10 Últimos

martes, 4 de octubre de 2016

Tarek William, conviértete en héroe por @claudionazoa


Por Claudio Nazoa


Confieso que el poeta Tarek William Saab, el defensor del pueblo, me cae bien. Sin embargo, es un hombre atrapado en su circunstancia, y no me gustaría estar en su pellejo.

Es innegable el deterioro de los derechos humanos en Venezuela. A diario, niños mueren por hambre y por falta de medicamentos. En Barcelona, estado Anzoátegui, venezolanos recién nacidos fueron colocados en cajas de cartón. En “La Tumba”, celda que de por sí es una tortura, estudiantes y presos políticos, cinco pisos bajo tierra, sufren lo indecible, tal como ocurría en las cárceles de Gómez y de Pérez Jiménez. Como si fuera poco, el CNE, el Poder Electoral, enarbola descaro anticonstitucional e irrespeto hacia los venezolanos al convertirse en un apéndice de los caprichos del gobierno.

Poeta, son muchas cosas más y usted lo sabe. Es hora de que no siga disimulando. Hable claro. Clarito. Que todo el mundo entienda que no está de acuerdo con este sistema que veja los derechos humanos. Salve su conciencia. Sea el valiente que un día nos sorprenda con una rueda de prensa para deslindarse de esos sacos de cemento rojo que carga sobre su espalda. No olvide que es usted un poeta, y los poetas siempre están con la libertad, la justicia y el amor. Un buen poeta nunca está del lado de los bichos malos.


Son muchos los funcionarios que saben lo que está ocurriendo en Venezuela; sin embargo, se hacen los locos como si ellos y sus allegados no estuvieran corriendo los mismos riesgos que todos los ciudadanos. Para hacerse los locos, utilizan un extraño modo de hablar que nadie comprende. La idea, al parecer, es dar a entender que lo que se dice es a favor del gobierno y, es a la vez, a favor de la oposición. Tratan de hablar lo más enredado y ambiguo posible.

No sé si ya vale la pena seguir haciendo llamados de atención a funcionarios y ministros de este gobierno, quienes pasan horas y horas perdiendo el tiempo, escuchando y aplaudiendo al presidente en interminables cadenas, obligados a disimular lo incómodo que resulta ver a un mandatario insultar y cometer los mismos errores. Asuman posiciones claras ante lo obvio de este desastre que nos lleva a… No. No nos lleva, nos trajo a esta debacle.

Sí, no vale seguir haciendo llamados a la cordura. Todos sabemos que esto, mientras más dure, irá peor.

No sigan disimulando. Conviértanse en héroes. Aprovechen una cadena. Pidan la palabra y hablen. Digan la verdad.

Es difícil, pero falta poco. ¡Aprovechen!

03-10-16