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jueves, 8 de noviembre de 2012

¿Y después del 7O, qué?



Boletín Año 2, Núm. 5, 7/11/2012
Red de Encuentro Ciudadano

La frustración de la derrota

Con la perspectiva que da el tiempo me animo a escribir estas líneas a casi un mes del 7 de Octubre, día aciago en el que un amplio sector del electorado venezolano se sumió en una profunda depresión producto de la derrota de la candidatura de Enrique Capriles Radonsky, única opción que garantizaba que nuestra amada Venezuela retomara el camino de la democracia, prosperidad y del crecimiento.

Cierto es que, por primera vez en estos largos catorce años, las fuerzas democráticas tuvieron una oportunidad real de desalojar del poder a Chávez y sus colaboradores. Lamentablemente, como en ocasiones anteriores, desde los líderes políticos, pasando por los medios de comunicación, expertos politólogos y otros formadores de opinión, se construyó la falsa percepción de que esta sería la última oportunidad de salvar la república.

Todos terminamos por creer, una vez más, que de perder estas elecciones no habría más esperanzas y el país se disolvería irremediablemente en manos del corrupto e ineficiente régimen chavista.

Pues bien, nada más falso, ya que, aunque si bien es cierto que de haber logrado las fuerzas democráticas el triunfo el pasado 7O, el proceso de rescate del país hubiera tomado menos tiempo, la realidad es que los países en general, y el nuestro en lo particular, no desaparecen o se disuelven. Es más, a diferencia de lo que suponen muchos, nuestro país, en  los momentos actuales, dista mucho de ser una nación fallida.

Sin embargo, esa sensación de que estábamos irremediablemente ante la última oportunidad de salvar al país, es lo que fundamentalmente ha llevado  a que buena parte de las filas opositoras cayeran en el estado de postración en la que se encuentran actualmente.

Nadie tiene porqué sentirse mal por la depresión, desasosiego, frustración, impotencia, decepción, incredulidad y/o desconfianza que nos pudo embargar desde las primeras horas de la noche del 7O. Más aún, nadie tiene el derecho de reprocharnos esa actitud, pues más allá del signo trascendental que se le quiso dar a la fecha, lo cierto es que la campaña de Capriles Radonsky fue excepcional y emocionó a propios y extraños; él fue el mejor candidato en el peor momento, y por eso se ganó nuestro afecto y respeto.

¡Entonces, nos merecemos el tiempo para llorar nuestra pérdida, descargar nuestra rabia y sanar nuestras heridas!

Tiempo de retomar la lucha

Pero llega el tiempo en que debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y seguir la lucha sin desfallecer, pues “hay un Camino”  pero debemos construirlo y, como dice la canción, “se hace camino al andar”.

El calendario electoral nos obliga a acortar el tiempo dedicado a la autocompasión, pues de lo contario correríamos el riesgo de perder territorios ya conquistado en gobernaciones, consejos legislativos y alcaldías del país, con lo que dejaríamos la vía libre al proyecto de control total del gobierno, el cual busca desmontar los gobiernos regionales y locales y reemplazarlos con la figura de las Comunas.

Queda sobrentendido que el gobierno no piensa cambiar su rumbo. Lo ha dejado muy claro desde el mismo día de las elecciones cuando, mucho antes de que se conocieran los resultados de los primeros exit pool , el entonces vicepresidente Elías Jagua dijera en una entrevista que el gobierno continuaría con su política de expropiación de los medios de producción estratégicos; así mismo, se desprende de la prioridad que el presidente reelecto ha dado a la conformación de las Comunas.

Logros alcanzados

Viendo las cosas en perspectiva y tratando de no caer en los mismos lugares comunes tantas veces mencionados en los últimos días, que a muchos pudieran parecerle solo consuelo para perdedores, lo cierto es que, a pesar de no lograr ganar la presidencia, la fuerzas democráticas alcanzaron importantes logros, entre los que merecen destacarse las siguientes:

     ·      Por una parte se alcanzó una votación que representa un crecimiento de más del 53% respecto a la   de las elecciones del 2006.

·     Por otra parte, las fuerzas democráticas lograron su mayor y mejor acercamiento, en estos últimos 14 años, a las regiones y zonas populares.

·       Así mismo, las fuerzas democráticas logran, por primera vez, tener testigos en poco más del 90% de las mesas electorales.

·     Finalmente, y no menos importante, se logra consolidar un liderazgo, el de Capriles Radonsky, el cual levanta pasiones entre amplios sectores de la población.

Todos estos logros no deben subestimarse, al contrario, deben ser defendidos y dados a conocer, deben levantarse como banderas para animar a la participación masiva en las elecciones de gobernadores y consejos legislativos del próximo16 de Diciembre; así como en la elección de alcaldes y concejales que se efectuarán 14 de Abril del 2013.

Del fraude y otros mitos, al abuso de posición dominante

Desde el mismo 7O, en parte producto de la frustración causada por la derrota y, por qué no, tal vez como parte de algún esquemas de guerra sucia lanzado desde alguna de las salas situacionales del gobierno, con la intención de destruir el liderazgo de Capriles, han corrido diversos rumores sobre la posibilidad que se hiciera fraude en las elecciones, o de que Capriles hubiera aceptado la derrota en medio de amenazas de violencia, etc., etc.

Considero que si bien estas acusaciones son muy graves y delicadas, no se debe cerrar la puerta a aquellas denuncias serias en las que presenten pruebas que las respalden; no así en el caso de denuncias basadas en especulaciones peregrinas y que solo consiguen desmovilizar al elector opositor y corroer de forma gratuita la imagen de Capriles, en estos casos no debemos hacernos ecos de dichas denuncias.

De ninguna manera debemos caer en el error del 2004, cuando después del revocatorio corrieron infinidad de hipótesis de fraude, los cuales jamás llegaron a ninguna conclusión y, solo contribuyeron a desmovilizar al electorado opositor y servir la mesa para la abstención de las parlamentarias del 2005.

Lo que sí es innegable es que, el pasado 7O asistimos al momento culminante de la campaña electoral en donde se ha hecho el mayor despliegue de revanchismo y abuso de poder en estos 14 años.

No solo pudimos ver cómo, sin la menor muestra de vergüenza, se usaron los recursos financieros, materiales y humanos del gobierno central, así como de los gobiernos regionales y locales identificados con el chavismo. También fuimos testigos de la más patética muestra de sumisión y parcialidad política hacia el Ejecutivo, de parte de los demás poderes del Estado, empezando por el CNE y las FANB. Finalmente, asistimos al mayor despliegue de extorsión, intimidación y compra de votos al elector del que se tenga noticia en la historia republicana de nuestro país y que, seguramente, traerá consecuencias nefastas para la institución que ha representado el voto.

Es en esos hechos innegables, pero difíciles de probar, donde reside lo que algunos pudieran llamar fraude, pero que no se ajusta a la forma tradicional de fraude.

Finalmente, la dirigencia opositora debe reconocer sus errores y corregirlos; también se debe seguir trabajando en minimizar el revanchismo del gobierno, pero no se debe abandonar la arena electoral, no se deben abandonar los espacios sin pelear.

Que no se nos olvide que somos muchos más que 6,5 millones y que parte de los 8 millones del gobierno fueron obligados.

Para leer el Boletín año 2, número 5 completo, haz clic aquí:

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