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jueves, 18 de mayo de 2017

¿Adiós al trabajo? Por @froilanbarriosf


Por Froilán Barrios


A finales del siglo XX y principios del siglo XXI numerosos debates impactaron en el contexto de la globalización a la academia universitaria, expertos industriólogos, el sindicalismo, en torno al futuro del trabajo, ante el surgimiento de la robótica, la microelectrónica, el toyotismo y el creciente desempleo universal, temas todos abordados en los reconocidos ensayos de Ricardo Antunes (1995) y Viviane Forrester (1999), donde se analizaban la metamorfosis del trabajo, del fordismo, el taylorismo a la automatización característica actual, que traduce en el caso de las sociedades escandinavas la proyección de semanas laborales de 20 horas por los altos niveles de productividad y de bienestar.

Si nos trasladamos a nuestro país el “bye bye trabajo” tiene otra significación y otro contexto, ya que presenciamos el apocalipsis y desaparición de millones de empleos estables, por la desquiciada política de Estado de convertir la más importante actividad humana en cualquier sociedad del planeta en una ficha de manipulación y de control de la población venezolana.

Si hoy en 2017 el mundo entero está impactado junto a nosotros por la muerte de casi medio centenar de jóvenes, quienes han decidido inmolarse como Jan Palach, estudiante checoslovaco lo hiciera ante la invasión soviética a su país en enero de 1969, hoy el crimen que se comete contra toda una sociedad, al envilecer y prostituir el trabajo como medio de vida y de desarrollo humano, se convertirá en el peor delito que se haya cometido en la historia del continente contra un pueblo.


Cuando se han masacrado más de 150.000 empleos directos e indirectos al retirarse de la CAN, las estatizaciones salvajes de empresas hoy todas inactivas, los 20.000 trabajadores de Pdvsa 2002-2003, la partida de las ensambladoras automotrices, autopartes, generadoras de 100.000 empleos, de empresas manufactureras de todo género, igualmente al pulverizar empleos en nombre de populistas aumentos salariales inconsultos, condenando a la pérdida de más de 1 millón de empleos en las pymes, al destinar al comercio, panaderías por no existir harina suficiente a la extinción, finalmente somos impactados por un apocalipsis del trabajo que afecta la condición humana con la precarización acelerada del salario y poder adquisitivo. Lo que ha generado la diáspora de 2.500.000 venezolanos.

En el sector público el impacto es brutal, al imponer como condicionante el carnet de la patria y el acceso a los planes de abastecimiento CLAP, para poder comer ante un salario hecho polvo cósmico por la inflación, y de paso la obligatoria asistencia a las marchas de zombis, en la que se han convertido los actos oficialistas en defensa de la dictadura.

La barbarie oficialista se plasma en el actual contrato colectivo marco del sector público firmado por sindicalistas serviles, donde la ideología es la que priva y no la mejora de la condición económica, al obligarse a integrar las milicias obreras para defender una patria, al servicio del caudillo dictador, que prefigura, de implantarse la fraudulenta constituyente comunal, la desaparición definitiva del trabajo digno y autónomo consagrado en la actual Constitución por la implantación del trabajo esclavo atado miserablemente a los designios del Estado usurpador de nuestras conquistas democráticas.

17-05-17

http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/adios-trabajo_182522