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domingo, 28 de octubre de 2012

El comunismo va a la escuela


Escrito por Alexander Cambero         Sábado, 27 de Octubre de 2012

El viejo farsante tomó posesión del primer pupitre. Paulatinamente se fue despojando de sus andrajos, detrás de este socialismo rufián está la verdadera identidad del comunismo como fraude continuado y prevaricador de los pueblos. Desalentadoramente millones de venezolanos no han captado el verdadero interés del régimen en penetrar ideológicamente a nuestros centros educativos. Ellos están buscando cambiar los paradigmas democráticos desde la génesis de todo. Es decir: la escuela como forjador del futuro nacional. Aplican  un mecanismo perverso que rueda lentamente desde hace tiempo y enfrenta dos modelos que se adversan desde hace casi doscientos años: el comunismo con su carga genética de cruel totalitarismo y la democracia con la libertad de pensamiento como mecanismo emancipador.

La administración Chávez comenzó alejando los principios cristianos de los planteles. 

Utilizando burdos mecanismos ha tratado de sacar a Dios del hecho educativo, queriendo olímpicamente sustituir los hermosos principios de quien tiene su aposento espiritual en los confines del universo. Prefieren las bravatas de sus héroes que vomitan sobre los cuerpos inertes de inocentes, que cayeron tras sus ráfagas de mentiras bien edulcoradas. Quieren vender una historia oficial donde los grandes visionarios son aquellos que se expresan con la violencia, no existe en la estrategia pedagógica revolucionaria un reconocimiento a todos aquellos civiles que no han legado una patria democrática. Hombres y mujeres que no se creyeron dioses sino que usando los principios democráticos, dieron rienda suelta a su capacidad para mostrarnos un camino por donde marchara un país con ansias de permanecer en el tiempo. Ahora los textos formativos giran en torno a este tranvía de resentidos, que han asaltado nuestros recursos económicos para construir este rígido sistema de trampas y supercherías. Detrás de todo está la exaltación de Hugo Chávez como adalid de la pandilla de boliburgueses. Buscan que este proceso sea ejemplo para los niños, que sus criterios sean absorbidos por esos tiernos cerebros que buscan respuestas. Allí justamente radica el peligro de esta acción suicida. Analice todo lo que ocurre en esta Venezuela secuestrada. Los medios sometidos al imperio del régimen, toda una red de espacios informativos destruyendo a personalidades y expeliendo mentiras. Los órganos del estado funcionando al criterio que impone La Habana, cada área del poder público rodeada de alambradas ideológicas en donde se cercena casi el derecho a respirar. Frente al cruel enajenamiento de todo aquel o grupo que piensa diferente, sólo existe un mecanismo liberador de amplio espectro: la escuela. Por eso el régimen va por ella ya que sabe que envenenando la simiente puede eternizarse en el poder. Si logra llenar la mente de los niños de su fraude cautivante podrá tener éxito en el desmontaje de la democracia para sustituirla por un  sistema primitivo en donde un hombre decida la suerte de millones.

Allí gravita el verdadero peligro, que por nuestra pasividad perdamos a nuestros hijos. Que al cabo de un breve tiempo sean unos autómatas que reciten epopeyas de gestas que solo son realidad en el mundo sombrío del personaje reelecto. Unos robots vestidos de verde oliva marchando en homenaje a esta desgraciada forma de manipulación colectiva. Observen como es tan grande las ansías megalómanas que ya olvidaron a Simón Bolívar. Quieren imponer al presidente como el eje del universo ancestral. El padre de la guerra de las galaxias frente al temible imperio que encarna el malévolo  Darth Vader, cuando en realidad su valentía dura hasta que logra ocultarse en algún baño cercano. Por eso inventaron ese Libertador con rostro de beduino.

A la escuela la quieren llenar de fanáticos políticos. De individuos  que solo actúan con el veneno en su motor, no tienen capacidad para discernir y menos aceptar que existen diversos pensamientos, que precisamente las sociedades crecen cuando las ideas se debaten, que el pensamiento único es propio de realidades cavernícolas, anhelan transformar las instituciones en nido de chismes y persecuciones.

En cada centro educativo una batalla ideológica por la libertad. La revolución quiere robarnos el futuro haciendo de los niños un archipiélago de embustes sembrados en neuronas dóciles. Revisen los nuevos textos y encontrarán como detrás del maquillaje anda el viejo espíritu encorvado del totalitarismo.
alexandercambero@hotmail.com twitter @alecambero


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