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lunes, 17 de octubre de 2016

El colmo de los colmos por @santosyorme


Por Pompeyo Márquez


Vivimos la era del conocimiento. Muy a propósito, recuerdo la anécdota del tornillo: se paralizó una máquina sofisticada producto de los avances tecnológicos y se llamó a un técnico para su reparación; puesta a funcionar de nuevo pasó la factura por sus servicios en los términos siguientes: precio del tornillo, un dólar; por su colocación 1.000 dólares. Ante la pregunta sobre aquella desproporción la respuesta fue que esos mil dólares representan años de estudio y experiencia para poder determinar dónde estaba la falla, –en este caso en un tornillo–, seleccionar la herramienta adecuada y la forma de instalarlo; todo ello determinaron los honorarios. Así es la era del conocimiento que vive la humanidad.

Esta explicación la hacemos a propósito del caso venezolano. Hubo un periodo muy reciente cuando estábamos entre los principales países de América Latina, en promedio con un alto porcentaje de clase media, de técnicos de las más variadas especialidades; hoy hemos dado un salto atrás de proporciones gigantescas.

Nuestro país sufre una gran descapitalización después de un largo período con los más altos ingresos de toda su historia, a lo cual hay que añadir los recursos financieros provenientes del endeudamiento del país. Solamente la deuda con China sobrepasa los 60 mil millones de dólares, y no estamos en condiciones de cancelar la cuota correspondiente al 2017. Aunado a la descapitalización financiera observamos el número de técnicos, de especialistas que se han ido del país, y ese es el caso específico de Pdvsa. Son muchos los errores cometidos en el manejo del recurso humano: gerentes, técnicos, obreros especializados.


Estamos en presencia de un deterioro escandaloso de la que fue considerada como una de las primeras empresas del hidrocarburos del mundo; la baja en la producción no tiene parangón, sumado a la ausencia de mantenimiento y la elevación del índice de accidentes que van desde Amuay, pasando por El Palito que tiene 7 meses paralizado,y culminando en Puerto La Cruz. El colmo de los colmos es que importamos gasolina de los Estados Unidos y tenemos que comprar insumos para que funcione la refinería de Curazao.

No será fácil pero Venezuela, con el apoyo de los demócratas del mundo, está en capacidad –haciendo converger talentos y recursos financieros–,de reconstruir a una patria maltrecha por un grupo de irresponsables e incapaces empeñados en imponernos un modelo fracasado “a la cubana” que tantos sufrimientos ha ocasionado a los habitantes de la isla caribeña y ahora a nosotros.

Con esa solidaridad de los demócratas del mundo y mediante la firma de un acuerdo nacional en torno al cual se unifique el país, tomaremos definitivamente conciencia de que unidos sí se puede.

16-10-16