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martes, 1 de octubre de 2013

Burócratas sin rostros


Por Mario Villegas, 29/09/2013
Columna de Puño Y Letra

Tiempos hubo en que cualquier periodista se sabía de memoria los nombres de todos los ministros del gobierno, incluso de cada uno de los viceministros, que entonces se llamaban directores generales y existían a razón de uno solo por cada ministerio. Más aún, por aquellos no tan lejanos tiempos, era prácticamente una raya que algún comunicador no supiera quiénes eran los titulares de cada despacho.

Aún así, sectores políticos del país cuestionaban la abundancia de ministerios y la burocracia que en ellos se anidaba.

Uno de los políticos que con más fuerza criticó el exceso de carteras ministeriales y de ministros de estado que tuvieron los gobiernos anteriores a 1999 fue precisamente el comandante Hugo Rafael Chávez Frías, quien como candidato a la Presidencia de la República llegó a decir que con doce ministerios era más que suficiente para gobernar con eficiencia al país.

Una vez que ganó, Chávez dio algunos pasos orientados a simplificar la estructura del Ejecutivo. Es el caso, por ejemplo, del Ministerio de Educación, donde tuve ocasión de ejercer como Director General de Relaciones Institucionales. Tras un proceso de integración, ese ministerio pasó a ser Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, en el cual se concentraron todos los organismos que tenían que ver con esas disciplinas, entre ellos el Consejo Nacional de la Cultura y el Instituto Nacional de Deportes. Se creó la figura de los viceministerios, que en el caso que comento fueron cuatro: de Asuntos Educativos, de Educación Superior, de Cultura y de Deportes. Mucho se escribió entonces para fundamentar y darle soporte teórico a esa estructura. Lo mismo ocurrió con otros despachos, a los cuales correspondió crear varios viceministerios.

Con el tiempo, el propio presidente Chávez decidió crear un Ministerio de la Cultura, luego un Ministerio de Educación Superior y, finalmente, un Ministerio del Deporte, de modo que se volvió a la figura original del Ministerio de Educación. O sea, de un solo ministerio salieron cuatro, cada uno con un sinnúmero de viceministerios. ¿Dónde quedaron, entonces, las justificaciones teóricas que orientaban en dirección contraria?

Y así, sucesivamente, ha venido ocurriendo con muchas otras carteras ministeriales que ya existían y con muchas otras que nacieron por mandato del propio Chávez. A su vez fueron creadas las vicepresidencias de áreas, de modo de coordinar toda esa gigantesca y pesada estructura gubernamental.

Resultado, en la llamada Quinta República tenemos muchísimos más ministerios que en la Cuarta, así como infinidad de viceministerios. Si antes para un periodista era una raya no conocer el nombre de algún ministro o viceministro, en estos tiempos de “eficiencia o nada” es de dudar que algún comunicador, incluso de los más frenéticos chavistas, pueda conservar en su memoria esa interminable lista burocrática. Me atrevo a apostar que no hay ni siquiera un solo funcionario del alto gobierno, incluido el presidente Nicolás Maduro, que pueda recitar de memoria los nombres exactos de todos los ministerios y viceministerios, así como de sus respectivos titulares.

Por suerte, ya eso no es una raya. ¿Y cómo va a serlo si en más de una ocasión y en pleno show televisivo “Aló, Presidente”, el propio Chávez desconocía a los viceministros y otros altos funcionarios que él mismo había designado?

Además del altísimo costo financiero que para el país han tenido estas marchas y contramarchas organizativas del poder ejecutivo, lo más triste es que la descomunal burocracia que ahora tenemos ha terminado siendo exageradamente improductiva.

ENTREVISTA

Carlos Tablante
“Al gobierno de calle le falta una oposición de calle”


-Primero militó en el Movimiento al Socialismo y ahora está en Voluntad Popular ¿Qué tienen en común esos partidos, aparte del color naranja?

-Que ambos han estado comprometidos en una búsqueda, por el lado de la inclusión social, de un ejercicio pleno de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales que están en nuestra constitución, y de un modelo económico que supere la dicotomía entre el capitalismo y el comunismo en pro del bien común.

-¿Más a gusto en VP que antes en el MAS?

-Igual. El MAS fue una experiencia hasta ahora insuperable, un semillero de debate, de ideas, de corrientes de opinión que expresaban nuevos liderazgos de las regiones y un liderazgo histórico, Pompeyo Márquez y Teodoro Petkoff, que no se comportaron como un tapón para impedir el surgimiento de liderazgos emergentes. En VP también hay un semillero de nuevos líderes que con coraje y pasión asumen la política en función del bienestar colectivo bajo el concepto de “todos los derechos para todas las personas”. En ello, Leopoldo López y el equipo en general trabajan con disciplina y abnegación en la construcción de una alternativa viable frente a la crisis que vive el país.

-¿Se quitó un peso de encima al zafarse del socialismo a la venezolana?

-No, porque el socialismo, independientemente de las etiquetas, es como un camino de superación de la civilización con metas que a veces se pierden en el infinito, como la felicidad y el bienestar. El progresismo es ahora una nueva forma de darle viabilidad a las ideas de lo que hemos llamado la nueva izquierda. De hecho, VP es miembro de la Internacional Socialista.

-¿Qué le dejó a usted y al estado Aragua haber sido el primer gobernador electo de esa entidad?

-Llegué a la gobernación con 33 años, aprendiendo y haciendo a la vez. La obra está en los barrios, en la consolidación de más de cien urbanismos populares. No se me recordará por una gran avenida con mi nombre, pero la gestión social solidaria nadie podrá negarla. Barrio Adentro nació en Aragua bajo mi gobierno, así como buena parte de los programas sociales que hoy son bandera del gobierno nacional.

-¿Entre sus sucesores (Didalco Bolívar, Rafael Isea y Tareck El Aissami), quién ha sido el mejor y quién el peor?

-No ha sido bueno para Aragua que no se hayan continuado consistentemente las políticas sociales iniciadas en mi gobierno, como el rescate de los hospitales, el programa de las escuelas solidarias y la dignificación de los maestros y de los policías. Lamento que ninguno de los tres le haya prestado importancia. De Didalco Bolívar prefiero no hablar ni para bien ni para mal. Rafael Isea dejó una mancha de corrupción y nepotismo que hasta sus compañeros han condenado. Y de Tareck, a pesar de sus ausencias en el estado, tiene poco tiempo de gobernador y prefiero concederle el beneficio de la duda. Ojalá lo haga bien.

-Concejal, diputado, senador, gobernador, ministro, constituyente… ¿Qué barajita le falta a su colección?

-Me faltarían la de alcalde y la de Presidente, que por ahora le corresponde a otros actores.

-¿Qué le quitaría, qué modificaría y qué le agregaría a la Mesa de la Unidad Democrática?

-Le quitaría las tentaciones sectarias y excluyentes hacia otros actores políticos y movimientos sociales, así como las desviaciones cogolléricas. La MUD es muy caraqueña y debería descentralizar la conducción política de la oposición. Además, le hace falta una mayor contundencia y combatividad a la hora de criticar las fallas y debilidades del gobierno. Frente al gobierno de calle hace falta una oposición de calle.

-¿Qué le reconoce y qué no le perdona al presidente Hugo Chávez ahora que él está muerto?

-Le reconozco el protagonismo que le dio a los más pobres en el proceso político. Y no le perdono que, así como hasta última hora maquilló la penosa enfermedad que estaba padeciendo, haya maquillado también la dolorosa realidad económica y social que estamos sufriendo: inflación, corrupción, inseguridad y malos servicios públicos.

-¿Hizo las paces con el ex presidente Jaime Lusinchi y con Blanca Ibáñez?

-Con el ex presidente Lusinchi me encontré hace unos años en casa de un amigo común y conversamos cordialmente luego de tantos desencuentros. Con la señora Ibáñez nunca tuve ni tengo ningún tipo de relación.

-¿No es exagerado hablar en Venezuela de un estado delincuente, como dice el título de su libro?

-Lamentablemente no. El estado de derecho ha sido sustituido por un estado delincuente. Y el poder judicial corrupto que hoy tenemos no puede frenar la corrupción y la impunidad que se adueñaron del país.

-¿A cuáles peces gordos desearía ver enjuiciados y encarcelados?

-A los ex tesoreros Alejandro Andrade y Claudia Díaz, así como al ex ministro Rafael Isea y una larga lista de bolichicos y boliburgueses que la fiscal Luisa Ortega sabe quiénes son y dónde están.

Epígrafe

La oposición

“La MUD es muy caraqueña y debería descentralizar la conducción política de la oposición. Además, le hace falta mayor contundencia y combatividad…”

Mario Villegas
mariovillegas100@gmail.com
@mario_villegas

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