contaminación, pues para nadie es un secreto que tiene olor, color y sabor.

Al respecto, Diego Scharifker, concejal del municipio Chacao —basándose en un estudio reciente— reseñó datos de la Sociedad Venezolana de Salud Pública (SVSP), ente que sostuvo que los casos de pacientes con infecciones intestinales pueden incrementarse este año a 28,63 %.

No tan clara

De acuerdo con el informe sobre la calidad del agua presentado por concejales de las cinco alcaldías del Área Metropolitana, el color del líquido en todos los rincones de Caracas va desde los diferentes tonos de amarillo hasta el marrón lodo.

Scharifker, explicó que hicieron consultas telefónicas, encuestas de campo realizadas cada dos meses y monitoreo de medios de comunicación, y registraron crecientes niveles de insatisfacción en los usuarios debido a la calidad del producto entregado por Hidrocapital —empresa estadal responsable del suministro del servicio para la ciudad de Caracas, Miranda y Vargas.

El funcionario citó como único antecedente “oficial” el reporte finalizado en 2012 a solicitud de Hidroven —consorcio estadal que aglutina a todas las empresas prestadoras del servicio en Venezuela— y la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina), el cual concluyó que el líquido llega contaminado al embalse de Camatagua —que surte de agua a Caracas—, y que la planta de tratamiento Caujarito es incapaz de purificarlo antes de bombearlo a la capital debido a que necesita una importante modernización.

Esos datos no se hicieron públicos, pero destacó que tuvieron acceso —de manera extraoficial— a cierta información que da cuenta del empeoramiento de las aguas del embalse que surte a Caracas a través del sistema Tuy I. “Se sabe, de acuerdo con el informe de la empresa consultora, que en el río Tuy se detectó un acentuado en los picos de color y turbiedad”, informó.

Algunos indicadores del deterioro que Scharifker y el grupo de concejales mostraron en su estudio señalan que la turbidez alcanzó picos de hasta 20 Unidades Nefelométricas (no puede pasar de 5 UN); que el color —que ascendió a 1.000 unidades platino cobalto (cuando se permiten 15 unidades)—; y la presencia de coliformes —heces fecales—, en 14 de los 86 meses analizados, tuvieron valores máximos superiores a los 1.600 por cada 100 mililitros, cuando se considera como cifras moderadas las que están por debajo de los 200 por cada 100 mililitros.

“Lo que hemos obtenido, siempre de manera extraoficial, nos indica que Hidrocapital no ha realizado la actualización tecnológica de la planta de tratamiento Caujarito, así como tampoco de ninguna de las otras instalaciones que forman parte del Acueducto Metropolitano, sistema que administra el almacenamiento y la distribución de agua para toda la zona metropolitana de Caracas”, sentenció el funcionario.

Por debajo de la mesa

Este 6 de octubre se celebra el Día Internacional del Agua, fecha que en la capital pasó de largo, pues a esta hora muchos caraqueños no saben lo que es darse un buen baño.

Otros están ligando a que caiga un chaparrón para recoger el agua de lluvia para poder asear los baños, mientras que muchos vecinos, por otro lado, estarán esperando la llegada de un camión cisterna —que cuesta más de Bs. 50.000— para poder abastecerse.

Según la Encuesta de Condiciones de Vida en Venezuela-2015 (Encovi), 81,3 % de los hogares cuenta con el servicio de agua desde el acueducto. Hay 38,4 % a los que el suministro no les llega continuamente y 18,6 % que se sirven de agua desde los pipotes y tanques.


En sectores populares esperan por los camiones cisternas para poder lavar la ropa. hacer comida y asearse.

Pero independientemente de cómo se abastecen de agua —un derecho humano según el artículo 5 de la Ley de Aguas y reconocido en 2010 por las Naciones Unidas como hecho esencial— la calidad del servicio está en tela de juicio y desde las altas esferas gubernamentales no hay pronunciamiento que ayude a aclarar el panorama.

El presidente de la República, Nicolás Maduro, el 29 de octubre de 2013 anunció la creación de una Comisión Nacional para Optimizar el Suministro de Agua. No obstante, se desconoce el estado de la comisión. Tampoco se tiene noción, según lo expresado por Diego Scharifker, de si se han realizado estudios de potabilización y cuál es el estatus de la construcción del embalse Tuy IV, obra en la cual se invirtieron 800 millones de dólares y que se proyectó para surtir de agua a cinco millones de habitantes de la Gran Caracas.

Fotos referenciales: Cristian Hernández

06-10-16