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lunes, 23 de diciembre de 2013

DIÁLOGO

EDITORIAL de la MUD

Los venezolanos tenemos problemas enormes. Una economía que se ha vuelto disfuncional y no estamos de acuerdo entre nosotros acerca de las causas de esa disfuncionalidad. Pero lo que el pueblo siente es que los bienes escasean y los precios suben. Una violencia que crece y crece de un modo que parece incontenible, sin que las respuestas ofrecidas tengan la integralidad que las haga eficaces. Servicios públicos decadentes. Una política que no provee cauces razonables para la convivencia y la resolución de los conflictos.

Para atender esa realidad hacemos falta todos. Sin exclusiones, sin divisiones, sin discriminaciones. Sentarse a dialogar cara a cara, con reconocimiento y respeto mutuo. Para explorar zonas de encuentro y convenir soluciones. Ese diálogo, siempre necesario, es ya imperativo. Venezuela establece, en su Constitución, el marco para el diálogo. Valora el derecho y la justicia, la libertad y la igualdad, y reconoce preeminencia a los derechos humanos, la ética y el pluralismo. Separa y distribuye las ramas y niveles del Poder Público, y les impone colaborar entre sí, en el ámbito de sus competencias respectivas. Nada de eso puede ser letra muerta, carente de significado práctico.

El diálogo necesario, para ser útil, no puede ser condicionado. Un “diálogo” con peajes humillantes para los dialogantes sería una burla. Las únicas condiciones posibles y aceptables están dadas: es necesario y constitucional. Lo demás es cuestión de decencia y responsabilidad. La elección de alcaldes y concejales puede ser, como ha sido dicho, una gran oportunidad. Dios quiera y no la perdamos. Que no vaya a extraviarse por los caminos del sectarismo y la arrogancia. Porque la imposición, por definición, es irrespetuosa. El Ejecutivo nacional, los gobiernos regionales y los municipales tienen mucho en qué entenderse, porque su deber es trabajar por la gente. Con independencia de la opinión política de sus titulares.

Los alcaldes de la Unidad han manifestado su disposición con dignidad y responsabilidad. Puede y debe el Ejecutivo nacional, que se ha ofrecido como anfitrión de una reunión, abrir un paréntesis que permita el diálogo. Porque lograr una agenda común venezolana no pasa por exigir la rendición de quienes han ganado sus elecciones locales y se han comprometido con programas de gobierno compatibles con la Constitución.

La próxima vez que nos veamos será ya 2014. Felicidades a todos en Navidad y Año Nuevo.


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