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jueves, 13 de octubre de 2016

Lo de China no es cuento por @marinojgonzalez


Por Marino J. González R.


Ya ha pasado mucho tiempo de la célebre frase de DengXiaoping: “no importa si el gato es blanco o negro, lo que importa es que atrape ratones”. La idea detrás de la frase es que lo fundamental es alcanzar los objetivos a través de los medios adecuados. Si los medios no conducen a los objetivos, entonces una revisión de ellos es lo que se imponía. Este fue el fundamento de los cambios que se sucedieron en la economía china con la entrada de Xiaoping a finales de los años setenta. La dicotomía entre la economía de mercado y el socialismo dio paso a un modelo económico con pleno reconocimiento de las virtudes del capitalismo. También hay que decir que eso no significaba apertura democrática, con lo cual se afianzó también un modelo de partido único que ha prevalecido hasta la fecha.

Es bastante obvio que la solución china a los grandes temas del desarrollo dista mucho de lo que hoy sabemos es fundamental: el respeto a los derechos humanos y al Estado de Derecho. Pero también es indudable que los progresos económicos de China son extraordinarios. Hasta el punto que ya constituye la primera economía mundial, al menos medida en términos del poder de compra. De representar poco más de 2% del poder de compra mundial en 1980, China representa actualmente casi el 20%, superando a las economías de los países desarrollados, incluyendo a los Estados Unidos.


Uno de los rasgos fundamentales del cambio realizado en China está relacionado con la orientación a la creación de valor. En 1985, primer año disponible según la CEPAL, menos del 5% de las exportaciones de China eran de productos de alta tecnología (electrónicos, de telecomunicaciones, de procesamiento de datos, instrumentos de precisión, medicamentos, entre otros aspectos). Diez años más tarde (1995) habían alcanzado el 13% de las exportaciones. En el año 2000, ya se encontraban en 22%. En el año 2015 casi el 33% de las exportaciones de China fueron productos de alta tecnología, mucho más que el 20% en Estados Unidos.

Mientras China alcanza estos niveles de desarrollo tecnológico y productivo, Venezuela permanece en otra dirección. En 1984 solo el 0,02% de las exportaciones del país fueron productos de alta tecnología. En 2013, último año disponible según la CEPAL, el porcentaje es el mismo (0,02%).Puede decirse que mientras muchos países, y de manera especial China, dirigen sus esfuerzos a construir economías de producción de bienes de alta complejidad, Venezuela más bien ha aumentado la dependencia de las materias primas.

Todo lo anterior es el resultado de políticas equivocadas, en contradicción con las tendencias mundiales para la creación de bienestar, y agravadas por el desmantelamiento del aparato productivo en proporciones francamente inaceptables. Mientras el gobierno actual se acerca a China para colocar materias primas, éste país utiliza esos recursos para aumentar su capacidad de producción y de investigación en áreas de mayor sofisticación y creación de valor. No puede haber mayor paradoja. Las lecciones de China en estos aspectos serán imposibles de asimilar mientras se tenga un gobierno tan equivocado, tan perdido, tan incompetente.

12-10-16