Por Héctor Silva Michelena
El 18 de abril fui operado
de un cáncer recurrente en la vejiga. La cirugía no me inquietaba, pero sí el
tratamiento oncológico que se aplicaría después. Ahora que leo un informe
objetivo de la Agencia Efe, del 15 de abril corriente, confirmo lo que escribí
en mi último libro, publicado en diciembre pasado, titulado Escasez y
pobreza en el socialismo bolivariano: Venezuela está al borde de una grave
crisis humanitaria, no solo de salud (la más grave), sino también económica y
social: conocemos sus duras manifestaciones: alimentos y medicinas muy escasos
y caros, inflación desbocada, pobreza alta y creciente, tasa de homicidios
récord, hampa impune y desbordada, corrupción administrativa sin parangón en
nuestra historia, crisis eléctrica y de agua. Y en la corona del poder, lo
peor: destrozo de las instituciones, pésimo gobierno, supina ignorancia
económica, y así, así, así… Resumo: una crisis humanitaria cuádruple: salud,
nutrición, pobreza y antidemocracia.
Verazmente, informa Efe: “La
escasez de medicamentos en Venezuela sigue siendo una tragedia visible en
farmacias y hospitales, semanas después de que el Parlamento declarara una
‘crisis humanitaria de salud’ que, entre otras cosas, se manifiesta en la falta
de disponibilidad de 872 fármacos esenciales. Enfermos de cáncer, portadores
del VIH, hipertensos o diabéticos deben peregrinar por las farmacias en busca
del tratamiento farmacológico que requieren, conseguir que se lo envíen de otro
país o caer en el mercado ilegal. La Federación Farmacéutica de Venezuela
respalda al Parlamento al asegurar que el país vive una ‘crisis humanitaria’
por el desabastecimiento de medicamentos, que estima en 80%.
“Efrén Freay, instructor de
baile de 37 años, sufre de aplasia medular, enfermedad que afecta la médula
ósea y puede degenerar en leucemia. Después de que recibiera un trasplante de
médula hace más de un año, Freay requiere varios medicamentos que debe consumir
toda su vida, ahora muy difícil de conseguir y que, cuando los obtiene, es a un
costo exorbitante.
“Yo soy un paciente
trasplantado, yo tengo un control, el monstruo está ahí, está dormido, pero no
puedo dejarlo despertar, y la falta de medicamentos ha hecho una
descompensación que cada día se va acelerando más’, indicó a Efe Freay, quien
en los últimos días consiguió parte del tratamiento a través de las redes
sociales.
“Necesita tomar un fármaco
para evitar la inflación celular que cuesta unos 48 dólares, 480 bolívares al
cambio oficial de 10 bolívares por dólar que se destina para los medicamentos
dentro del control de cambio. Pero, como no lo consigue en ninguna farmacia,
recurre al mercado ilegal, donde se lo venden sin caja y sin conocer su
procedencia o fecha de vencimiento a 30.000 bolívares (más del salario mínimo,
situado en 24.720 bolívares o cerca de 100 dólares al cambio oficial más
alto)”.
Nota mía: Tiene suerte el
señor Freay, porque un dólar a 300 bolívares es inaccesible: hay que recurrir
al mercado paralelo, el único accesible con rapidez: 1.000 bolívares por dólar.
“En enero pasado, cuando el
Parlamento declaró la emergencia sanitaria, el ciudadano Richard Medina tuvo un
derecho de palabra en la sesión ordinaria y aseguró que su hijo de 3 años había
muerto ‘por falta de un medicamento’ contra el cáncer. ‘Dejen de lado los
partidos políticos, porque mi hijo de 3 años nunca eligió a nadie, no tuvo la
oportunidad por falta de un medicamento’, dijo Medina.
“En el Hospital
Universitario de Caracas de la Universidad Central de Venezuela (HUC-UCV)
reciben a muchas personas que fueron rechazadas en otras instituciones públicas
de salud, según los pacientes, porque no tienen materiales ni medicamentos. Aun
así, en el HUC, muchos pacientes y sus familiares dijeron a Efe que deben salir
a rebuscar buena parte del tratamiento indicado para sus dolencias porque en el
hospital no hay, ni se consigue en las farmacias. A las puertas del hospital,
los familiares intercambian ansiosos información para recabar pistas sobre la
forma de conseguir la medicina.
“Luisa Ochoa, de 80 años y
hospitalizada a causa de accidente cerebrovascular (ACV), necesita medicamentos
para la tensión. ‘Antes de que le diera el ACV a mi mamá, ella tomaba unos
(fármacos para la tensión) y teníamos cualquier cantidad de tiempo buscándolos.
De hecho, el ACV le sobrevino por no conseguir los medicamentos’, afirmó a Efe
Inés Merentes, hija de la paciente.
“La Federación Médica de
Venezuela aseguró el miércoles que los médicos trabajan con 5% de material,
incluidos medicamentos. La llamada Red Venezolana de Gente Positiva (RVG+) en
la que se encuentran inscritas 61.686 personas que portan el virus del sida,
denunció este mes que las vidas de esos ciudadanos están amenazadas porque ‘los
30 tipos de medicamentos antirretrovirales disponibles en Venezuela se
agotarán’ en junio.
“El diputado opositor José
Manuel Olivares ha asegurado que ‘no hay’ medicamentos para tratar el cáncer,
la diabetes, la tensión, las convulsiones o el parkinson, ni pastillas
anticonceptivas, analgésicos o antipiréticos. Un día antes de la declaración de
Olivares, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, anunció un convenio con
Cuba por el que La Habana se comprometía a suministrar medicamentos a Venezuela
‘para resolver el grave problema’ de la escasez que sufre el país. ‘Cuba se
suma con este plan al motor farmacéutico de la agenda económica bolivariana
para unirnos en calidad, con buenos precios, con seguridad’, dijo Maduro.
“Los chavistas reconocieron
en el pleno del Parlamento que existe un grave problema de falta de
medicamentos, pero se negaron a respaldar un proyecto de ley especial para
atender la crisis humanitaria en salud, al señalar que las palabras ‘crisis
humanitaria’ invitan a una ‘posible intervención extranjera”. Salvo mi nota,
hasta aquí informa Efe.
Maduro nos engaña y nos
arrima a la muerte: he comprobado con el testimonio de numerosos médicos de
hospitales públicos y clínicas privadas, verificado con muchas personas
enfermas crónicas, y conmigo mismo, que los fármacos cubanos son muy inseguros
y de mala calidad. Ningún organismo creíble los avala, carecen del prospecto
informativo obligatorio y no se conoce su fecha de vencimiento. Los hospitales,
entre ellos el otrora excelente HUC-UCV, no solo sufren de seria escasez de
insumos y fármacos, sino que el gobierno ha colocado allí, a juro, en las salas
de emergencia y de triaje, a “médicos comunitarios”, con apenas tres años de
estudio en la fracasada Universidad Bolivariana. Sépase que el HCU depende del
Ministerio de Salud, que nombra a su director. La UCV solo propone una terna,
no vinculante.
Y lo peor de lo peor: casi
todas estas carencias, fallas y calamidades están contenidas en la última
Memoria y Cuenta de Min Salud. Dos médicos expusieron en la AN lo que aquí
afirmo. ¿Por qué la bancada oficialista le teme a este documento? ¿Quién puede
asegurar que las palabras “crisis humanitaria” invitan a una “posible
intervención extranjera? ¿Del imperialismo yanqui? Tal vez, porque la
intervención y postración ante Cuba no lo es: solo somos un protectorado
cubano. El ministro de la Defensa sabe de esto. Rodilla en tierra.
“No llores por mí Venezuela,
mi alma está contigo, mi vida entera te la dedico, mas no te alejes, te
necesito”. Desengáñate, no eres Evita, no lloraremos por ti.
29-04-16
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Para comentar usted debe colocar una dirección de correo electrónico