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viernes, 26 de mayo de 2017

Constituyente, hambre y despotismo por @garciasim


Por Simón García


La Constitución material que rige al país la dicta un gobierno fuera de ley. Ya la Fiscal General señaló la ruptura entre el presidente y la Constitución. No hay forma de restablecer su vigencia porque no existe ni separación ni autonomía en poderes públicos que actúan bajo órdenes de Maduro: el TSJ, el CNE y el llamado poder moral. Toda solicitud de aplicación constitucional se la trituran esos aparatos de opresión. El régimen se blindó contra la democracia.

Pero en las estructuras oficialistas aún hay gente con valores democráticos. Luisa Ortega Díaz es un ejemplo. Recientemente Eustoquio Contreras, dos magistrados del TSJ y Mari Pili Hernández lo confirman. El fraude constituyente nos obliga a escoger entre lealtad a la Constitución o sumisión al Presidente. No hay nada que discutir sobre la continuación del golpe de estado contra la Constitución.

Para que el gobierno imponga sus bases comiciales tendrá que llevarse por delante el voto universal, directo y secreto; el pluralismo, la libertad de expresión, los partidos, el derecho a manifestar, a ser opositor o disidente. Aumentará el hambre, la escasez, las crisis, la inseguridad y su criminal represión...

El golpe totalitario significa una mayor destrucción de Venezuela, una caída definitiva en la barbarie. Pero la respuesta no es llamar a la insurrección porque ese terreno le conviene hoy al gobierno, porque decidimos racionalmente no ser una oposición armada y porque rechazamos moralmente la violencia. El que quiera tiene monte de sobra para jugar a la guerra.


La AN nos llama a elevar la resistencia pacífica de todo el pueblo en defensa de la Constitución. El país exige aplicarla, no cambiarla. Los venezolanos no quieren un Estado Comunal sin Gobernadores ni Alcaldes, con un solo periódico, un canal de TV y todos trabajando para el Estado por una bolsa Clap.

Tenemos una dirección que ha logrado conquistar el reconocimiento arriesgando su pellejo. Ahora más unida y trabajando por incluir a otros actores y sectores. Una dirección con residencia en la tierra y oficio conocido. No sigamos los falsos lobos solitarios que llaman a la insurrección violenta desde Miami y a sustituir a la MUD. Es cierto que la dictadura no quiere negociar, pero basta que una fracción de su élite o que los mandos militares lo exija para que la paz de los fusiles abra paso a un acuerdo nacional y a un gobierno plural de transición.

Aquellos que aún apoyan al oficialismo deben comprender que sus motivos ideales y sus proyectos de justicia social no los representan los responsables de que seamos más pobres, con menos derechos y masacrando a un pueblo que pelea para conquistar un futuro que le han confiscado. Sin abandonar sus convicciones tienen que decidir si defienden la Constitución de 1999 como marco de convivencia entre proyectos opuestos o “constitucionalizan” la dictadura.

Juntos podemos, desde la calle y otros espacios, ganar vida y libertad. Triunfar contra el despotismo para asumir la reconstrucción de Venezuela. Siempre estamos a tiempo para detener más catástrofe.

25-05-17