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domingo, 25 de septiembre de 2016

Pedir la gracia de no huir de la Cruz cuando nos toque, por @Pontifex_es



Papa Francisco 24 de septiembre de 2016

Santo Evangelio según San Lucas 9,43-45

El segundo anuncio de la Pasión: En aquel tiempo, mientras todos se admiraban por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: "Escuchen bien esto que les digo: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres". Pero ellos no entendían estas palabras: su sentido les estaba velado de manera que no podían comprenderlas, y temían interrogar a Jesús acerca de esto" Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco
 
"El Hijo del hombre está a punto de ser entregado en las manos de los hombres", estas palabras de Jesús hielan a los discípulos que pensaban en un camino triunfal. Palabras que permanecían para ellos tan misteriosas que no comprendían el sentido y tenían miedo de interrogarlo sobre este argumento, para ellos era mejor no hablar, era mejor no entender la verdad que Jesús decía.

Tenían miedo de la Cruz, tenían miedo de la Cruz. El mismo Pedro, después de esta confesión solemne en la región de Cesarea de Filipo, cuando Jesús otra vez dice esto, reprocha al Señor: «¡No, jamás, Señor! ¡Esto no!». Tenía miedo de la Cruz. Pero no sólo los discípulos, no sólo Pedro, ¡el mismo Jesús tenía miedo de la Cruz! Él no podía engañarse. Él sabía.

Tanto era el miedo de Jesús que esa noche del jueves sudó sangre; tanto era el miedo de Jesús que casi dijo lo mismo que Pedro, casi… «¡Padre, quítame este cáliz! peo, ¡Hágase tu voluntad!». ¡Esta era la diferencia!.

La Cruz nos da miedo también en la obra de la evangelización, pero está la regla de que el discípulo no es más grande que el Maestro. Está la regla de que no hay redención sin efusión de la sangre, no hay obra apostólica fecunda sin la Cruz.

Quizá nosotros pensamos, cada uno de nosotros puede pensar: "¿Y a mí, a mí qué me sucederá? ¿Cómo será mi Cruz?". No sabemos. No sabemos, ¡pero existirá! Debemos pedir la gracia de no huir de la Cruz cuando llegue, ¡con miedo, eh! ¡Esto es verdad! Esto nos causa miedo.

Pero el seguimiento de Jesús termina allá. Me vienen a la mente las últimas palabras que Jesús dijo a Pedro, en aquella coronación pontificia en el Tiberiades: "¿Me amas? ¡Apacienta! ¿Me amas? ¡Apacienta!"… Pero las últimas palabras fueron: "¡Te llevarán a donde tú no querrás ir!". Esa es la promesa de la Cruz.

Muy cerca de Jesús, en la Cruz, estaba su madre, su mamá. Quizá hoy, el día que nosotros le rezamos, sea bueno pedirle la gracia de no quitarnos el temor, eso debe venir, el temor de la Cruz; sino, darnos la gracia de no asustarnos y huir de la Cruz. Ella estaba allí, y sabe cómo se debe estar cerca de la Cruz. (Homilía en Santa Marta, 28 de septiembre de 2013)

Oración de Sanación

Señor mío, qué bueno es saber que cuento cada día con tu compañía y con tu gracia que me ayuda a reparar mis fuerzas cuando me siento necesitado de tu amor, de una vida saludable y de una firme esperanza. Hoy, necesito que me impulses a ser valiente y permanecer fuerte en la prueba. Las cruces que tengo poco a poco van quitando la serenidad a mi alma y la comienzan a llenar de muchas dudas y angustias.

Es muy difícil el camino de la cruz, tomarla y seguir adelante, sobre todo cuando la cruz viene cargada de un enorme sufrimiento por alguna enfermedad. Quiero estar hoy en tus manos y sentir que me sostienes y no me permites caer. Haz que la fuerza de tu Espíritu haga rebosar de bien a mi corazón. Que pueda ser capaz de vencer todo temor y librarme de toda inseguridad, manteniendo la esperanza en que todo dolor pasa de la cruz a la luz.

Quiero abrir bien mis oídos, entender tu misterio de amor, entender que con tu sacrificio de amor en la cruz me conduces al misterio de tu redención, y con tu resurrección me haces una persona nueva. Quiero comprender la belleza de tu cruz para así poder comprender la belleza de la mía. Dame de tu fuerza que me impulsa y me hace ser una persona dispuesta a luchar y a no deponer el arma espiritual de la oración

Mi Señor, cuento con tu bendición y me siento seguro de tu protección y de que me ayudas a llevar mis cargas en medio de tantas circunstancias. Confío en tus Palabras de amor, en que a tu lado, puedo sobreponerme de cualquier cruz que me haya tocado vivir. Amén

Propósito para hoy:
Evitaré a toda costa, decir algún mal comentario sobre algo o alguien. Siempre buscar el lado bueno y así estaré practicando una forma de caridad al prójimo

Reflexionemos juntos esta frase:
"Entablemos una profunda amistad con Jesús: así podremos seguirlo de cerca y vivir con Él y para Él". (Papa Francisco)