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lunes, 15 de mayo de 2017

EMPEZAR OTRA VEZ (Entre Cielo y Tierra), @susanamorffe



Por Susana Morffe, 13/05/2017

Es tan difícil tener perspectiva clara sobre la situación de crisis política, económica y social en Venezuela, en momentos en que la vida vale tan poco como nuestra moneda nacional. Solamente por vivir cada venezolano está jugándose el futuro con un presente demasiado comprometido.

En esta furia de bandos desatada a lo largo de la geografía nacional, estamos aprendiendo cómo vamos a superar el país desde el punto de vista de su reconstrucción. De modo que, observando cada uno de los acontecimientos que se desarrollan día a día,  para tomar el rumbo democrático, este aprendizaje lejos de disminuirnos como nación, nos permite acercamos a un crecimiento como país productor, en genuino desarrollo, sin tener que pensar lo que fuimos o dejamos, sino más bien enderezar una mejor obra hecha por los hombres y mujeres jóvenes que hoy pelean por su espacio con pertenencia y arrojo.


Europa es un claro ejemplo para nosotros los venezolanos. Después de librar tantas guerras, hambrunas, destrucción y éxodos, cada país volvió a enderezar las trochas con un aprendizaje bárbaro pero al mismo tiempo fortalecido. Sin la menor duda, Europa se enrumbó a lo que es hoy. Evidentemente que persisten las luchas sociales, pero se creó una fortaleza que no permite nuevas debilidades como las vividas en épocas pasadas.

Solo es un ejemplo para vernos en un espejo que tiene mucha consistencia histórica, con el reflejo de no permitir amilanarnos por fuerzas brutales que afectan el propósito de continuar en la lucha hasta vencer.

¿El precio? Es alto, doloroso. No es un disparate emprender la batalla y seguir en ella. Se ha dado un paso muy importante por parte de la población, enmudecida ante tanta injusticia. Pero una vez conscientes de los peligros que afectan la vida en el contexto social, no podemos hacer otra cosa que seguir atravesando las trincheras. “Esfuérzate y sé valiente. No temas ni desmayes, que yo soy el Señor tu Dios, y estaré contigo por dondequiera que vayas”. Josué 1:9

Permitir un cambio constitucional o la pretensión del régimen con un modelo constituyente a su talla, uso y voluntad, nos coloca a las puertas de un retroceso llamado esclavitud. Eso no lo quiere ningún venezolano, mucho menos cuando nuestros jóvenes han buscado oros rumbos y los más audaces solidarios con su país en una fuerte batalla en las calles como la que libró José Félix Ribas, joven militar que mantuvo sus insignias con dignidad y gran valor.

Por ahora faltan muchas batallas y tenemos la esperanza y la gran firmeza de haber comenzado a revivir la vía hacia la conquista, sin retroceder ante la embestida del poder omnímodo, de las huestes enemigas en punto de quiebre.

Nuestra experiencia como país es única, no admite interferencias foráneas que pudieran entorpecer la ruta que hemos decidido transitar. Estamos dispuestos a defender cada porción de tierra que tanta gente perversa manipula y roba sin piedad.  Esos seres perversos, genocidas, son tan diminutos como una hormiga, no les pertenece el territorio que intentan ultrajar con más engaños, salvajismo espeluznante. Todo lo han hecho por sus ansias de poder.

En el trajín también están los que pescan en rio revuelto para obstaculizar  las acciones opositoras. Sin embargo, los que saben hacia donde lleva la misión, deben redoblar esfuerzos para no caer en las jugadas y trampas. Estamos comenzando a crecer para empezar otra vez.

“Aunque un soldado salve la patria, rara vez es un buen magistrado. Acostumbrado al rigor y a las pasiones crueles de la guerra, su administración participa de las asperezas y de la violencia de un oficio de muerte”.
Simón Bolívar.


Susana Morffe
@susanamorffe