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viernes, 16 de diciembre de 2016

Macumba roja (Cristo no es palero) por @JCGardie


Por Juan Carlos Gardié


Moneda, billete o cheque. Marrón o morocota. Pasteurizado, fuera de circulación o sanforizado. De fácil planchado, triple fuerte o ensalmado, ¡los billetes no alcanzan! Al parecer solo cuentan los lavables y esos sabemos en manos de quiénes están; pululan lejos de la gente decente, trabajadora y cabal. Ya no se trata de un problema económico, pasamos a la sección del sentido común y moral.

Lo primero es recordar lo sustancial, la almendra: esta tragedia nacional se comenzaría a resolver cambiando el gobierno y su modelo hambreador por la vía constitucional, es decir, por la vía electoral, sin pretensión de atajos y sin justificar la inercia porque la pidieron algunos sectores internacionales y el Vaticano. Eso fue un error y lo sabe hasta la Macarrona, la perra del brujo de Tapipa. No pierdan más tiempo tratando de convencer al glorioso pueblo vencedor del 6/12/15 de que esa convidada a echar una conversadita fue una genialidad o que era inevitable. Ese round lo ganó el gobierno. Punto.

Ahora sigue la lucha con la gente pacífica pero diligente y firme en la calle. Repito, gente en la calle. Hay que repetir y mejorar la toma de Caracas e insistir en ello sin difuminar el esfuerzo abriéndose a todo el país. Caracas es la sede de los poderes secuestrados y los derechos conculcados. Aquí es la cosa. Otro invento resta impacto. Venezuela lo entenderá y nos apoyará en la capital. Luego, el foco debe estar en las elecciones de gobernadores y alcaldes porque su realización está más que explícita en la Constitución. Simultáneamente sigue la lucha por hacer reconocer la autoridad de la Asamblea. En cuanto al juicio para establecer responsabilidad política del presidente, parece una jugada incierta que recuerda el RR. Es terreno especulativo, blandengue, incluso con algún color a demagogia o huida hacia adelante. Ni hablar del abandono de cargo, cosa que parece más entelequia que posible logro. No olvidemos el descaro y la condición autoritaria y abusiva de quienes gobiernan. ¡Hasta cuándo subestimamos la capacidad de respuesta del chavismo!


Con nuestra gente en la calle, la Asamblea en plena faena y los esfuerzos direccionados hacia las elecciones, sumados a la merma de la plaga escarlata, nuestra fuerza armada, beligerante, militante y vulgarmente chavista, como lo proclama el ministro que se arrodilló ante el mal, tendrá que evaluar seriamente la permisología tácita al CNE y al TSJ. Maduro no cuenta para nada si el estamento militar se ve obligado a entrar en el juego constitucional. Esto se logra con la gente en la calle, y quien piense que esto llevaría demasiado tiempo está jugando al atajo, y allí no nos anotaremos los venezolanos de verdad, que reclamamos orden para respetarlo, no para romperlo. ¿Difícil? no. ¿El secreto? Unidad, trabajo y fe. Con la Asamblea y las gobernaciones, se ahogan. Tan sencillo como eso. La macumba que nos dejó como herencia el recontracomandantísimo y su séquito, todos oficiantes de una misa que se dice roja pero que es negra negrísima, se combate con luz. Esa gente es esclava del demonio y la ecuación nos lleva al vudú: nos quieren haitianos y se equivocan. Los venezolanos somos hijos de Dios, no de Chávez.

15-12-16