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lunes, 2 de diciembre de 2013

¿Hasta cuándo?, @MiguelVelarde


Por Miguel Velarde, 01/12/2013

En Venezuela se vota mucho pero se elige poco. Las condiciones electorales no permiten que las elecciones sean “libres, justas y transparentes” –como manda la Constitución-, mientras que los últimos actos violentos de los que hemos sido testigos las pasadas semanas solamente aportan a que tampoco puedan realizarse en paz. Ese es, sin duda, uno de los más grandes miedos que nos embarga estos días: que la próxima jornada electoral de este domingo pueda verse manchada por actos destructivos con fines políticos.

Así mismo, las acciones que el gobierno ha venido tomando tanto dentro de lo que ha denominado como “guerra económica”, como las que tienen que ver con la represión y persecución al liderazgo opositor, están enmarcadas dentro de una estrategia con un mismo objetivo: desmoralizar al venezolano, que tenga miedo, que se quede en su casa y que pierda la esperanza.

Es por eso que hay que votar, hoy con más coraje y determinación que nunca, pero, sobre todo, conscientes de que este fin de semana no se trata de la preparación organizativa o electoral con la que la oposición enfrente al régimen, sino principalmente de la preparación espiritual con la que cada ciudadano lo haga. El voto no es un favor que se le hace a la persona por quien uno lo deposita, es un derecho al que ningún ciudadano debe jamás renunciar porque es éste su mejor arma para rescatar la democracia.

Los resultados de este 8 de diciembre darán para todo. Pase lo que pase, lo más probable es que tanto la oposición como el oficialismo se adjudiquen algún tipo de victoria, ya sea la del voto popular o la del número de alcaldías. Sin embargo, será evidente que si la oposición no logra demostrar de manera contundente que es mayoría y hacer de estas elecciones un punto de inflexión, será momento de repensar a sus actores y a la estrategia.

Por su parte, los ciudadanos tienen un gran reto por delante: comenzar a votar este domingo. Será solo el principio, porque el ejercer ese derecho debe ser el primer acto de una extensa lucha que recién empieza. El voto deberá luego ser defendido cada día y en cada acto posterior a las elecciones.

Mientras tanto, todo parece indicar que los problemas que hoy vivimos solamente se profundizarán. La inflación, la escasez, la inseguridad y todo lo que ha sido resultado de un modelo de 15 años que no funciona seguirá su paso inalterable. Es por eso que el día 8 la batalla hay que darla por razones muy superiores a las electorales y el 9 hacernos la pregunta que desde hace tanto tiempo está pendiente:

“¿Hasta cuándo?”

http://www.guayoyoenletras.net/index.php/2012-08-06-05-07-46/editorial

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