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miércoles, 23 de octubre de 2013

Cuban Culture Club

Escrito por Gisela Kozak Rovero Martes, 22 de Octubre de 2013
@giselakozak

La religión comunista, con más de 150 años como diría el gran humanista Tzvetan Todorov, cierra el entendimiento de los chavistas, es imposible argumentar con un mínimo de lógica

A mis panas cubanos

¿ Conocen la canción "Ay mi Cuba"? La versión de Celia Cruz, Tito Puente y Héctor Casanova es una maravilla. Un lamento por Cuba, un homenaje al gran Benny Moré. Celia es la más grande cantante que hayan dado estas tierras de América Latina, plena de cantoras de todos los ritmos y tesituras, y nació, sí, en esa Cuba de nuestros tormentos. Porque, ya no es juego, Cubazuela es un hecho. Ya no se trata de histerias de la Plaza Altamira, golpes de pecho en Globovisión de señores bien vestidos ni de bailoterapia para combatir al dictador.

No asere, no panita, no comae: ahora es verdad.


Viajar fuera del país es un lío, largas colas para todo, no se consiguen repuestos para electrodomésticos y automóviles, la oferta de productos de toda especie disminuye. La amenaza es permanente: te cierro, te compro, te expropio, te jodo.

La religión comunista, con más de 150 años como diría el gran humanista Tzvetan Todorov, cierra el entendimiento de los chavistas, es imposible argumentar con un mínimo de lógica. La culpa del desabastecimiento es de, textual, "las viejas que compran demasiado"; la responsabilidad de la falta de dólares es de los que raspan las tarjetas en los aviones; los automóviles y viviendas están por las nubes por culpa de cuatro burgueses que encarecen todo; no hay apartamentos en alquiler porque la gente es egoísta, no quiere cobrar lo "justo" ni tiene piedad con los inquilinos que no pueden pagar; la delincuencia desatada y los crímenes horrendos son consecuencias del capitalismo; la inflación es por culpa del portugués de la esquina que es un especulador; no hay oferta variada de libros porque las transnacionales odian a Venezuela y los editores privados desprecian al pueblo y no quieren que lea.

Por Chávez hay cine, música y lectura en Venezuela, lo que pasa es que nosotros, los enemigos de la patria, no valoramos nada porque suspiramos por Disney World y Hollywood.

La verdad es un trapo y las consignas son las letanías diarias. Tratar de argumentar que en otros países, incluido Ecuador y Bolivia, no pasa lo que ocurre aquí es inútil; apelar a la historia del socialismo del siglo XX, es inútil. Las libertades individuales y los derechos humanos no valen nada frente a los bloques de la Misión Vivienda, los camiones de comida de Mercal, cada vez más escasos, y las ediciones de libros de El perro y la rana.

Vista esta situación tenemos que apelar a los camaradas cubanos: que nos enseñen a arreglar peroles sin repuestos; a comer lo que haya; a estudiar con tres libros; a no salir al exterior. Porque de salir del autoritarismo no saben nada pero de sobrevivir en él saben... con la excepción de la gente digna que resiste dentro de esa isla o emigra. La gente como nosotros, los que resistimos esta humillación permanente. Los cubanos no son el enemigo, son los chavistas de allá y los fidelistas de aquí los que nos han erigido como sus enemigos porque necesitan del miedo para alimentar su poder.


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