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miércoles, 26 de octubre de 2016

Orden constitucional y lucha por el cambio, por @lmesculpi



Luis Manuel Esculpí 25 de octubre de 2016
@lmesculpi

No fueron hechos casuales, no hubo coincidencias. Todo fue fríamente calculado. El mismo día -casi a la misma hora- tribunales penales de los estados Aragua, Carabobo, Bolivar, Monagas y Apure anularon la recolección de firmas del uno por ciento.

Los encargados de ejecutar el operativo fueron los “duros” Tarek El Aissami y Diosdado Cabello. Mientras el mismo día, en un acción posiblemente concertada, Maduro partía en una “gira relámpago”.

Junto a la aprobación del presupuesto vía Tribunal Supremo de Justicia – si bien es cierto no son las primeras- estas constituyen las violaciones a la Constitución más flagrantes del régimen.

El gobierno prácticamente ha cerrado las vía constitucional, democrática pacífica; ruta estratégica definida por la Mesa de la Unidad Democrática, como alternativa a la grave crisis que confrontamos. Han tensado la cuerda, hasta romperla, colocándose al margen de lo establecido en la Carta Magna, por lo que ha recibido una acertada respuesta de la Asamblea Nacional con la aprobación del acuerdo para la restitución del orden constitucional.

En la sesión convocada para tal efecto, pudimos observar un atentado a la sede del poder legislativo, que tiene un solo antecedente en nuestra historia enero del año 48 del siglo XIX. En esta oportunidad, si bien no tuvo las mismas consecuencias inmediatas, el asalto no se limitó al hemiciclo, periodistas y empleados de la AN fueron despojados de sus pertenecías y equipos de trabajo, situación ya rutinaria en la actuación de los grupos violentos que respaldan al régimen.

El gobierno mientras arrecia su política represiva, emitiendo prohibiciones de salida del país contra representantes de la MUD, persiguiendo y apresando dirigentes incluso amenazando con ilegalizar organizaciones democráticas y hasta disolver la Asamblea Nacional; llama al diálogo y sin el menor recato se presentan ( tal como hizo Elias Jaua) como abanderados de la conciliación y la paz.

Los hechos recientes colocan la confrontación de poderes en un plano verdaderamente álgido, la lucha social y política no debe quedarse en esa esfera, como ha sido planteado exige una participación y movilización popular para acompañar las demandas de regreso a la institucionalidad. Para avanzar en el camino del cambio político necesario y posible

La sociedad y sus organizaciones tienen que expresarse, manifestarse mayoritariamente rechazando de manera categórica la interrupción del ordenamiento constitucional. La dimensión de la lucha hoy trasciende a la alianza opositora, aun cuando ella sea la orientadora y conductora del proceso que adquiere otra proyección debido a la magnitud de las violaciones del régimen.

La lucha por el rescate de la institucionalidad democrática está íntimamente vinculada a la conquista del cambio político, no son áreas distintas hoy por hoy son factores interdependientes, alcanzar el cambio supone reinstalar el funcionamiento de la vida democrática, y la vigencia plena de la Constitución requiere del cambio político.

El proceso de transformación no debe descartar la participación de sectores que no están situados hoy en territorio opositor, es mas debiéramos promover su concurso. Hay que evidenciar el aislamiento de la cúpula gobernante, incluso dentro de sus antiguos partidarios. Hay señales de descomposición en el eje dominante que no deben ser ignoradas, figuras importantes hasta hace poco del oficialismo han asumido actitudes francamente críticas.

En relación a las Fuerzas Armadas Nacionales nuestro llamado, la exigencia de la sociedad es claramente institucional; el cumplimiento de las funciones nítidamente establecidas en nuestra Carta Magna, no estando al servicio de parcialidad política alguna.

El reto planteado no se resuelve tan solo con diagnosticar acertadamente la situación, o caracterizar al régimen, resulta decisivo definir criterios y orientaciones para los tiempos escabrosos que viviremos en el porvenir inmediato.

Luis Manuel Esculpi
@lmesculpi