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viernes, 21 de junio de 2013

30 años sufriendo la economía


Por José Sierra, 21/06/2013

No soy economista, pero llevó sufriendo los embates de la economía prácticamente toda mi vida productiva a partir del famoso y fatídico viernes negro del 18 de febrero de 1983.

Si, ha pasado mucho tiempo desde entonces, demasiado tal vez, pues en ese año comenzó mi vida profesional como ingeniero, primero como empleado, después como asociado a una empresa y por ultimo cuando me canse de tener socios con mi propia pequeña empresa.

Me costó aprender, pues entender cómo funciona la economía no es tarea fácil, descubrir cómo te puedes insertar en el mercado realizando una actividad económica es por decir lo menos, menos fácil aún, pero poco a poco, observando y estudiando lo que pasaba en Venezuela y en otros países, las cosas se fueron aclarando.

Aprendí que riqueza sin trabajo productivo es una falacia, que fácil llega y más fácil se va. Aprendí que las empresas productivas necesitan tener dolientes, es decir personas que se preocupan por ellas, que buscan su propio beneficio y el de sus empleados y trabajadores. Aprendí que si la empresa no es rentable, al final no puede cumplir con sus Clientes, ni con sus trabajadores.

Aprendí la gran diferencia entre Empresas Públicas y Privadas, en las primeras en un alto porcentaje no tienen dolientes, tienen al frente funcionarios públicos que de lo menos que se ocupan es de su rentabilidad, saben que al final cuando estalla la crisis el “Papa Estado” viene al rescate y le inyecta dinero y logra la supervivencia un tiempo mas, e inyectando dinero de tanto en tanto sobrevive. En las segundas simplemente te vas a la quiebra y desapareces.

Aprendí lo importante de contar con un gobierno con políticas económicas asertivas, que premien el emprendimiento, la creatividad, la producción, la generación de empleo estable y el crecimiento económico sostenido para mejorar la calidad de vida de su pueblo.

Aprendí que hay reglas económicas que permiten el saludable balance de la economía, el mas importante es que no puedes gastar más de lo que ingresas, que no puedes adquirir mas compromisos de los que puedes honrar con tu trabajo productivo, ni siquiera el “Papa Estado” lo puede hacer.

Aprendí que en vez de destruir empresas, vía controles exagerados, nuevos impuestos, expropiaciones, reivindicaciones exageradas en el plano laboral, debes garantizar la sobrevivencia de las empresas. Aprendí que las empresas privadas son mucho mas importantes a mediano y largo plazo que las públicas, que sin ellas NO es posible un crecimiento sostenido.

Aprendí que El Estado debe dedicarse a gobernar, a cobrar impuestos, a garantizar seguridad jurídica para los inversionistas y emprendedores, a dar servicios a la población en salud, educación, infraestructura y seguridad, tareas que la empresa privada jamás podrá asumir, debe dedicarse a cubrir las necesidades de los mas desposeídos y garantizar su inserción en una economía productiva. Aprendí que el “Papa Estado” no puede confiscar el futuro de sus ciudadanos.

Todas estas cosas las aprendí en los 15 años de la mal llamada cuarta república, hasta 1998, y en los 15 años de la desastrosa quinta república hasta el 2013. Ahora irremediablemente para los que gobiernan y afortunadamente para los que quieren gobernar, se avecinan tiempos de cambios, espero que nuestros nuevos dirigentes que gobernarán a nuestro hermoso país, también hayan aprendido estas simples pero muy importantes lecciones.


José Sierra
apertura.ven@gmail.com
@kiko2004

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