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miércoles, 7 de diciembre de 2016

En su día, profesores universitarios lamentan ganar menos que un bachaquero por @AB3Z


Por Abraham Salazar


Hoy se conmemora el Día del Profesor Universitario; sin embargo, el ánimo entre los docentes de las principales casas de estudio del país no es de celebración. La mayoría asegura que lo que ganan mensualmente no alcanza para cubrir las necesidades básicas de un hogar. Cinco profesores, cuyos ingresos mensuales por docencia no superan los Bs. 60 mil, explicaron a Efecto Cocuyo qué implica ejercer en la educación superior en Venezuela.

Sara Pacheco tiene ocho años dando clase de alemán en la Escuela de Filosofía de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Como instructor contratado por tiempo completo devenga, con deducciones, Bs. 53.374 cada mes y asegura que “el sueldo se me va en pagar el Instituto de Previsión del Profesorado que incluye beneficios como póliza de seguro, caja de ahorro, gimnasio, entre otras cosas. Con lo que me queda paso por el supermercado, compro dos cenas y ya me quedé sin dinero”.

“Esto es una lucha constante. Es como una religión, la gente te pregunta que por qué das clase y empiezas a dar un montón de argumentos. Al final, los profesores seguimos aquí porque creemos en nuestros estudiantes y en la universidad que nos formó, pero nos tenemos que mantener con otras cosas”, explica la profesora, quien asegura que mantiene su hogar trabajando como traductor freelance.

Jorge Moret tiene 25 años dando clase en el pregrado y en el postgrado de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad de Los Andes (ULA), es doctor en Comunicación y profesor titular a dedicación exclusiva, pero asegura que “hace mucho tiempo que no compro un libro académico porque no me alcanza. Es que ni siendo doctor me alcanza para cubrir las necesidades básicas”.


Moret quien, como profesor titular y doctor, se encuentra en el escalafón más alto del cálculo de salarios, devengó el mes pasado Bs. 50. 581, luego de que le descontaran Bs. 37.713 por Impuesto sobre la Renta, fondo de jubilaciones, caja de ahorros, entre otras deducciones.

“Es que un bachaquero gana más que un profesor”, asegura el docente y añade que “hay muy poca motivación para los profesores porque los trámites para acceder a las bases de datos académicas o asistir a congresos para el mejoramiento profesional, son a través de la Vicepresidencia y suponen tratamientos burocráticos muy complicados”.

“Me gustaría dedicarme solo a dar clase, pero económicamente no funciona”, asegura el profesor Luis Martínez, quien aparte de dar clase en las materias de “Producción y edición de medios” y “Medios internacionales” en la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), funge como periodista en Diario Líder. “El dinero que percibe un profesional de la educación superior no alcanza para formarse, porque dar clase requiere un esfuerzo más allá de pararse frente a los alumnos”, explica Martínez.

La situación no varía en recintos privados

Sebastián Cova es profesor en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), donde enseña la materia “Democracia y Sociedad”. Ha dado clases en otras escuelas de la casa de estudios y ha instruido a más de cinco promociones de comunicadores sociales. A pesar de su trayectoria, explica que se mantiene laborando solo por los beneficios que le aporta la nómina en lo que se refiere al seguro por hospitalización, cirugía y maternidad (HCM).

“En la actualidad el único motivo por el que se es profesor universitario es por vocación”, asegura Cova quien está en el primer escalafón en el cálculo de salarios: instructor con licenciatura. “Soy un soldado raso, solo doy unas horas, por eso gano menos, pero eso no significa que el resto, que en promedio trabajan de 12 a 14 horas, gane mejor. La UCAB paga una de las horas académicas más caras de las universidades del país. Puede que con eso quieran compensar que no ganamos por el tiempo de preparación de las clases, que es mucho mayor a la cantidad de tiempo que pasamos dando clase”, agrega Cova.

En la UCAB, la remuneración de los profesores contratados para el año académico 2015-2016 es de Bs. 3.761 por una hora semanal, si se trabaja en trimestre, o Bs. 4.889, si se trabaja por semestre. Lo cual sitúa el sueldo de un profesor que trabaje 12 horas entre Bs. 45.132 y Bs. 58.668, desde donde habría que descontar diversos beneficios como caja de ahorros, impuestos y la póliza de HCM, que cubre hasta Bs. 3 millones, y cuyo deducible es de Bs. 10 mil para 2016 y aumentará a Bs. 17 mil en 2017.

Roberto Gutiérrez tiene 25 años y labora como docente en la materia de “Microondas” en la licenciatura de Ingeniería Electrónica en la Universidad Nueva Esparta. Desde hace 3 años ejerce como profesional de la educación y asegura que “uno trabajo en esto porque de verdad le gusta, porque el dinero no alcanza para mucho. Uno tiene que hacer otras cosas para subsistir”. A pesar de que no especificó el monto que devenga aseguró que “está por debajo del sueldo mínimo”.

Gutiérrez añade que los bajos salarios han repercutido en el tipo de formación que obtiene los jóvenes. “La ausencia de profesores en la educación superior es notoria, no tenemos tantos doctores dando clase como antes. Aparte que los jóvenes se sienten cada vez menos motivados porque viven en una incertidumbre constante con respecto a su futuro y muchos piensan solo en irse del país”, dijo el profesor.

Cada año, el 5 de diciembre se celebra en Venezuela el Día del Profesor Universitario. La fecha se consagró al proclamarse la primera Ley de Universidades en 1958, cuando finalizó la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Casi 60 años después, los profesionales de la educación superior aún luchan por reivindicaciones laborales que les permitan formar a los jóvenes y, al menos, cubrir las necesidades básicas de sus hogares.

05-12-16