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martes, 4 de octubre de 2016

A precio de paz, @susanamorffe




Por Susana Morffe, 01/10/2016

Alguna otra cosa más gratificante que buscar la paz es acabar con la guerra. El que la busca la encuentra, pero debe pasar por ciertos derroteros para lograrlo y no quedar como otro más que lo intentó y no pudo.

La hazaña de pactar por la paz con los guerrilleros de las Farc, en un largo periplo de conversaciones entre La Habana y Colombia, se verá reflejada en el plebiscito que realiza la población colombiana, siendo el abanderado, su presidente Don Juan Manuel Santos, que pese a las circunstancias, se empinó en la montaña de los acusadores que aun dicen que no lo logrará.

Son muchos los asuntos que rodean este episodio después de un poco más de 50 años batallando con las guerrillas formadas en Colombia, las cuales se fueron extendiendo por todo el territorio y más allá de sus fronteras.

Ahora, en una nueva trinchera, el abanderado apuesta con todo para oxigenar a su país y a los más cercanos vecinos.

El expresidente Alvaro Uribe es el principal detractor de las negociaciones hechas y sostiene que “si gana el ‘Sí’, la implementación de lo pactado será muy compleja y costosa. “El país tiene que hacerle correcciones al acuerdo para que no nos lleve a un Estado inviable por los costos, dificultades burocráticas y agenda chavista”. Además tiene serias dudas sobre el cese del fuego. “Los del ‘No’ también queremos paz, solo que pensamos que sin justicia no la vamos a tener”, dijo.

Por otro lado, el expresidente colombiano Andrés Pastrana ha dicho que el acuerdo firmado entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el mandatario Juan Manuel Santos no será el fin del conflicto ni recuperación de la paz en la nación. A su juicio se impondrá el” NO a la entrega del país a las Farc y a su acuerdo porque sin instituciones democráticas no hay paz posible”, escribió en una carta pública. “NO a la entrega de territorio colombiano a las Farc”, apuntó en la misiva.

En este menudo conflicto se debate, en histórica fecha, domingo 2 de octubre, la suerte política, económica y social del Estado colombiano.

Una de las victimas de la guerrilla, la connotada Ingrid Betancourt, secuestrada y maltratada por el grupo de irregulares hace tiempo atrás, dijo: “El acuerdo nos garantiza que no va a haber impunidad para los guerrilleros que han cometido delitos graves. Habrá juicios, un tribunal y unas sentencias, algo que hasta el momento no ha existido en Colombia”. Al mismo tiempo sostiene: “yo sé que en mi caso no va a haber justicia. Antes de que me liberaran, ya se había difundido una versión de mi secuestro para que se pudieran todos lavar las manos”. En su proceso del perdón, remata: “Votar a favor de la paz es cortarle la cabeza a la serpiente de nuestro odio”.

Lo cierto es que en el centro de estas posiciones está una Colombia vendedora de paz de cara al mundo, se sospecha que es una paz como la que cacarea el régimen de Venezuela, con una procesión de guerra interna. Otros consideran que las mentes criminales no se reparan con un acuerdo de paz, el veneno se ha sembrado y la cosecha se ha extendido. Asimismo, mientras exista desigualdad social la guerrilla tendrá vida.

Por el lado de Venezuela se comenta que nuestro país podría entrar en peligro, al considerar que la activa guerrilla colombiana (ELN) busque nuevas trincheras en nuestro territorio, lo cual nos colocaría en una segunda Colombia si llegara a penetrar el grupo de irregulares, que de hecho, pululan focos aislados. Por el lado de Colombia, no desean una crisis como la de Venezuela.

De tal modo que la decisión de acabar con la violencia por el SI o por el NO, luce muy temerario por las consecuencias que traerá para ambos países y quizás hasta el mundo. Vender paz, no es fácil.


Susana Morffe
@susanamorffe