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sábado, 13 de julio de 2013

Pacto por México

Miguel Méndez Rodulfo Caracas, 12 de julio de 2013

Antes del “Efecto Tequila” la República Mexicana atraía cerca de 2/3 de toda la inversión extranjera que fluía hacia América Latina; sin embargo malos gobiernos y líderes políticos incapaces de tomar medidas adecuadas pero que debían afectar intereses de grupos de presión, dieron al traste con la fortaleza de esa economía. Por muchas décadas México postergó la realización de unas muy importantes reformas que relanzarían al país hacia la modernidad y el desarrollo. Un cúmulo de intereses partidistas, económicos, sindicales y de otros sectores poderosos, aunado a la entronización de la corrupción y a una política clientelar del manejo del gobierno, habían impedido que el país azteca pudiera deslastrarse del peso muerto que hacia inviable su competitividad. Los tres últimos gobiernos fueron saboteados por la oposición en el intento de acometer dichas reformas; sin embargo, la existencia de una realidad política en que el PRI retoma el gobierno, pero ahora no como el único y hegemón partido, la circunstancia de que la sociedad mexicana reclama cambios sociales y el hecho de que el país debe crecer para generar empleos y fortalecer su competitividad, además de la sombra de las convulsiones políticas que han ocurrido en América Latina y el mundo, y vistas las implicaciones del cambio climático, han operado el “milagro” de que los partidos que copan la escena política mexicana (PAN, PRD, PRI y los verdes) se pusieran finalmente de cuerdo para acometer las reformas necesarias que deben promover el avance de la sociedad azteca.

El resultado es un acuerdo político firmado el 2 de diciembre de 2012, un día después del ascenso al poder de Peña Nieto, que tiene como objetivo fundamental profundizar el proceso democrático a través del fortalecimiento del Estado Mexicano, la democratización de la economía, la ampliación de los derechos sociales y la participación de los ciudadanos en el diseño, ejecución y evaluación de las políticas públicas. Visto de esta manera general el Pacto por México es una visión de país que recoge los elementos cardinales de cambio institucional que deben conducir a la Nación de Benito Juárez a una etapa superior de desarrollo en todos los órdenes de su existencia. México por tanto se encuentra en una encrucijada histórica para su devenir republicano, pero también se haya en una oportunidad estelar para asumir las riendas de su destino y despegar hacia una nueva era de desarrollo que le brinde prosperidad a su gente y saque de la pobreza a los millones de mexicanos que aún permanecen en ella.

Lo que ocurre en México me recuerda a la situación que vivimos en Venezuela a partir de 1989, cuando confluyeron en el gobierno personas del más alto nivel que configuraron el mejor gabinete de gobierno que Venezuela haya tenido. Entonces las circunstancias políticas, económicas y sociales hicieron inviable la aplicación del modelo, muy de avanzada para ser comprendido entonces, incluso por los propios líderes del partido oficialista que adversaron el programa económico. Felizmente no es el caso de México que habiendo amarrado acuerdos de libre comercio con todos los socios que le puedan aportar beneficios, se apresta a una apertura que permita que los capitales internacionales vayan a crear empleo. Una cosa es muy significativa en el pacto: se propone una cruzada anticorrupción, comenzando por meter en cintura al propio gobierno. Esto me parece trascendental y si tiene éxito va a ser una acción muy imitada en el resto del continente, con lo cual se dará un vuelco histórico a nuestra gobernanza.

 
Miguel Méndez Rodulfo
Caracas, 12 de julio de 2013


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