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jueves, 18 de mayo de 2017

¡Una ayudaíta para Nicolás Maduro!, por @Vladivillegas



Vladimir Villegas 17 de mayo de 2017

Definitivamente la propuesta constituyente del presidente Nicolás Maduro no suma. Espanta. Genera dudas en el propio chavismo, y más que dudas, resistencia, porque su naturaleza ventajista y antidemocrática ha quedado al desnudo. Todo esto en medio de un gran espectáculo de contradicciones, marchas, contramarchas e imprecisiones sobre sus objetivos. Y ni hablar de la supuesta constituyente militar, todo un monumento a lo imposible. ¿Soldados debatiendo en igualdad de condiciones con mayores, generales y coroneles? Sí, Luis…

El presidente y su propuesta necesitan una “ayudaíta”, como la que le pidió María Bolívar a Aymara Lorenzo cuando la colega le preguntó sobre la inflación. Alguien debe ayudarlo a retirar esa propuesta constituyente en condiciones de cierta dignidad. Es inviable, intragable, indigerible, una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) electa en condiciones de grotescas ventajas. El soberano, contrariamente a lo que promovió el propio Hugo Chávez en 1998, ya no será quien decida si va o no la elección de esa Asamblea ni las condiciones en las cuales serían escogidos sus integrantes. Pasamos de la democracia participativa a la impositiva.

Ya el propio Jefe de Estado está hablando de ocho sectores que elegirían constituyentes, con lo cual se consagrarían formas y fondos totalmente contradictorios con principios constitucionales como el de la igualdad ante la ley, un ciudadano un voto y, uno de los fundamentales, la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo . En esas condiciones es muy difícil que partidos opositores, salvo aquellos con muy profundas convicciones suicidas, acepten acudir a un proceso de esa naturaleza.

El gobierno insiste en exigirle a la Conferencia Episcopal que le atienda el teléfono, que acepte reunirse para escuchar su iniciativa constituyente. Siendo una propuesta impresentable, ¿para qué insisten en presentarla, sobre todo ante un organismo que le viene haciendo la cruz a las prácticas oficialistas en materia de abuso de poder y violación de derechos humanos?  El consenso cuando es obligado deja de serlo. No lo existe en torno a una Asamblea Constituyente hecha a la medida de las necesidades y conveniencias del Psuv.

Por eso digo que el Presidente está urgido de una “ayudaíta”. Se la han venido ofreciendo incluso unos cuantos articulistas de Aporrea, analistas políticos que sin dejar de ser chavistas están alertando sobre el peligro que representa ese modelo constituyente. Se la da Eustoquio Contreras, firmante de la Carta Magna y diputado del Gran Polo Patriótico. Hasta Rafael Ramírez, con suma timidez de la cual no hizo gala su propia suegra, la doctora Hildegard Rondón de Sansó,  preconfigura los peligros que encierra.

Pero la ayuda mayor, la definitiva, tendría que venir del propio Tribunal Supremo de Justicia, donde se han introducido algunos recursos de nulidad del decreto que contiene el llamado a la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente. El alto tribunal tiene en sus manos la posibilidad de dar un paso en la dirección de evitar que por la vía de esa ANC se profundice la confrontación política en el país, se constitucionalice la exclusión política, se consagre un anti histórico retroceso en materia de participación del soberano en la conducción de los asuntos públicos, y se ensanche la alameda para la violencia como forma de dirimir las contracciones en nuestra adolorida Venezuela.

Pese a las cuestionables decisiones de la Sala Constitucional, no habría por qué descartar que, en este caso tan grave para los destinos de la patria,  el Tribunal  Supremo de Justicia, apelando al sentido común y a la racionalidad, deje sin efecto la propuesta constituyente para evitar su vergonzoso naufragio. De lo contrario, tarde o temprano será el constituyente, es decir, el pueblo, quien ponga las cosas en su lugar.

Vladimir Villegas